Piscinas Pamplona
Abonados de verano de Larrabide se quedan sin nada: "¿Y ahora, dónde vamos?"
Las familias aseguran no tener ninguna alternativa, como sucede con los socios anuales, y que las piscinas cercanas son muy caras. “Es inasumible”


Actualizado el 18/03/2026 a las 11:06
El cierre de las piscinas recreativas de Larrabide amenaza con romper una rutina veraniega que miles de familias de Pamplona repiten desde hace años. El proyecto del Gobierno de Navarra para transformar el recinto en una piscina olímpica cubierta dejaría sin este espacio de ocio a más de 5.000 usuarios habituales, muchos de ellos vecinos del Ensanche que cada junio, julio y agosto hacían de estas instalaciones su punto de encuentro.
Afectados que, a menos de tres meses del verano, se han quedado ‘colgados’. Es el caso de la familia Arzoz Labiano. Cada verano, sus once miembros repiten el mismo ritual: abuelos, padres, tíos y cinco primos cruzan el barrio rumbo a este pequeño paréntesis veraniego. Allí pasan las mañanas entre juegos, cartas, meriendas y baños. Es su verano. Un plan que ya no podrán repetir.
“Íbamos todos juntos. Mis padres, que son los abuelos, mi hermana y su familia con tres niños, y nosotros, con dos niñas”, explica Idoia Arzoz, una de las afectadas por el cierre de las piscinas recreativas. Como muchas otras familias, tenían el pase de verano; que renovaban cada temporada. “Llevamos haciéndolo toda la vida”, resume.
Para los cinco primos, la piscina era mucho más que un lugar donde bañarse. Era el centro del verano. “La logística era sencilla. Todo quedaba cerca y podían ir andando con mi madre mientras los mayores estábamos trabajando”, explica Idoia. Pero no solo eso, sino que en Larrabide también coincidían con amigos y compañeros del colegio. “Muchos van a Sagrado Corazón, como nosotros”, afirman. De ahí que Larrabide funcionara como punto de encuentro. “Aunque fuésemos solo en verano, era nuestra piscina. Todos teníamos amigos, no solo los niños”.
Certezas
Ahora todo ese ecosistema familiar y vecinal queda en el aire. Y la alternativa planteada para acudir a las piscinas de Guelbenzu no convence. “No tiene capacidad suficiente para absorber a los miles de abonados, además de que el año pasado ya no daba bonos de verano”, se defienden los afectados. Con al espada de Damocles pendiendo de un hilo, la incertidumbre crece. “Te obligan a hacerte de un club y estas instalaciones tienen cuotas mucho más elevadas. No son opción”, lamentan quienes claman por una solución. “¿Qué hacemos?”.
Una pregunta que tampoco tiene respuesta para la familia de Olaia Elcano, Ion Nedelcu y sus hijos Nahia y Julen. El cierre de Larrabide es el fin de una rutina y, en su caso, de una parte esencial de su memoria. Para ellos, esta piscina no es solo un lugar donde bañarse en verano; sino su punto de encuentro, el espacio donde, año tras año, han construido una cuadrilla que hoy sienten amenazada. “Nos rompen el grupo, tanto la de los padres como la de los niños”, lamentan los afectados.


Brecha que merma parte de su historia familiar. Allí acudían junto a la abuela Kontxi, fallecida en 2024. “Ese verano fue el único en el que no pisé Larrabide”, recuerda Elcano. Con el tiempo, retomaron la tradición y recuperaron una rutina que les conecta directamente con su memoria. “Para mí, mi madre siempre formará parte de Larrabide”.
Desde entonces, no han faltado ningún verano. Da igual el tiempo: “Vamos aunque haya que ir con abrigo”, aseguran. De hecho, se organizan como una pequeña comunidad. Llevan comida, meriendan juntos, los niños juegan, los adultos charlan... “Nos conocemos todos. Incluso tenemos símbolos propios: siempre nos colocamos en el mismo sitio, bajo una sombrilla que se ha convertido la imagen de grupo de whatsapp”, comparte Olaia Elcano.
Pero más allá de elogios, también han sido testigos del deterioro progresivo de las instalaciones. Y hablan de un charco permanente en la entrada que nadie ha arreglado, el bar cerrado, un tobogán roto... “Lo han dejado morir y lo han hecho en el peor momento dado las fechas en las que estamos”, critica la familia; considerando que una decisión así, tomada en verano, deja a las familias sin margen de reacción. “Si esperan a septiembre, es de otra manera, nos puede dar pie a organizarnos, pero ahora…”.
La alternativa tampoco es sencilla. Buscar otras instalaciones implica asumir costes “inasumibles” para muchas familias. Oberena, Club de Tenis... “Hemos visto crecer a los socorristas y es nuestra piscina”, suspiran. Por ello, para la familia Elcano-Nedelcu, el cierre de Larrabide no solo implica renunciar a un lugar físico. Supone despedirse de una forma de vida, de una red afectiva construida durante años y de un espacio donde el pasado (con la figura de Kontxi) y el presente convivían cada verano bajo la misma sombrilla.
GOBIERNO DE NAVARRA:
“Salud pública no nos hubiera dejado abrir las instalaciones”
Se enteraron del malestar en prensa. Y lamentan que no se pusieran en contacto con el departamento de Cultura, Deporte y Turismo. Por ello, ha sido Gobierno de Navarra quien ha dado el primer paso para ponerse en contacto con vecinos y afectados para emplazarles a una reunión (celebrada este martes por la tarde) en la que tratar de explicarles la situación, así como los pasos a dar. En primer lugar, para compartir el problema que venía repitiéndose en las piscinas de Larrabide alrededor de una serie de problemas de filtraciones, así como otros arreglos menores. “Aunque hubiéramos querido, Salud Pública no nos hubiera permitido abrir las instalaciones de cara a verano”, explican desde el departamento de Cultura, Deporte y Turismo de Gobierno de Navarra.
Eso y el proyecto anunciado por la consejera para construir una piscina cubierta de 50 metros, con el objetivo de mejorar el centro de tecnificación y ofrecer una instalación de alto rendimiento. “Los deportistas necesitan este tipo de infraestucturas”, entiende el Ejecutivo. Por ello, mientras analizan los datos de aforos tanto de Guelbenzu como de Larrabide, afirman que los abonados (que ya han pagado la cuota anual) deben tener derecho a otra instalación.
“Los que adquieren pases de verano, como sucede en otras partes, tendrán que elegir qué les conviene más, que incluso podría ser Guelbenzu”, comentan desde el gabinete de la consejera Rebeca Esnaola. En este contexto, insisten en que las obras de accesibilidad que se están llevando a cabo en Guelbenzu, así como la creación de una nueva pista de pádel cubierta, estarán listas de cara a verano; mejorando la instalación.