Obras
El problema que nunca termina en la estación de autobuses de Pamplona: "Tuvimos que cerrar seis días"
Un problema al demoler hormigón reabre las goteras. Varios comercios han resultado afectados y contenedores y cubos recogen el agua hasta que los operarios reparen la rotura de un desagüe


Actualizado el 12/03/2026 a las 07:47
Ha vuelto a ocurrir. Cuando parecía que ya había pasado, la estación de autobuses debe enfrentarse otra vez a su eterno problema: las filtraciones de agua.
Y es que a pesar de los esfuerzos por impermeabilizar la zona, las paredes vuelven a mostrar estos días signos de humedad, así como cubos y señales advirtiendo de que la solución no termina de llegar.
En definitiva, agua que ha vuelto a afectar la marcha de algunos de los comercios de la estación, además de incomodar a viajeros y usuarios (recordemos que existen servicios como cafetería, gimnasio o una administración de lotería).
“Creo que hemos sido los más perjudicados”, cuentan Marga Trujillo Alonso y su pareja, José David Sanchís, acerca de la tienda que regentan en el intercambiador desde 2012.


‘Lo + esencial’, que vende producto artesanal además de incienso, velas..., busca volver a la normalidad. “Tuvimos que cerrar seis días porque el agua caía de las luces del techo, se dañó el cuadro eléctrico, nos quedamos a oscuras y no nos quedó otra que sacar velas y linternas para ir limpiando y salvar el género”, remarcan.
De hecho, todavía no han terminado de retirar todo el lodo del interior. “Dejamos que la gente entre si quiere comprar algo pero no a mirar con calma porque no reúna las condiciones óptimas”, comenta Marga, preocupada por la disminución de las ventas.
Sin embargo, en la parte positiva, dado que trabajan con resinas de alta densidad, el grueso del género no ha sufrido daños. “Las cajas mojadas, medio rotas algunas, nos dan más problemas porque la gente no quiere comprar así”, dice quien ya se encuentra gestionando la reclamación con el seguro.
Dicho esto, la pareja quiere recalcar su agradecimiento al personal de mantenimiento de la estación. “Sin ellos, los daños habrían sido mucho más graves”, sentencian.
Insistencia
Pero no solo ellos. Josu Luis, de ‘Dulces la Vieja Estación’, también sufre las consecuencias de las filtraciones. Y aunque el local no ha sufrido daños graves, el acceso ha quedado medio bloqueado. “Tengo sucio todo y parece que soy yo el que no limpia”, expresa, dejando entrever que la humedad sigue presente. “Tengo paredes y techos desconchados. Y me preocupa”, admite.
Tampoco los viajeros son ajenos a cubos y señales de advertencia a resbalones y caídas. Juliana Jiménez, usuaria habitual del autobús debido a que no tiene carnet de conducir, sabe de lo que habla. “Siempre hay problemas en esta estación, y esto da una muy mala imagen de Pamplona. “Así no se puede estar”, añade el burgalés Miguel Rodríguez.