Convivencia en Pamplona
Colectivos sociales defienden el uso del local de Descalzos y piden solidaridad: "La calle es de todos"
Tras las alertas sobre problemas de convivencia, quienes impulsan la ayuda a las personas migrantes piden menos obstáculos


Actualizado el 02/09/2024 a las 19:30
Fueron críticas desde el primer momento. Por la situación y por "todos los estigmas sociales" que todavía existen en la sociedad. La situación de inseguridad de la que alertaban los vecinos de la calle Descalzos de Pamplona acerca de una serie de personas migrantes no es para nada compartida. Así lo han dejado claro colectivos como PIM-MIG, SOS Racismo, Apoyo Mutuo- Elkarri Laguntza, Fundación Elkarte, Haritu, Mugak Zabalduz, Oxfam, París 365 y Salhaketa Nafarroa.
Ellos, que respaldan la función que se venía realizando en un par de bajeras de la mítica calle del epidecentro de Pamplona, sostienen que se trata de un local reformado y habilitado como lugar de encuentro, descanso y oración. "Decenas de jóvenes han tenido un espacio en el que dejar sus escasas pertenencias, descansar durante las horas de sol o lluvia y sentirse mínimamente acogidos", insistieron portavoces como Isabel Díez, Oihana Barrios y Beatriz Villahaizan.
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Admitiendo problemas de convivencia, estos colectivos sociales remarcan que los incidentes son "menos graves que los que se dan en cualquier calle del casco viejo una noche de fiesta". De ahí que hagan hincapié en que la calle "es de todos" y que la ciudadanía, "con todos sus prejuicios", deberá aprender a convivir con personas de diferentes nacionalidades.
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Dado el contexto, cuentan que se trata de un grupo de unos 28 jóvenes migrantes que buscan vivir con dignidad, criticando duramente el papel de las instituciones. "Se les expulsa del sistema. Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra no solo no resuelven la situación, sino que impiden que otros colectivos lo hagamos", afirmaron, señalando que, desde el jueves prohibieron pernoctar en las bajeras. "Se les vuelve a dejar en la calle".
"Para el turismo, alfombra roja; para el migrante, infierno en la vida". Duras críticas acerca de la situación de la calle Descalzos. "No hacen nada malo, salvo tomar té, sopa y estar", indicaron los colectivos sociales convocantes.
MEJORAS POSIBLES
Sin negar la mayor, también admitieron que no todos los vecinos conocían la situación ni el proyecto de la calle Descalzos. "Quizá podría haberse explicado mejor para evitar pensamientos o situaciones que se han dado, pero en agosto aparecieron más personas de las que se esperaban en un principio y se tuvo que priorizar la actuación", insistían. Pese a todo, sostienen que hay vecinos que se han interesado, llevado comida y mantas y, "para nada", obstaculizado que en su calle se abra un local de las características que se han comentado. "Oración y encuentro".
En cuanto a las bajeras, la cesión del espacio proviene de una iniciativa privada, de una persona que tenía dichos locales en propiedad y eligió cederlos para atender a estas personas migrantes.
"Al no poder dormir, vuelven a quedarse en la calle; y aunque todavía hace buena temperatura, la ola de frío en Pamplona no tardará en aparecer", alertaban

