Un domingo de Privilegio en Pamplona

La capital navarra celebró con la puesta en escena de su folclore y corporación en cuerpo de ciudad los 601 años de unión de los burgos de San Nicolás, Navarrería y San Cernin

Fotos de los actos del Privilegio de la Unión 2024.
Fotos de los actos del Privilegio de la Unión 2024.| JESÚS CASO

Myriam Munárriz

Publicado el 09/09/2024 a las 05:00

Jornada festiva y buen tiempo. Con estos dos ingredientes que garantizan una gran afluencia de gente se cocinó ayer el Día del Privilegio de la Unión en Pamplona, la fecha en la que se recuerda que Carlos III el Noble firmó la unión de los tres burgos de la ciudad. Hasta entonces, San Nicolás, Navarrería y San Cernin tenían entidad propia y poca simpatía por sus vecinos. Se imponía desbaratar fronteras que, después de 601 años, tan sólo quedan en la biografía histórica de Pamplona.

El recuerdo de aquella unión del monarca ahora se rememora con la puesta en escena del folclore y tradición en una jornada que comenzó a las cinco de la tarde con la salida de los gigantes desde la estación nueva de autobuses. 69 personas dieron vida a las figuras que, como remarcó el presidente de la comparsa Ibón Laspeñas, convierten cada salida en especial. No hay problemas de relevo generacional, de hecho hay lista de espera para entrar.

Uno de los que lo consiguió fue Miguel Mendía Betelu, que lleva desde 2019. Ayer, le tocó llevar un zaldiko. “Siempre emociona ver esta devoción. Sí, los más pequeños se acercan a pedir fotos, pero también los grandes, ¿eh?”, afirmaba poco antes del pasacalles que, a las seis menos cuarto, desembocaría en la Plaza del Ayuntamiento.

Pamplona ofrecía entonces otras de sus tradiciones:el cuerpo de ciudad;esto es, la corporación de gala para los días grandes con ellos vestidos de frac y ellas con los trajes de roncalesas. Una representación municipal engalanada con los dantzaris del grupo municipal Duguna. También ellos y ellas están como el Privilegio, de aniversario: 75 años desde su fundación que les hizo tirar el chupinazo de San Fermín. La comitiva se completa con la banda de música la Pamplonesa, txistularis, timbales y clarines, maceros, libreas y guardia de honor.

CONCORDIA ENLAS CALLES

Un cortejo enmarcado por cientos de personas que jalonaron todo el recorrido camino de la catedral para recordar al hacedor de esta unión, Carlos III, enterrado en el recinto religioso en un mausoleo que comparte con su mujer Leonor de Trastámara en un lugar privilegiado de la seo, en el pasillo central a los pies del altar mayor.

La corporación no hace el camino más corto, sino que cubre un trayecto que, desde la plaza consistorial sigue hacia la calle Mayor, Hilarión Eslava, Florencio Ansoleaga, plaza San Francisco, plaza del Consejo, Zapatería, Calceteros, Mercaderes y Curia, como tejiendo un hilo de unión de las calles de los antiguos tres burgos. Un paseo que abrían los gigantes y que borró la imagen de crispación de algunos momentos de la procesión de San Fermín.

Ayer, cada quien mostró su apoyo al alcalde Joseba Asiron (EH Bildu) o a la regionalista Cristina Ibarrola, al frente del partido mayoritario de la oposición. Los primeros, más ruidosos, con aplausos y gritos a favor del primer edil. Los otros, más cercanos, saliendo al paso de Ibarrola para tenderle la mano o decirle casi al oído palabras de ánimo.

Por delante, como abanderado por ser el más joven de la corporación, estaba el socialista Miguel Matellanes acompañado, sosteniendo las borlas de la enseña de la ciudad -y también debido a su juventud- el regionalista Aitor Silgado y Xabier Sagardoy (PSN). No acudieron, por temas de salud, Maider Beloki y Zaloa Basabe, de EH Bildu, y Juan José Echeverría, de UPN. Tampoco estaba Txema Mauleón, de Contigo Zurekin cuyo partido, remarcó estos días el concejal, se desmarca del cuerpo de ciudad porque considera que debe abrirse al pueblo con los representantes municipales vestidos de calle, además de no compartir el ingrediente religioso de la tradición.

La comitiva llegaba a las puerta de la catedral a las cinco y media de la tarde donde, como manda la tradición, concejales y concejalas, con el alcalde cerrando filas, entraron al edificio religioso entre el pasillo de honor formado por los gigantes y los dantzaris de Duguna

SIN RESPONSO

La Capilla de Música de la Catedral de Pamplona dio la bienvenida a la corporación con Dum Pater Familias, una pieza anónima del siglo XII, a la que siguió durante la ofrenda floral Crucifixus, de A. Lotti, del siglo XII, para terminar con Seigneurs Sachiez, del rey de Navarra Teobaldo I, en el siglo XIII. Voces dirigidas por el maestro de capilla Ricardo Zoco Lampreabe con el organista Julián Ayesa Gorri.

Los ediles rodearon el mausoleo salvo Joseba Asiron, flanqueado por sus tenientes de alcaldía Garbiñe Bueno y Jose Abaurrea, que quedó al frente del monumento mortuorio. Unos y otros murmuraban ante la ausencia del cabildo de la catedral que por fin aparecía a las siete menos cuarto encabezado por el dean de la seo, Carlos Ayerra. Y es que la rapidez de la comitiva en llegar al recinto religioso les pilló a los religiosos todavía sin preparar. El dean estrechó la mano a Asiron y sus acompañantes, asistió a la ofrenda floral con el centro colocado a los pies del mausoleo y se retiró sin oficiar el responso.

“Yo no he dado ninguna orden, no he dado ninguna indicación, es cosa de protocolo”, afirmó Joseba Asiron. Palabras que corroboraron desde el servicio municipal. “Ha sido un malentendido, no había orden de que no se produjera el responso”. Explicación que no se creyeron desde UPN. “Una vez más, y de forma unilateral, EH Bildu decide algo sin comunicarlo ni a la ciudadanía ni al resto de la corporación, lo cual es una falta de respeto no ya a los concejales, también a quienes hoy se han acercado a la catedral. Y encima Asiron no da la cara diciendo que es cosa de protocolo”, dijo Cristina Ibarrola.

Tras la estancia en la catedral, y con regreso al ayuntamiento, quedaba por cumplimentar otra de la tradiciones del Día del Privilegio de la Unión:los bailes en la Plaza Consistorial. Danzas y música porque la Pamplonesa también tiene su papel protagonista en el final de la jornada con la interpretación de la Dominguera. “Es un costumbre de hace 90 años que la banda toque esta pieza siempre que deja a la corporación en el ayuntamiento”, explicaba su director José Vicente Egea, que reconocía -para bien- no haberse acostumbrado del todo a la ovación que recibe la banda. “Me sigue emocionado igual esa cercanía de la gente, el sentirse reconocido”.

Tras ellos, le llegó al turno a los gigantes, que de su repertorio de plaza con algo mas de una docena de coreografías escogió para ayer el Baile de la Era. Y el punto final lo puso Duguna y su sokadantza de los tres burgos, que estrenaron por primera vez en 2016. La singularidad de esta pieza estriba, recalcaba el director del grupo Aritz Ibáñez Lusarreta, en que se invita a bailar tanto a representantes municipales como a gente del público. “Es nuestra manera de escenificar la unión que trajo el Privilegio, que hoy se es comunidad”. Invitación a la que respondieron desde todos los grupos municipales.

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