Las grullas volvieron a parar en Zolina

Varios cientos de grullas, de las más de 30.000 que el jueves atravesaron Navarra desde los Pirineos y se escucharon por toda la Comunidad, eligieron la balsa de Ezkoriz para descansar

Algunas de las grullas a orillas de la balsa de Ezkoriz, entre Zolina y Badostáin
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Algunas de las grullas a orillas de la balsa de Ezkoriz, entre Zolina y Badostáin
Algunas de las grullas a orillas de la balsa de Ezkoriz, entre Zolina y Badostáin

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C.A.M.

Publicado el 26/10/2024 a las 05:00

El paso de las grullas por Navarra, que se empezó a sentir el pasado día 11, vivió el jueves uno de esos días “grandes” para amantes de la naturaleza y de las aves. Las bandadas se contaron por decenas y los observadores sumaron hasta 30.700 a su paso por el collado de Lindus y el puerto de Ibañeta y se vieron grupos de cientos y decenas de ellas por casi toda la Comunidad. De Sunbilla a Bardenas pasando por Oskotz, Pamplona y su comarca, Pitillas, Carcastillo o Tudela. Y como colofón, la noche en la balsa de Ezkoriz, entre Badostáin y Zolina, de cientos de ellas. A primeras horas de la nublada y lluviosa mañana permanecían en la orilla descansando y cogiendo provisiones hasta dar, de nuevo, el espectáculo en su salida, precipitada por los ruidos de la maquinaria rural, según relataron algunos de los aficionados que se dieron cita.

Vídeo con el paso de bandadas de grullas por la comarca de Pamplona
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Vídeo con el paso de bandadas de grullas por la comarca de PamplonaC.A.M.
Vídeo con el paso de bandadas de grullas por la comarca de Pamplona

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El paso de las grullas por Navarra ha recuperado este año el calendario más habitual en el viaje al sur. Después de que el año pasado las temperaturas más altas del otoño retrasaran los viajes a tierras más cálidas hasta la segunda quincena de noviembre. Horas antes de que las lluvias aparecieran y el desplome de temperaturas se hiciera notar, aprovecharon para sortear el paso de los Pirineos, uno de los principales obstáculos que se encuentran en sus viajes desde el norte de Europa. Antes volaban hacia el sur de la península Ibérica y el continente africano, para regresar a partir de febrero más al norte. Ahora a veces hasta la laguna de Gallocanta, en Aragón, la dehesa extremeña y, las menos, a la laguna de Dos Reinos, en el límite entre Navarra y Aragón.

Mikel Jauregi, durante años dedicado a la biología y la educación ambiental y ahora profesor, fue uno de los aficionados que se acercó hasta la balsa de Zolina, refugio de decenas de especies y ahora también zona de pastoreo para vacas y ovejas. Allí pudo ver el despertar de estas aves que viven y viajan en bandadas, de grandes zancadas y largo pico con el que se proveen de semillas. El jueves al anochecer contaron hasta 300. Más por la mañana. Los expertos y observadores aficionados que contabilizan el paso de las grullas sumaron un total de 130.386 en 2023 en su viaje al sur. En lo que va de año, han sido 44.068, recogían en la web de la sociedad de ciencias naturales Gorosti. “En los conteos se ve que cuando las grullas van al sur pasan más al oeste por encima de la cuenca de Pamplona. Y que falta un patrón de migración estable y la curva de cada año es variable”, resaltaba.

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