Cierre
Paulino Marín, carnicero: “No ha venido nadie a interesarse por la carnicería”
El carnicero empezó a trabajar con 13 años y en octubre tiene previsto cerrar el negocio que abrió en 1998 en Echavacoiz


Publicado el 01/09/2024 a las 05:00
A los 13 años, Paulino Marín García empezó a trabajar en la carnicería Inda, en Santa María la Real, donde su madre era clienta. “Era lo que se llevaba en esa época. Había que arrimar el hombro en casa y allí fui en verano de maca (chico de los recados)”, recuerda. Han pasado 53 años, dedicados al oficio, y a finales de octubre tiene previsto echar la persiana de la carnicería Marechan, en la calle Ramiro de Goñi 10, en Echavacoiz norte. Ese mes cumple 65 años.
Hace unos meses puso la carnicería a la venta a través de una inmobiliaria “y nadie ha venido a interesarse”, así que pocas esperanzas tiene de encontrar relevo. “Y eso que hemos puesto un precio muy razonable”. Sus dos hijos han tomado otros caminos profesionales. “El día que cierre me va a dar una pena terrible, con la de años dedicados a estos y lo que ha costado mantener el negocio”, admite.
La clientela también se siente apenada. “Somos la carnicería del barrio. Aquí estamos desde 1998, cuando estos bloques estaban recién construidos”, apunta. Además de los distintos cortes de carne, elabora chistorras, salchichas y otros productos. “Tienen bastante fama las milanesas de cerdo, con magro de cerdo, jamón york y queso. No tiene ningún secreto la elaboración, pero tengo clientas de otras carnicerías que vienen aquí exclusivamente a comprar las milanesas”, relata.
Marechan es la fusión de dos apellidos, Marín y Echandi, los dos socios fundadores. En agosto de 2023 falleció Pedro Ignacio Echandi Cajal, a los 63 años, a causa de una enfermedad, y Paulino se quedó solo. “Fue un palo después de tantos años juntos. No tengo empleados. Vengo a las siete de la mañana a preparar las cosas. A la tarde también abro. Es sacrificado”, señala. A estas circunstancias achaca la falta de relevo en el comercio. “La gente joven no quiere trabajar a turno partido y los sábados”, opina.
Paulino Marín aprendió el oficio en la carnicería Inda, en el barrio de Santa María la Real, donde vivía -“era frecuente en esos tiempos-. Pasó después por otros establecimientos hasta que en 1989 se puso por su cuenta. En 1998 compró la bajera en Ramiro de Goñi. “Vivo en Barañain y vi que estaban haciendo estos bloques. Me pareció buena zona”, explica. Este carnicero destaca que el negocio es rentable y tiene una buena cartera de clientes. “Y da un buen servicio al barrio”.


