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Quién fue Santa Vicenta María y por qué tiene una calle en Pamplona

Santa Vicenta María López Vicuña, fundadora del Servicio Doméstico, dedicó su vida a ayudar a las jóvenes trabajadoras.

Santa Vicenta María
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Diario de Navarra

Publicado el 03/10/2024 a las 05:00

Santa Vicenta María nació en Cascante, Navarra, el 22 de marzo de 1847. Desde una temprana edad, se vio influenciada por la vocación religiosa y la preocupación por los problemas sociales. Su familia estaba formada por su padre, José María López Vicuña, un abogado originario de Mataró, y su madre, Nicolasa Vicuña, de Estella. Las primeras enseñanzas las recibió de su propio padre, quien le inculcó valores de educación y fe. En 1857, fue enviada a Madrid para vivir con sus tíos, donde sus inquietudes espirituales se vieron fortalecidas al descubrir una realidad social que cambiaría el rumbo de su vida.

Durante su estancia en Madrid, acompañaba a su tía en las visitas al 'Asilo de sirvientas', un refugio para mujeres trabajadoras. Fue en este contexto donde Santa Vicenta María percibió las dificultades que enfrentaban las jóvenes empleadas domésticas, muchas veces desprotegidas y vulnerables. Este contacto directo con la dura realidad de las sirvientas despertó en ella una vocación que la llevaría a fundar la congregación de las Religiosas de María Inmaculada, conocidas en Pamplona como el Servicio Doméstico. Esta institución se dedicó a brindar apoyo, educación y refugio a las jóvenes trabajadoras, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida y ofrecerles una formación integral.

El 11 de junio de 1876, Vicenta María tomó los hábitos, un paso que marcó su compromiso definitivo con su obra fundacional. Sin embargo, no fue un proceso sencillo, ya que su decisión generó cierta resistencia dentro de su propia familia, lo que añadió un toque de tristeza a su felicidad por seguir su vocación. Pese a estos desafíos personales, la congregación creció rápidamente. A partir de ese momento, las fundaciones de su obra se extendieron por diversas ciudades de España, como Zaragoza, Jerez de la Frontera, Sevilla y Barcelona, demostrando la gran necesidad de su labor.

A pesar del éxito de su congregación, Santa Vicenta María padeció una salud delicada desde 1879, cuando empezó a mostrar síntomas de tuberculosis. A pesar de su enfermedad, continuó trabajando por el bienestar de las jóvenes que estaban bajo su protección. Lamentablemente, falleció a la edad de 43 años, el 26 de diciembre de 1890, dejando un legado que perduraría durante generaciones. En reconocimiento a su vida de servicio y devoción, fue canonizada por el papa Pablo VI el 25 de mayo de 1975.

La figura de Santa Vicenta María es recordada por su profunda dedicación a las jóvenes trabajadoras y su incansable lucha por mejorar sus condiciones de vida. Su obra sigue viva en la actualidad a través de la congregación que fundó, y su nombre ha sido inmortalizado en diversas ciudades, como Pamplona, donde se le ha dedicado una calle en el barrio de San Jorge. 

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