Comercio
El ingeniero de Valdorba que apostó por crear su productora audiovisual
Aitor Zabalza dejó un trabajo fijo para dedicarse a su verdadera pasión, ponerse tras la cámara en su propia empresa, Zabal Vision


Publicado el 28/02/2026 a las 05:00
Aitor Zabalza Balentzia invirtió su primer sueldo de un trabajo de verano en comprarse una cámara de vídeo. “De las antiguas, aquellas que grababan en cinta a su manera”, concreta. Vecino de Iratxeta, en el valle de la Valdorba, se formó como ingeniero mecánico, profesión a la que se dedicó durante más de doce años trabajando en el sector industrial y que finalmente decidió dejar para “lanzarse” a la que siempre había sido su vocación, la de estar detrás de una cámara. “Durante años compaginé mi trabajo en fábrica con grabaciones personales y de viajes, acumulando horas y horas de metraje en discos duros”, relata.
Fue entonces cuando, prosigue su relato, se dio cuenta de que necesitaba aprender a editar y casi al mismo tiempo percibió que “necesitaba intentar vivir de lo que realmente le ilusionaba”. Asegura que fue una decisión “muy meditada”, iba a dejar un trabajo fijo y estable de ingeniero para “tirarse a la piscina del emprendimiento”. Tras sopesarlo mucho, decidió dar el paso. “Preferí pelear por mi felicidad laboral antes que quedarme con la duda de qué hubiera pasado”, afirma. Así comenzó la historia de Zabal Vision, una productora audiovisual en Iratxeta desde la que Aitor ayuda a empresas y entidades a contar sus historias a través del vídeo.
“Me encargo de todo el proceso creativo, desde la planificación y el guión, hasta la grabación y edición final, buscando siempre alta calidad técnica pero, sobre todo, un enfoque que emocione y conecte con el espectador. Además, cierro el círculo asesorando en la estrategia de difusión para garantizar que esa historia se cree no solamente con calidad sino que encuentre también a su público y tenga el alcance que merece”, resume entusiasmado.
Desde la que es su base en Iratxeta, Aitor ofrece servicios audiovisuales a toda Navarra y alrededores. El abanico de servicios, indica, es muy amplio, y comprende desde reportajes sociales -bodas o comuniones- y videoclips musicales hasta vídeos corporativos para empresas, campañas para colegios o promoción de eventos institucionales. No pone, dice, límites geográficos, trabajando desde el entorno rural hasta el lugar donde haya una historia que contar. Y en este punto reflexiona sobre la importancia de trabajar desde en un entorno rural. “Para mi emprender desde el pueblo es una declaración de intenciones. Los que somos de aquí sabemos que para que los pueblos sigan vivos necesitamos actividad, servicios y gente joven que decida quedarse o volver. Creo que estamos viviendo un pequeño ‘renacer’ gracias a la digitalización”, remarca casi un año después de haber iniciado su camino como emprendedor. Un recorrido que, concluye, no ha hecho en solitario ya que ha contado con el apoyo constante de su familia así como con el acompañamiento que le ha brindado el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media.