Obras
Comienza el derribo del convento de las Redentoristas de Burlada para construir viviendas
El edificio está sin uso como convento desde 2008


Publicado el 29/08/2024 a las 11:13
Piedras, cemento, maderos y polvo. Parte de la historia religiosa e industrial de Burlada reducida a restos. Así se aprecia desde la calle Mayor lo que un día fueron la fábrica de embutidos Ciganda y el convento de las Madres Redentoristas. Tras más de una semana de trabajos de derribo en la zona del convento, apenas seguía este miércoles en pie el edificio de entrada a Ciganda y la iglesia adosada al monasterio. Una nave con fachada de piedra que casi asoma a la rotonda que marca “la frontera” entre Villava y Burlada.
De la autorización del derribo ya se dio cuenta hace semanas, tras la licencia concedida en julio por el Ayuntamiento de Burlada y la adjudicación a la firma navarra Erri Berri. Para entonces habían comenzado los preparativos en una parcela vallada y en la que se proyectan dos bloques de viviendas. Hasta 287 unidades, el 70% de ellas protegidas.
Fue la semana pasada cuando ya fue visible el avance en los trabajos. Las máquinas se centraron en el convento que abrió sus puertas en 1915 para acoger las nuevas vocaciones para la orden de las Madres Redentoristas y que en 2008 se cerró cuando contaba con nueve moradoras. Tres de ellas enfermas y al cuidado de las otras seis.
En unos días también será historia la iglesia. El templo, de una sola nave, no obtuvo el “indulto” que intentaron unos estudiantes de Historia y Patrimonio de la UPNA, vecinos de la localidad, y un grupo de personas también del pueblo que hasta recogió firmas para intentar salvarlo. Fue en 2021, cuando prosperaron nuevos trámites en un expediente que se ha ido alargando.
Platearon incluso que se convirtiera en espacio de acogida para peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Las flechas y señales que todavía se conservan en la fachada principal, junto a la calle Mayor de Burlada todavía reflejan la cercanía a la ruta. Aunque los peregrinos estos días cambian a la otra acera, lejos del polvo y del ruido que deja el trabajo de palas y volquetes.
NO CATALOGADO
El hecho de que la edificación, levantada hace casi 110 años, no cuente con ninguna protección ni esté catalogada por Príncipe de Viana pesó para que prospera su derribo junto al resto del edificio. En 2008, cuando las religiosas lo dejaron, se negociaba para que hubiera acogido algunos servicios de Cáritas, ante el inminente derribo del centro que tenían en Burlada. Tampoco prosperó ante las dificultades para dar uso a una instalación concebida para la vida religiosa y en comunidad.
La fábrica de embutidos, un edificio principal de cinco alturas y dos naves auxiliares, cerró sus puertas en 1992. Había comenzado a funcionar en 1953, cuando se trasladó desde la capital una firma que se presentaba como especialista en chorizo de Pamplona. En su lugar, en unos meses si se completan todos los proyectos de reparcelación y urbanización, se contemplan los nuevos edificios de viviendas, así como una zona ajardinada y un vial que ayudará, se espera, a descongestionar parte del tráfico de la calle mayor de Burlada. Nueva vida para un solar de casi 27.000 metros.
CLAVES
1. Edificios derribados. El Ayuntamiento de Burlada autorizó, en julio, el derribo de las instalaciones, ya en desuso, de la fábrica de Embutidos Ciganda y del convento de las Madres Redentoristas. Ocupaban un terreno de 27.000 metros junto a la calle Mayor donde se planteó un nuevo desarrollo.
2. Viviendas, vial y ampliación de Landazábal. Los planes para el terreno pasan por la construcción de nuevos edificios para acoger 287 viviendas, de las que el 70% serán protegidas (49% VPO y 21% VPT), un vial y la ampliación de la residencia.