Hermanos Bueno, dueños de una frutería: “Estamos abiertos a todo, venta, traspaso o alquiler”
Lorenzo y Pedro Bueno llevan 30 años en la Txantrea y están dispuestos a contar “los secretos de Estado” del negocio al que se anime con el relevo


Actualizado el 01/09/2024 a las 09:29
Lorenzo Bueno recuerda de su infancia la insolación que cogió en la plaza de los Ajos de Pamplona, donde su madre tenía un puesto con las tradicionales horcas trenzadas por ella misma. Medio siglo después, este frutero sigue vendiendo las horcas de Falces en la tienda que regenta con su hermano, Pedro, en la Txantrea. Frutas Hermanos Bueno es toda una institución en el barrio, con tres décadas de presencia. Desde hace tiempo, un cartel comparte espacio con las ofertas comerciales: ‘Se vende por jubilación’. “O se traspasa o se alquila. Estamos abiertos a todo”, comentan estos hermanos, que ya rondan los 65 años y desean jubilarse cuanto antes. Si no aparece una persona emprendedora, tienen previsto cerrar en octubre.
Pedro y Lorenzo Bueno son la tercera generación de fruteros originarios de Miranda de Arga, localidad de donde proceden algunas de las hortalizas que venden. José Bueno Tapiz, abuelo de ambos, empezó el negocio. “Tenía campo y vendía lo que producía”. Luego pasó a su hijo Lorenzo Bueno Elizalde y su esposa, Benita Vallés, que era de Falces. Pedro empezó a trabajar a los 14 años. Lorenzo estudió hasta COU. “Con 18 años me di cuenta de que lo que más sabía era del negocio de la fruta. Y donde mejor iba a estar”, admite.
En 1969, la familia Bueno probó suerte en Noain. “Mucha gente de los pueblos se animaba a emprender en la capital. Nosotros nos quedamos a las afueras”, recuerdan. Todo iba bien hasta que se asociaron con una cadena y se vieron afectados por un problema de impagos. “Por necesidad, encontramos en la Txantrea un local que estaba medianamente preparado con la idea de estar un año. Y el barrio nos acogió tan mal que llevamos ya 30 años aquí”, bromean estos fruteros, que sólo tienen palabras de agradecimiento a la clientela fiel en estos años.
Hermanos Bueno comenzó con un local de 80 metros cuadrados, en la calle San Cristóbal 14, donde en aquellos primeros años trabajaban ocho miembros de la familia. En el año 2000 falleció Lorenzo Bueno Elizalde a los 66 años y el peso del negocio recayó por completo en sus dos hijos. En el 2002, con el cambio de la peseta al euro, compraron un local contiguo para poder ampliar el almacén, con una gran cámara frigorífica, y la zona de atención al público. La calle San Cristóbal es el principal eje comercial del barrio, aunque en los últimos años han cerrado varias tiendas de toda la vida.
Pedro y Lorenzo, de carácter abierto y dicharachero, han sabido organizarse y repartirse tareas según aptitudes. “Pedro se encarga de toda la cartelería. Es muy creativo. Yo soy más de números”, comenta.
Los hijos de ambos fruteros han tomado caminos profesionales fuera del comercio. “En realidad, los padres no queremos que los hijos sigan porque el sistema es leonino con los autónomos. Son muchas las zancadillas que te pone la administración”, confiesa Lorenzo.
Hace ya tiempo que estos empresarios fueron preparando el terreno para el relevo. “Han venido personas a preguntar, pero sin un verdadero interés”, admiten. Cuentan con los servicios de VDV Inmobiliaria. Se muestran dispuestos a formar y explicar todos los entresijos del negocio, con las cuentas claras. “Son muchos años de experiencia y tenemos nuestras pequeños secretos de Estado que estamos dispuestos a desvelar a quien se lo quede”, confiesan. Dan algunas pistas. “Tenemos una buena cartera de clientes, pero hay que conocerlos bien. Hay personas que quieren calidad y no les importa el precio, pero también hay que tener fruta y verdura económica para los que priman el ahorro”, relatan.


