Ezprogui

La primera Sabaiza: de un rincón despoblado de Navarra a dar nombre a una niña de Tafalla

La tafallesa de siete meses Sabaiza Solchaga Olcoz se estrena ostentando este nombre, que hace referencia a una localidad navarra del despoblado valle de la Vizcaya. Un lugar especial para sus padres. "Ha hecho ilusión a mucha gente"

Alessandra Olcoz Ruiz y Pablo Solchaga Espronceda, con la pequeña Sabaiza
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Alessandra Olcoz Ruiz y Pablo Solchaga Espronceda, con la pequeña SabaizaSONIA SALSAMENDI
Alessandra Olcoz Ruiz y Pablo Solchaga Espronceda, con la pequeña Sabaiza

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Aser Vidondo

Publicado el 04/10/2026 a las 05:00

Levanta pasiones allí donde va. En sus poco más de siete meses de vida se ha convertido en “la locura de toda la familia”. No en vano, es la primera hija en casa, pero también la primera nieta por ambas partes. Una niña de buen carácter, curiosa y muy risueña, que no deja de sonreír y enseguida llega al corazón de quien se acerca a saludarla. Pero, además de todo ello, se ha convertido en una pequeña pionera. La tafallesa Sabaiza Solchaga Olcoz es la primera niña en ostentar este nombre. Un guiño especial a la localidad navarra de Sabaiza, que lleva décadas despoblada junto al resto de los pueblos del valle de la Vizcaya (o Bizkaia), a caballo entre la Valdorba y la comarca de Sangüesa.

“Es un lugar especial, que nos enamora y al que estamos muy unidos”. Alessandra Olcoz Ruiz, de 38 años, y Pablo Solchaga Espronceda, de 44, ambos de Tafalla, son los orgullosos padres de Sabaiza. Matrona ella y empleado él en una empresa eólica, recibían con alegría el pasado 26 de febrero la noticia de que habían dado a luz a una niña . “No quisimos saber el sexo del bebé hasta ese momento, por mantener la magia”, aseguran. Pero tenían claro, eso sí, el nombre que pondrían en cada caso, y Sabaiza era el elegido para chica.

Un nombre que, hasta la fecha, no ostentaba nadie. “Así nos lo confirmaron en el Registro Civil”. Acudieron allí un mes y medio antes de salir de cuentas para consultar si sería posible emplearlo para una niña. “Estaba más o menos claro, pues ya hay quien se llama Irati o Alaitz, pero fue una alegría saber que no habría problemas con Sabaiza. Y así la inscribimos finalmente en la oficina del hospital”.

La idea de utilizar el nombre de este despoblado la tuvo la propia madre “mientras estudiaba oposiciones”. “Se lo planteé a Pablo y también le gustó. En la familia chocó un poco de entrada, pero se han acostumbrado a usarlo y coinciden en que es bonito y original”, explica Alessandra.

LUGAR ESPECIAL DESDE LA INFANCIA

Desde pequeño, desde aquellas excursiones con la ikastola Garcés de los Fayos de Tafalla, Pablo Solchaga mantiene especial relación con Sabaiza, localidad despoblada en los años 60 del siglo XX y adscrita al municipio de Ezprogui. “Íbamos a coger setas, tradición que mantengo, y durante nuestro noviazgo quise mostrar ese especial rincón a Alessandra”, evoca Pablo. “Me encantó y hemos regresado muchísimas veces. Muchas a por setas, cuando las hay, a principios del otoño. En esa época el colorido paisaje es precioso, y a ello se suman la ermita, el río, el cementerio, el que hay potros de raza jaca navarra... Es un lugar mágico, donde estás en contacto con la naturaleza”, añade Alessandra.

Acuden todo el año, y les gusta realizar rutas de montaña por la zona. “Las vistas son increíbles. Si subes a la parte más alta se ve toda la sierra de Alaitz, la Higa de Monreal, la Peña de Unzué desde una perspectiva diferente... Y lo mejor, en estos tiempos de masificación turística, es que apenas te encuentras con nadie”, confiesan. Una carretera estrecha y una pista forestal conducen al pueblo, al que “se puede llegar bien en coche o furgoneta”.

Una sonriente Sabaiza Solchaga Olcoz, ante la Virgen de Irangoiti en Sabaiza
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Una sonriente Sabaiza Solchaga Olcoz, ante la Virgen de Irangoiti en SabaizaLUIS LANDA
Una sonriente Sabaiza Solchaga Olcoz, ante la Virgen de Irangoiti en Sabaiza

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Tanta es la pasión que sienten por el lugar que, aun sin saber el sexo del bebé, antes del parto acudieron a Sabaiza con una fotógrafa para realizar una sesión de fotos de recuerdo del tramo final del embarazo. “Fue ocho días antes de que naciera”.

UN NOMBRE QUE ABRE CAMINO

Desde el primer minuto, la pequeña Sabaiza y su especial nombre levantaron expectación. “Como anécdota, una enfermera vino a decirnos en el hospital que su padre, que tiene más de 90 años, había nacido en Sabaiza”, recuerdan. “Mucha gente de Tafalla y la zona desciende de aquel valle y les hace ahora especial ilusión saber de la niña. Y a quien no conocía el pueblo de Sabaiza, le explicas un poco la historia de aquel valle y le genera curiosidad”.

En la reciente romería a la Vizcaya, organizada como cada año por la Asociación de Amigos de la Bizkaia en Sabaiza y en presencia de la Virgen de Irangoiti, se rindió un sencillo homenaje a la primera niña llamada Sabaiza. “Fue muy emotivo. Todos querían conocerla, te contaban historias de otros tiempos, y muchos nos decían: ¿cómo no se nos ocurrió poner ese nombre? Otro año volveremos. Seguro”.

Defienden que el gesto de llamar a su hija Sabaiza “es una forma de preservar el nombre, de que se mantenga vivo y de reconocer la historia de aquellos pueblos”. “Hemos abierto camino. Veremos ahora si alguien más se anima”, sentencian.

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