Pamplona
Así se gestó la moción de censura: una reunión cara a cara entre Alzórriz y Zabaleta
Tras la investidura de Sánchez, ambos se encargaron de cerrar un pacto que Ferraz ha seguido paso a paso


Publicado el 16/12/2023 a las 05:00
El jueves 16 de noviembre culminaba en el Congreso de los Diputados la elección de Pedro Sánchez como presidente, con 179 votos a favor y 171 en contra. Entre los que respaldaron con su voto al líder del PSOE estaban los 6 diputados de EH Bildu. Sánchez continuaba en La Moncloa y María Chivite cumplía su tercer mes como presidenta de Navarra, gracias a que todo el grupo de Bildu se había abstenido en su investidura. Ni en un caso ni en el otro se dio a conocer acuerdo alguno por escrito entre los socialistas y el grupo de Arnaldo Otegi a cambio de sus votos.
Te puede interesar

Al día siguiente de la elección de Sánchez, se reunió la Comisión Ejecutiva Regional del PSN. La posible moción de censura a la alcaldesa de Pamplona no estaba en el orden del día. Sin embargo, antes de entrar en los asuntos previstos y sin aportar más datos, desde la cúpula del partido se comunicó al resto de la dirección: “Bildu no ha pedido Pamplona”.
La realidad era que a partir de ese momento comenzaba en Navarra una negociación secreta de ambos grupos que casi un mes después ha culminado con la presentación en el Ayuntamiento de Pamplona de una moción de censura para desbancar a Cristina Ibarrola, de UPN, y dar la vara de mando del consistorio a Joseba Asiron, de Bildu. Era algo que los socialistas habían asegurado que “jamás” iba a pasar. Y pasó.
La negociación la protagonizaron exclusivamente dos políticos: el secretario de Organización y portavoz del PSN en el Parlamento, Ramón Alzórriz, y la coordinadora política de EH Bildu en Navarra, Miren Zabaleta.
Geroa Bai y Contigo se enteraron al final
Contados dirigentes del Partido Socialista y de EH Bildu conocían unos contactos de los que estuvieron al margen desde el inicio tanto Geroa Bai como Contigo-Zurekin, los futuros socios de Asiron en el consistorio. Estos dos grupos se enteraron prácticamente en la recta final de las negociaciones.
Fue EH Bildu el encargado de poner a ambos grupos al tanto del acuerdo, dado que era quien iba a protagonizar la moción de censura y debía contar con sus votos. Les trasladó el texto, según fuentes consultadas, el pasado martes 12, víspera de la firma.
El papel de Ferraz en las conversaciones
En el Partido Socialista quien decide la política de pactos y alianzas es Ferraz, la dirección federal del PSOE. En este caso se trataba de un acuerdo de calado y trascendencia para un partido que ha estado sosteniendo hasta hace dos días que a Bildu todavía le queda un recorrido ético por delante para alcanzar acuerdos que vayan más allá de unos presupuestos o medidas sociales. Se trataba ni más ni menos que de dar a ese grupo la alcaldía de Pamplona y a meses de unas elecciones en el País Vasco donde al PSE y su líder Eneko Andueza les va a resultar difícil defender que para ellos eso es una línea roja.
En este proceso, la dirección federal ha dado libertad a la cúpula del PSN, pero también es cierto que Alzórriz ha trasladado al secretario de Organización del PSOE, el diputado navarro Santos Cerdán, cada paso que ha dado. Una vez cerrado el acuerdo, Cerdán estuvo el martes 12 en la sede del PSN reunido con Ramón Alzórriz. Abordaron cómo se iba a comunicar públicamente al día siguiente el controvertido pacto.
La negociación se detuvo unos días
Los encuentros totalmente discretos se llevaron a cabo en Pamplona, en dos lugares diferentes. Fueron varias reuniones acompañadas de intercambio de documentación.
A finales de noviembre, la negociación se detuvo unos días, en los que el secretario de Organización del PSN se fue de vacaciones al extranjero. En ese momento el acuerdo estaba encauzado, pero no acaban de cerrar algunos puntos importantes de la parte más controvertida para ambos, la que se titula Una ciudad en convivencia, que aborda entre otros asuntos la posición ante las víctimas de ETA, el respeto a la ley de Símbolos de Navarra o la política de euskera. Es la que más ha costado cerrar. Cada frase está absolutamente medida para que ni uno ni otro esté incómodo. Es la parte en la que, pese a que el PSN sostiene que ha conseguido avances en Bildu, no se incluye la condena del terrorismo que cometió ETA, algo que hasta ahora era precisamente la principal exigencia socialista al grupo de Asiron cuando explicaba por qué no facilitaba que tuviera la alcaldía de Pamplona.
Tras retomar la negociación, el acuerdo quedó ya cerrado a inicios de esta semana, entre el lunes y el martes por la mañana.
El PSN convoca a su ejecutiva para el día 12
Este pasado lunes, tras el largo puente festivo, los miembros de la Comisión Ejecutiva Regional del PSN fueron convocados para el martes por la tarde a una reunión extraordinaria. Aunque para entonces muchos sospechaban el motivo, no se especificó que iban a abordar el acuerdo con EH Bildu. Lo conocieron esa misma tarde, en una reunión en la que prácticamente intervino toda la ejecutiva. Algunos pusieron de manifiesto que era algo arriesgado, con incertidumbres, pero fueron mostrando su apoyo al paso que se iba a dar, por lo que no se sometió a votación al considerar que había unanimidad, según fuentes consultadas.
El día 13 por la mañana, pusieron su firma a los cuatro folios que recogían lo pactado, además de los dos negociadores Alzórriz y Zabaleta, la portavoz del grupo municipal del PSN en Pamplona, Marina Curiel, y el que será el 28 de diciembre alcalde de la ciudad, Joseba Asiron.
Zabaleta y Asiron se dirigieron al Ayuntamiento de Pamplona, donde el candidato a primer edil presentó en el registro la moción de censura que se debatirá y votará dentro de 12 días.
Wasap a primera hora para explicar el pacto
El mismo día 13, a las 8 de la mañana, el PSN informaba por wasap a alcaldes y portavoces socialistas de un acuerdo que a partir de ese día iba a ser noticia nacional. En ese largo mensaje, la dirección socialista daba sus explicaciones para defender ese acuerdo, incluyendo en el mensaje el texto íntegro de lo pactado y un argumentario.
La cúpula socialista es consciente de que tiene muchas dificultades para explicar este acuerdo a los ciudadanos, pero también a muchos socialistas que todavía se enfrentan dialécticamente con la izquierda abertzale en diferentes entidades y que, sobre todo, recuerdan los años con escolta y los atentados sin que muchos de los que ahora son “socios” en este acuerdo condenaran las acciones terroristas.
Hubo una llamada al alcalde de Orkoien
Con el wasap se enteraron del acuerdo todos los cargos locales del PSN, pero hubo una excepción, una llamada al alcalde de Orkoien, Alejandro López Orejuela, ya que gobierna con UPN y el pacto en Pamplona le iba a afectar. Hay quien apunta que está enfadado con su partido. “No estoy enfadado, sí expectante ante la situación. Teníamos la casa ordenada y vienen a desordenárnosla”, afirma López. “Más allá de eso, cada uno tiene sus argumentos y se entiende. Pamplona es Pamplona y tiene su contexto y Orkoien es un daño colateral del que intentaremos salir de la mejor manera posible. Afecta porque nos toca, pero intentaremos sacar todo adelante como hemos hecho hasta ahora”.
Pese a la ruptura anunciada por UPN, considera que su alcaldía “no peligra, porque pasaría por una moción de EH Bildu con UPN”. “Pero pasamos de una situación cómoda, con un equipo a tres que estaba trabajando muy bien y en armonía a esta situación. Confiamos en que se vaya bajando el suflé y volvamos a la senda de los acuerdos”, reflexiona sobre la situación el único primer edil socialista en la comarca de Pamplona.
Sin comité regional y asumido internamente
Por ahora no han surgido voces críticas en el seno del PSN al acuerdo. Más allá de los que ponen en evidencia que para esta decisión no ha sido convocado el comité regional, el máximo órgano entre congresos. “Es lo habitual cuando se trata de pactos. Y tampoco se ha citado a la agrupación de Pamplona, que se reunió a posteriori, aunque la portavoz municipal firmó el acuerdo junto al secretario de Organización”, apuntan socialistas consultados.
De la reunión de la asamblea de Pamplona, citada de manera extraordinaria el miércoles, a las siete de la tarde, se sabe que no hubo intervenciones críticas con el acuerdo, y en cambio sí con la gestión de UPN en el consistorio y su relación con el PSN. “Vemos que es una decisión arriesgada, pero la afiliación la asume”.