Pamplona

El colegio El Molino teme cómo le afectará la pasarela de Aranzadi

Desde el centro insisten en que si la estructura pasa sobre sus instalaciones, la repercusión no beneficiará a sus usuarios, con discapacidad intelectual

Imagen virtual del diseño de la futura pasarela que unirá la Txantrea y Rochapea a través de Aranzadi
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Imagen virtual del diseño de la futura pasarela que unirá la Txantrea y Rochapea a través de Aranzadi
Imagen virtual del diseño de la futura pasarela que unirá la Txantrea y Rochapea a través de Aranzadi

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Noelia Gorbea

Publicado el 24/08/2024 a las 05:00

No es la primera vez que elevan la voz. Y es que padres, madres y profesorado del centro de educación especial El Molino no está para nada de acuerdo con las indicaciones que marca el proyecto que desarrollará la futura pasarela peatonal y ciclista para conectar los barrios de Txantrea y Rochapea a través de Aranzadi. A su manera de ver (recordemos que las personas usuarias tienen discapacidad intelectual), la construcción de esta estructura, tal y como está prevista, “vulnerará la privacidad” de quienes acuden diariamente a este centro ocupacional.

Y es que la ubicación que se ha elegido provocará que la pasarela transcurra por encima de las instalaciones del colegio. Este hecho, recalcan, afectará a la tranquilidad del centro, siendo dos factor clave para trabajar con el alumnado. Pero no solamente eso, sino que los planos, durante las obras, los operarios se van a servir de un espacio dentro de El Molino (la huerta) para depositar el material necesario en la construcción; “privando a los alumnos de un espacio muy necesario para su desarrollo”. En este sentido, ruido, escombros, polvo, etc. no resultan “adecuados en absoluto” para las personas con discapacidad.

SIN SALIDA

Así las cosas, una de las propuestas para paliar las consecuencias de la pasarela en cuanto al problema de la intimidad pasa por la construcción de dos muros, de forma que desde lo alto no se pueda ver el interior del espacio del centro. Una propuesta con la que los familiares se muestran en contra.

Desde el Ayuntamiento de Pamplona recuerdan que la obra parte de un concurso público en el que se valoraron hasta ocho ofertas con diferentes alternativas de diseño y de trazado. De ahí que, atendiendo a criterios de mejor conexión, accesibilidad e integración en el entorno, se eligió la adjudicataria del contrato. Recalcan que incluso se han realizado varias visitas al centro educativo precisamente para tratar esta cuestión.

“Se pretende que el proyecto resulte mínimamente invasivo y salvaguarde la intimidad de las personas usuarias y sus familias”. Es por eso que el consistorio plantea una zona de protección de las huertas mediante arbolado y tratamiento vegetal. Pero la solución no cuaja en El Molino ya que dicen que el espacio quedará reducido; y que cualquier modificación del entorno supone “una verdadera afección al bienestar de los menores”.

Eso sin contar, añaden, con que la zona de protección puede verse afectada por muchos motivos (falta de mantenimiento adecuado, condiciones climáticas adversas, etc.), de forma que los usuarios queden expuestos al tránsito de la pasarela.

SEGUIMIENTO

De ahí que el Ayuntamiento de Pamplona mantenga abierta la opción de trasladar la zona de huerta a otras ubicaciones cercanas a las que los alumnos puedan desplazarse a pie y disfruten de una privacidad superior a la que les ofrece la ubicación actual. Alternativa que tampoco convence porque el emplazamiento actual es visible desde las instalaciones del centro, fundamental para la seguridad de los alumnos, ya que posibilita una vigilancia adecuada por sus monitores.

En cuanto al problema de acceso y salida de vehículos; la propuesta prevé un recorrido peatonal y ciclista incompatible con la dinámica que actualmente tiene El Molino hacia Aranzadi. “Se ha comprobado que existe espacio suficiente para el giro de los autobuses en el interior, sin afectar a edificaciones ni a la actividad. Se está trabajando para identificar accesos peatonales hacia el nuevo trazado”, determinan desde el Ayuntamiento de Pamplona. No obstante, desde El Molino creen que este tráfico interior podría afectar a la seguridad del alumnado.

Por ello, aunque la construcción de esta pasarela y de sus accesos resulta “obligada” en cumplimiento de las previsiones del Plan Municipal de la ciudad, para el Defensor del Pueblo, que también conoce el caso, la ubicación de la infraestructura resulta un “claro abuso” frente a los derechos de estas personas.

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