Celebración

Las 365 cebollas de Domingo por sus 101 años

El pasado 12 de mayo, Domingo Egea cumplió 101 años. Lo celebró rodeado de su familia en Beire en una jornada en la que no se permitió descuidar la huerta que sigue mimando

Domingo Egea Baztán, en el día de su cumpleaños, con sus biznietos June, Iker y Aimar
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Domingo Egea Baztán, en el día de su cumpleaños, con sus biznietos June, Iker y Aimar
Domingo Egea Baztán, en el día de su cumpleaños, con sus biznietos June, Iker y Aimar

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Sheyla Muñoz

Publicado el 21/05/2024 a las 05:00

Patatas, ajos y pimientos son algunos de los productos que Domingo Egea Baztán cultiva en su huerta de Beire. También cebollas. Acaba de plantar 365 plantas de cebollas porque dice que quiere tener para todo el año. Las terminó de plantar la semana pasada, justo el día que cumplió 101 años. El 12 de mayo fue un día de celebración que este beirejo centenario pasó arropado por su familia, su mujer, hijos, nietas y biznietos, además de sus sobrinos, que se unieron al café. También fue a la huerta. De hecho, fue allí donde la familia tomó una fotografía para el recuerdo con Domingo y su azada junto a sus tres biznietos, June, Iker y Aimar.

El año pasado Domingo celebró los cien años volando en avioneta. Este año, cambió las nubes por la tierra que a diario cultiva aunque no descarta volver a volar. “Hace unos días el chico piloto le preguntó si quería dar otra vuelta. Y dijo que sí”, relata Gema Egea, una de los dos hijos de Domingo. “No deja de poner cosas en la huerta, es muy activo. Dice que no quiere quedarse sin nada. No descansa ningún día y le gusta hacerlo todo a él pero mi hermano le ayuda”, añade. Y de la huerta, al plato de Domingo, gran apasionado de los productos de casa. “La verdad es que no come grandes cantidades pero se alimenta bien, todo producto de casa”, cuenta.

Esta actividad que sigue manteniendo a sus 101 años le ha acompañado toda su vida. La laboral la dedicó al sector de la construcción, primero en Beire y después en Pamplona donde residió hasta su jubilación, cuando volvió al pueblo en el que reside con su esposa, Catalina Gurrea, de 97 años. “No sé cuál es el secreto pero para la edad que tiene su salud es buena. No oye muy bien pero la cabeza la tiene fenomenal. Dice que no le siguen las piernas pero es que son 101 años....”, refiere su hija, que añade que no se sienta en el sofá más que para la siesta. Y es que a sus 101 años Domingo Egea tiene lo más importante, subraya su hija, tiene muchas ganas de vivir.

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