Sucesos

La policía investiga la presencia reiterada de chicas menores en una bajera de Pamplona vinculada a la droga y la violencia: “Vemos a las crías entrar y salir... y nadie hace nada”

En un clima de alarma vecinal y preocupación de las fuerzas de seguridad, la Policía Foral intervino este jueves en la bajera de Monasterio de Fitero número 12, donde fue localizada una menor de 15 años. Se trata de la tercera actuación relacionada con esta joven en dos meses y de, al menos, una docena de intervenciones en dos años para sacar a menores del local

Bajera de Monasterio de Fitero, ayer por la tarde.
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Bajera de Monasterio de Fitero, ayer por la tarde.Iván Benítez
Bajera de Monasterio de Fitero, ayer por la tarde.

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Iván Benítez

Actualizado el 09/01/2026 a las 23:30

La Policía Foral investiga la presencia habitual de chicas menores en una bajera ocupada situada en la calle Monasterio de Fitero 12, en el barrio pamplonés de San Juan, un local que desde hace años concentra episodios de violencia, consumo y venta de drogas, así como constantes intervenciones policiales. En los dos últimos años, según fuentes de diferentes cuerpos de seguridad, los agentes han tenido que intervenir en al menos una docena de ocasiones para sacar del interior de este inmueble (ocupado ilegalmente desde 2023) a menores de edad, algunas de ellas afectadas por el consumo de crack.

La última actuación se produjo este jueves, 8 de enero, en torno a las nueve y media de la mañana, cuando agentes localizaron en el interior de este local a una joven de 15 años. Era la tercera vez en apenas dos meses que era encontrada en la bajera. El nuevo episodio ha vuelto a encender las alarmas ante la presencia continuada de menores en un espacio frecuentado por personas con graves problemas de drogadicción y presuntamente vinculado al tráfico de estupefacientes.

Los hechos se producen en un contexto de creciente preocupación vecinal y  policial. Los residentes del barrio denuncian desde hace tiempo un trasiego constante de personas en el número 12, relacionado con el consumo y la venta de drogas, así como la entrada habitual de “crías” en la bajera. Una situación que, según reconocen fuentes policiales, resulta extremadamente compleja de abordar desde el punto de vista judicial si no existen denuncias directas.

La intervención de este jueves llega, además, pocos días después de un nuevo episodio de gravedad registrado en el inmueble. El pasado fin de semana, una joven que se encontraba en el interior del local denunció haber sufrido una agresión sexual presuntamente ocurrida durante la noche del sábado. La denuncia derivó en la detención de un hombre por parte de la Policía Municipal de Pamplona, que fue puesto a disposición judicial y quedó en libertad al día siguiente.

Durante la noche del sábado, una furgoneta policial custodió el inmueble, y el domingo agentes de la Policía Científica de la Policía Nacional realizaron una inspección ocular en el interior del local. Además, en la noche del viernes se produjo la rotura de uno de los cristales del portal contiguo, un incidente más dentro de la cadena de altercados asociados a la bajera.

La bajera se encuentra en Monasterio de Fitero 12, en el barrio de San Juan.
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La bajera se encuentra en Monasterio de Fitero 12, en el barrio de San Juan.iván Benítez
La bajera se encuentra en Monasterio de Fitero 12, en el barrio de San Juan.

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El local permanece ocupado de forma ilegal desde que en 2023 la comunidad de propietarios decidió no renovar el contrato de arrendamiento debido a las continuas molestias, los malos olores, las reiteradas intervenciones policiales y una deuda en el alquiler. Aunque esta deuda fue posteriormente saldada por el inquilino, que pasó a ocupar el local, la rescisión del contrato fue comunicada formalmente mediante burofax y correo electrónico.

El 1 de junio de ese mismo año, la comunidad inició un procedimiento de desahucio ante el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Pamplona. El proceso quedó bloqueado tras requerirse acreditar la condición de “gran tenedor”, una consideración que los vecinos rechazan al tratarse de un local no residencial.

Los residentes explican que, tras el último registro policial realizado en el pasado mes de febrero, en el que se localizó droga escondida en un saco de pienso para perros, cambiaron el cuadro de mandos de la persiana con el objetivo de proteger el local. Sin embargo, esa misma noche la puerta fue forzada y el inmueble volvió a ser ocupado.

Este viernes, 9 de enero, horas después de la última intervención policial y tras los graves acontecimientos del fin de semana, la bajera seguía sin precintar, con la persiana a medio bajar y la puerta cerrada con llave.

“Todos tenemos miedo”, resume una vecina de edad avanzada. “Hay gente que se plantea irse del barrio, con lo tranquila que era esta zona. Algún día va a pasar una desgracia. Vemos a las crías entrar y salir continuamente y nadie hace nada”.

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