Moción de censura en Pamplona

PSN: de los abucheos de Bildu a los aplausos en seis meses

Su candidata, Elma Saiz, salió del ayuntamiento perseguida por los insultos el día de la investidura de Cristina Ibarrola (UPN)

Elma Saiz, junto a Ainhoa Unzu y Ramón Alzórriz, custodiada por policías municipales el día de la toma de posesión de Cristina Ibarrola (UPN)
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Elma Saiz, junto a Ainhoa Unzu y Ramón Alzórriz, custodiada por policías municipales el día de la toma de posesión de Cristina Ibarrola (UPN)
Elma Saiz, junto a Ainhoa Unzu y Ramón Alzórriz, custodiada por policías municipales el día de la toma de posesión de Cristina Ibarrola (UPN)

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Myriam Munárriz

Publicado el 20/12/2023 a las 05:00

De nuevo, la candidata de PSN tenía que abandonar el ayuntamiento perseguida por los gritos de simpatizantes de EH Bildu; de nuevo, el insulto de “traidora” se repetía por haberse negado los socialistas a dar sus votos al cabeza de lista de la izquierda abertzale, Joseba Asiron, que lo hubieran convertido en alcalde frente a la alternativa de la derecha. La diferencia, sus protagonistas: el 15 de junio de 2019 lo sufría Maite Esporrín y cuatro años después, dos días arriba (el 17 de junio de 2023), la “diana” era Elma Saiz. Por cierto, que también en aquella investidura de Enrique Maya como alcalde de NA+ Saiz vivió el acoso de la masa, esta vez como segunda de a bordo de la candidatura socialista.

Poco después, en agosto, renunciaba como concejal para asumir la consejería de Hacienda del Ejecutivo foral. Y en la actual legislatura, a los seis meses, otra vez abandonaba el Ayuntamiento de Pamplona, ahora para ser nombrada por Pedro Sánchez Ministra de Seguridad Social. Según los regionalistas, era el único escollo que quedaba para anunciar EH Bildu la moción de censura con el apoyo del PSN. Porque, añaden, en Madrid no se hubiera visto bien que en el gobierno estuviera alguien que dio sus votos a la izquierda abertzale para desalojar de la alcaldía a la regionalista Cristina Ibarrola.

Se ha conocido que las negociaciones se iniciaron meses atrás, con dos protagonistas: el secretario de organización del PSN, Ramón Alzórriz, y la coordinadora general de EH Bildu en Navarra, Miren Zabaleta. Y Alzórriz también vivió de primera mano los insultos de los simpatizantes de la izquierda abertzale aquel 17 de junio de 2023 porque acudió a la investidura de Cristina Ibarrola y, después, junto a Saiz y los otros cuatros ediles del PSN, cruzaron la plaza consistorial al grito de traidores.

ESPORRÍN SE VOTÓ A SI MISMA

El bloqueo a las aspiraciones de Asiron, en el caso de Maite Esporrín fue votándose a sí misma en la constitución del Ayuntamiento de la legislatura 2019-2023. Las urnas habían dado 13 representantes a NA+ frente a los siete de EH Bildu, los cinco de PSN y los dos de Geroa Bai. Esporrín ya había anunciado días antes que tan sólo contemplaba un voto: a sí misma, a pesar de los llamamientos de los nacionalistas para abortar la investidura de Enrique Maya. Incluso llegó a planear la duda de si finalmente Joseba Asiron se sacrificaría y daría su apoyo a Esporrín. Además, la socialista dijo que en tal caso no dimitiría.

Con Elma Saiz, el PSN cortó de raíz esta posibilidad votando en blanco para que su candidata no recibiera por sorpresa los votos de EH Bildu, Geroa Bai y Contigo. De nuevo, ambas formaciones junto a Contigo Zurekin apelaron a los socialistas para impedir la investidura de Cristina Ibarrola, con 9 concejales frente a los 8 de EH Bildu, los 5 del PSN, los dos del PP, los otros dos de Geroa Bai y el único representante de Contigo.

Incluso Geroa Bai postuló a su candidato Koldo Martínez como un alcalde de consenso. Pero Joseba Asiron, como hiciera en 2019, se reivindicó como el más votado de lo que ellos han definido como “el bloque progresista” y, por tanto, el único legitimado para obtener la alcaldía.

DESDE EL PRIMER DÍA

Y justo había recibido Cristina Ibarrola la vara de mando cuando en la ronda de comparecencias ante los medios de comunicación de los cabezas de lista se apeló ya a la moción de censura. Lo hizo el candidato de Contigo, Txema Mauleón. Durante estos seis meses también el de Geroa Bai, Koldo Martínez, lo ha demandado en comisiones y plenos, quizá ajenos a las negociaciones que ya habían comenzado.

Pero aquel 17 de junio de 2023 parecía imposible que aquello fuera ocurrir. Si en 2019, al conocerse los resultados se hizo célebre el “agur, Asiron”, de Maite Esporrín, previendo parecidos resultados, Elma Saiz pronunció otra frase que marcó la campaña: “Con mis votos no haré alcalde ni a Asiron ni a Ibarrola”. Aunque también la ahora portavoz Marina Curiel y Saiz deslizaron la primera en un pleno y la segunda en una comisión: “se nos está acabando la paciencia”.

Los simpatizantes de la izquierda abertzale también creyeron que el PSN no haría alcalde a Asiron cuando le increparon a la salida de la constitución del Ayuntamiento, mientras cruzaba la Plaza Consistorial acompañada por Ramón Alzórriz y la parlamentaria Ainhoa Unzu, junto a los concejales Xabier Sagardoy, Marina Curiel, Eloy del Pozo y Nuria Medina. Para abortar cualquier agresión, estaban escoltados por Policías Municipales.

Pero seis meses después, cuando Joseba Asiron junto a Miren Zabaleta en rueda de prensa anunciaron la moción de censura, se les agradeció la “discreción y honestidad” en las negociaciones. Un aplauso a los socialistas que EH Bildu apuntaló con el ofrecimiento a que formen parte del equipo de gobierno junto a Geroa Bai y Contigo, algo que el PSN ha descartado.

SILENCIO ENTRE MILITANTES Y DIRIGENTES

¿Silencio impuesto por la ejecutiva o apoyo masivo a la moción entre militantes, dirigentes actuales y de ayer del PSN? Difícil dilucidar la duda ante la callada por respuesta cuando se les ha preguntado. Quizá un “histórico” como Román Felones no esté de acuerdo a tenor de su opinión escrita en este periódico criticando los pactos de Pedro Sánchez. “Fiar la gobernabilidad de España a quienes de frente o con disimulo no comparten la pertenencia a la patria común de ciudadanos libres e iguales y carecen de lealtad constitucional, me parece muy peligroso”. Aladino Colín no se mostró partidario de un acuerdo que, afirmó, amenaza el equilibro y convivencia, frente a Fernando Viedma, que lo apoyó para acabar con el inmovilismo de UPN y porque EH Bildu es un partido legítimo. Fueron los únicos que quisieron responder a este periódico.

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