El Parque Natural navarro que destaca este mes la revista Viajar: "El paisaje más imponente de España"
Las Bardenas Reales, en el sureste de Navarra, protagonizan la publicación por su paisaje semidesértico y sus singulares formaciones geológicas


Publicado el 02/10/2026 a las 05:00
Que Navarra acapare, una semana sí y otra también, la atención de las revistas de turismo más prestigiosas, no es de extrañar. Que esta vez sean las Bardenas Reales el rincón navarro que recibe los piropos por parte de una de estas reconocidas publicaciones, tampoco lo es. La revista Viajar ha dedicado un reportaje al "desierto" de Navarra al que considera "el paisaje más imponente de España".
Son un extenso territorio semidesértico y despoblado que se encuentran en la depresión del valle del Ebro, al sureste de Navarra. El Parque Natural ocupa 39.273 hectáreas, mientras que el conjunto territorial de Bardenas Reales alcanza las 41.845 hectáreas, según los datos de la Comunidad de Bardenas Reales, institución que gestiona este espacio. Con un clima caracterizado por veranos calurosos e inviernos fríos y muy pocas lluvias, presentan un paisaje abrupto, repleto de cabezos, barrancos y planas.
Las Bardenas Reales fueron declaradas Parque Natural en 1999. La declaración protegió un territorio de 418,45 kilómetros cuadrados y reconoció el valor de sus formaciones geológicas y paisajísticas. Un año después, el 7 de noviembre de 2000, la UNESCO declaró Bardenas Reales Reserva de la Biosfera, convirtiéndola en la primera de estas características de Navarra.
Qué hace tan especiales a las Bardenas Reales
La respuesta está, sobre todo, en su geología. La erosión provocada durante millones de años por el agua y el viento ha modelado un territorio de arcillas, yesos, limos y margas, creando barrancos, mesetas y formaciones rocosas que dan a las Bardenas su característica apariencia árida.
El paisaje se divide en diferentes zonas. La Bardena Blanca, la zona más conocida y visitada, concentra buena parte de las formaciones más espectaculares y presenta los tonos blanquecinos que explican su nombre. La Bardena Negra, por su parte, cuenta con una mayor presencia de vegetación y pinares, mientras que El Plano constituye una extensa superficie elevada.
Qué ver en las Bardenas Reales
El espacio natural cuenta con caminos e itinerarios señalizados para conocer el territorio a pie, en BTT (la mayoría) o a motor en determinadas rutas; y un Centro de Información en el acceso desde Tudela y Arguedas que conviene visitar para conocer mejor las rutas y la normativa del lugar.


Entre los lugares más reconocibles se encuentra Castildetierra, una formación geológica cuya estabilidad se ha visto recientemente comprometida y que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Navarra. La combinación de sus paredes erosionadas, los barrancos y las extensas superficies desérticas explica también que las Bardenas hayan servido como escenario para películas, series y anuncios.
Normas en las Bardenas Reales
El acceso y las actividades están regulados para proteger los valores naturales del parque. La normativa establece, entre otras cuestiones, un horario general de visita entre las 8:00 horas y una hora antes del anochecer y prohíbe la acampada y la pernocta dentro del espacio natural. Nadie debe tampoco transitar por caminos no autorizados y, bajo ningún concepto, hacerlo fuera de las pistas.
22 congozantes para gobernar las Bardenas Reales
En el reportaje de la revista Viajar también se pone el foco en un curioso hecho: las Bardenas Reales no pertenecen a un único municipio. Su territorio es gestionado por la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra, integrada por 22 entidades congozantes: 19 municipios, los valles pirenaicos de Roncal y Salazar y el monasterio de La Oliva.
Los congozantes mantienen derechos históricos de aprovechamiento sobre este territorio, una herencia que se remonta a antiguas concesiones de los monarcas navarros. Estos derechos fueron confirmados y regulados a lo largo de los siglos y quedaron especialmente vinculados a una Real Cédula de Felipe V de 1705.
Esta peculiar organización explica que las Bardenas no sean únicamente un espacio natural protegido. Su historia está ligada a los usos que sus congozantes han ejercido tradicionalmente sobre el territorio, especialmente la ganadería y la agricultura.
Es precisamente esta convivencia entre actividad humana, derechos históricos y conservación ambiental la que convierte a las Bardenas en un territorio especialmente singular.
La atención que le dedica ahora Viajar vuelve a poner el foco en uno de los paisajes más reconocibles de Navarra: un territorio árido, cambiante y de aspecto casi cinematográfico que, pese a encontrarse en el norte de España, ofrece una imagen muy alejada de la que habitualmente se asocia a la Comunidad Foral.
