Movilidad
Los resbalones se acumulan en las rampas mecánicas entre Iturrama y Azpilagaña
Vecinos denuncian caídas y afirman que, en cuanto llueve, la infraestructura se convierte “en pista de patinaje”, por lo que piden productos antideslizantes


Publicado el 28/01/2024 a las 05:00
Noviembre de 2009. Pamplona sumaba, hace quince años, un viernes, una nueva infraestructura: las primeras y únicas rampas mecánicas de la ciudad. Un sistema que pretendía salvar un desnivel de 7,20 metros para conectar los barrios de Azpilagaña y Iturrama a través de las calles Río Ega y Abejeras con Buenaventura Iñiguez.
Tras años fomentando la movilidad, las reiteradas averías han sido materia cotidiana.
Ahora, con ese tema en segundo plano, aunque no olvidado, los vecinos vuelven a elevar la voz. En este caso por la cantidad de caídas y resbalones que “se ven a diario” entre los usuarios que utilizan el servicio. Sin ir más lejos, este pasado 28 de diciembre, Sagrario Gamboa experimentó los hechos en primera persona. “Era un lunes normal, como este mismo lunes, con ligera lluvia pero sin hielo ni escarcha”, rememora la afectada.
Al ir a coger la villavesa en la avenida de Zaragoza, eligió bajar por las rampas mecánicas. “Pensé que caminando, llegaría abajo enseguida”, cuenta, no sin admitir que le extrañó que nadie la usara . “La gente bajaba por las escaleras”. Fue al dar el segundo paso en la infraestructura cuando cayó de repente. “Resbalaba muchísimo y fui incapaz de hacer nada”, expresa. Y aunque en ese momento pensó que el golpe solamente sería eso, un golpe, terminó por necesitar ir a Urgencias en taxi.
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Con una costilla fisurada, Sagrario quiere, por un lado, encontrar algún testigo del accidente para poder reclamar al Ayuntamiento de Pamplona y, por otro, intentar que el consistorio tome cartas para que un accidente de este estilo no vuelva a repetirse. “Quizá con algún tipo de producto antideslizante, como hacen en los encierros...”, planteaba.
Preguntados vecinos y ususarios este mismo lunes por la mañana, las comentarios parecían copiados. “No es la primera vez que pasa, en cuanto llueve un poco, los resbalones se suceden”, indicaba Marcelino Cebrián. Eso sin contar, y así lo remarcaban in situ, las mañanas de estas pasadas semanas, en las que la escarcha había sido problema “día sí y día también”.
Con una media de edad ‘elevada’ en le barrio, los vecinos insisten en que necesitan una solución. “Nos da miedo caernos porque, depende del golpe, el resultado puede ser peor de lo que parece”, insiste Rubén Anchorena, residente en Río Ega.
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INVERSIONES
Dentro del contexto, también es importante reseñar que las rampas llevan acumuladas un sinfín de averías. Tantas que han sido objeto de debate en diferentes comisiones municipales, con un gobierno y otro. De hecho, de septiembre a junio del año pasado, el Pamplona invirtió más de 30.000 euros en arreglos por averías.
Problemas que, a principios de 2021, requirieron además de una inversión de otros 100.000 euros para llevar a cabo la renovación de los elementos más importantes de la infraestructura: cadenas de tracción (peldaños y pasamanos), correas de fricción, peines, electroimanes de los frenos de emergencia y el bombín de arranque.
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