La comunidad ucraniana exige justicia
La diáspora ucraniana en Navarra se concentró este sábado, con motivo del segundo aniversario de la guerra, para pedir que se les siga ayudando ante la invasión


Actualizado el 24/02/2024 a las 20:45
La Diáspora Ucraniana en Navarra convocó este sábado, a las doce del mediodía en la Plaza del Castillo, una concentración con motivo del segundo aniversario de la invasión rusa. El acto reunió a unas 400 personas para pedir justicia. Además de una decena de miembros de las cuatro asociaciones organizadoras (Alas de Ucrania, Berehnya, Unidos y Mriya), también estuvieron presentes varios representantes de la Escuela Nativa Ucraniana en Pamplona y tres mujeres refugiadas, Tetiana Velychenko, Inna Luzhetska y Olena Drahovtseva, que huyeron de su país natal al estallar la guerra.
El acto comenzó con unas palabras en ucraniano, entre las que se pudo distinguir “tortura”. Un término que, en la traducción posterior, se confirmó: “Dos años de guerra a gran escala. Han sido tiempo de horribles ataques a víctimas inocentes. Torturas, violaciones, deportaciones forzadas, destrucciones y desastres ambientales”, tradujo Anastasia Kuzmina, una joven de 26 años que salió de Ucrania hace 13 y ahora ayuda a su país desde la asociación Alas de Ucrania. “Exigimos justicia. La guerra ha afectado a las economías y a la política de los países democráticos. Todos los crímenes de guerra han sido cometidos por Putin, por el liderazgo militar y político de la Federación Rusa y por los individuos que los cometen con sus propias manos. ¿Por qué causan terror con calma y sin miedo? ¿Por qué no temen cometer estos crímenes? Porque nunca han sido castigados o juzgados por ello”, expuso Kuzmina, traduciendo a Olena Drahovtseva.
Taras Kushnir, uno de los muy pocos rostros masculinos que participó en la protesta, también se encargó de traducir a otras compañeras. El joven de 28 años, al finalizar el encuentro, quiso agradecer la ayuda recibida: “Yo salí antes de la guerra, en busca de otra vida. Cada uno de los que pudimos da lo que puede. Mentalmente es complicado; toda mi familia está allí, en Leópolis. Mis hermanos y mis primos están luchando. Solo una palabra vale, con eso también se ayuda. Es muchísimo lo que Pamplona, Navarra y España hace. Nuestro agradecimiento es enorme, va a durar años. Nunca se nos va a ir”.
No fue él el único en agradecer a los pamploneses, así como al resto de navarros y españoles, el apoyo. Aunque el frío y la lluvia estuvo presente en la concentración, Nataliya Valenchak portaba unas gafas de sol amarillas y azules, pero que no lograban disimular el dolor en su cara. Junto a ella hablaron Lili Shyshkovska, presidenta de Alas de Ucrania, y Daryna Kosarim, vicepresidenta. Ellas quisieron mostrar su gratitud al Gobierno de Navarra, al Ayuntamiento de Pamplona, a las instituciones, organizaciones, asociaciones, empresas, medios de comunicación, voluntarios y todos los ciudadanos de a pie que, a lo largo de estos 730 días, han creído en su victoria y les han apoyado en todo lo posible. Pidieron, asimismo, que eso no cese: “Por favor, sigan ayudándonos”.
Mariya Tinchuk, de la asociación Berehynia, quiso ir más allá y recordar la necesidad de recibir armas. Añadió un concepto nuevo al discurso, el de las manifestaciones pacifistas falsas: “Menos envío de armas, más avance de Rusia y más muertos ucranianos. Y no como dicen los pacifistas falsos, que no mandar armas a Ucrania podría parar la guerra. Es al revés. Rusia aprovecha el menor envío para conquistar más territorio y matar a más civiles y niños. Este mensaje falso de voz solo consigue ayudar a un dictador.”.
Durante la hora que duró la protesta, las aproximadamente 400 personas que se reunieron bajo el quiosco gritaron en numerosas ocasiones “Slava Ucraini”, esto es, ¡Gloria a Ucrania!