Análisis
"Esto es como cuando un amigo te pide dinero"
Antes se nos educaba en valores y uno, fundamental, era el de decir la verdad


Actualizado el 20/12/2023 a las 08:11
Esto es como cuando un amigo te pide dinero. Se lo dejas, no te lo devuelve, te vuelve a pedir, se lo vuelves a dejar y te lo sigue sin devolver... Y a la tercera, seguramente, pues ya no le prestas ni un céntimo.
¿Y si lo trasladamos a la política? Hoy te digo que la amnistía es anticonstitucional y que nunca saldrá adelante; mañana te hago una ley y, oye, resulta que es una maravilla que va a salvar España y a meter en la vereda constitucionalista a los independentistas.
Y, ahora, en versión foral. Primero te vendo que jamás de los jamases haré alcalde a Asiron y después, pacto mediante en Madrid y Navarra para que Sánchez y Chivite sean presidentes -aunque, por supuesto, no tiene nada que ver-, resulta que han pasado a ser progresistas y les regalo mis votos con un lazo. Y, además, a cambio de nada. Primero, en la Federación Navarra de Municipios y Concejos y luego, ya puestos, Pamplona. Total, ¿qué más da? Si sólo es la capital de esa Comunidad foral que quieren absorber y convertirla en Euskal Herria.
Yo es que me debo estar haciendo mayor. Antes se nos educaba en valores y uno, fundamental, era el de decir la verdad. Que la palabra de una persona vale más que nada y que si cumples con lo que dices todos confiarán en ti. Lo hablaba ayer al mediodía con un conocido. Suele viajar a la Amazonía y me recordaba que allí, todavía, un apretón de manos sigue siendo el mejor contrato.
Esos tiempos ya pasaron. En política se ha mentido siempre, los de uno y otro lado, pero es que lo de los últimos tiempos supera la ficción. ¿Acaso ya ha olvidado el PSN lo que pasó hace sólo seis meses? ¿Ese 17 de junio cuando Elma Saiz, ‘escoltada’ por Ramón Alzórriz, tuvo que oír de todo por no haber apoyado a Asiron? ¿O lo que le ocurrió hace cuatro años a Maite Esporrín cuando tuvo que salir por la puerta de atrás acosada y vilipendiada por los ahora progresistas y socios?
Pues sí, lo han olvidado. Pero es que, además, nos lo venden como un servicio a Pamplona, como su salvación de las garras de una alcaldesa que la ha paralizado aunque deje 20 proyectos lanzados en 6 meses. Porque cualquiera se ha dado cuenta de que Pamplona, en estos años, se ha convertido en más peligrosa que Tijuana, más pobre que Puerto Príncipe y está más sucia que Nueva Delhi. Qué pena.