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Pamplona, a pie de calle

Whiskey in the Jar, la nueva cervecería de un veterano hostelero medio irlandés

El irish pub se encuentra en la avenida Pío XII y es hermana gemela del Baztan de la calle Nueva, conocido por sus campeonatos de Trivial

Ampliar Patxi Sáez, tras la barra del irish pub Whiskey in the Jar, en la avenida Pío XII
Patxi Sáez, tras la barra del irish pub Whiskey in the Jar, en la avenida Pío XIIDN
Publicado el 03/10/2022 a las 13:05
Whiskey in the Jar es el nombre de la nueva cervecería que ha abierto este mes de octubre en la avenida Pío XII de Pamplona. Su dueño es Patxi Sáez, un veterano hostelero nacido en Asturias pero que lleva Irlanda y Navarra en su corazón. Desde 2015 está al frente del irish pub Baztan en la calle Nueva, en el Casco Viejo, establecimiento conocido por los campeonatos de Trivial que congregan todos los miércoles a decenas de aficionados.
Situado en el número 30 bis de Pío XII, Whiskey in the Jar ha tomado el relevo del restaurante Don Mérito, que regentaba un matrimonio gallego que ahora está en la plaza de Yamaguchi. “Me lo ofrecieron y cuando vi el local me enamoró. Es de una calidad de construcción inmensa. Las vigas decorativas son de roble, el suelo es de baldosas de barro cocido, las lámparas son de cristal de Murano. Aquí no repararon en gastos”, comenta. Patxi Sáez únicamente se ha encargado de la decoración, de llenar las paredes de cuadros, fotos, láminas y otros objetos. La Mona Lisa o del David de Miguel Ángel se mezclan fotos de Miguel Induráin o de la afamada violinista navarra Isabel Villanueva.
Patxi Sáez admite que lo suyo es vocacional, que disfruta de la hostelería y del trato con el cliente. “Se dice que en los pub irlandeses, el que está solo es porque quiere. Y así es. El ambiente te lleva a entablar conversación con otras personas. Es lo que he intentado hacer siempre en mi profesión. Hace falta humanidad”, expresa. Patxi Sáez empezó en 1979 en Oviedo. Ha sido hostelero en Tenerife, Zaragoza, Alicante, Galicia e Irlanda, donde estuvo 8 años. “En Oviedo tuve un bar en medio de tres barrios muy diferentes entre sí, donde no se hablaban entre ellos. Y ahí aprendí, a base de palos, algunos físicos”, recuerda.
En Asturias también le tocó trabajar con muchos clientes extranjeros. “Con estudiantes de Erasmus y con militares norteamericanos, en plena guerra de Irak. Y una vez una dijo: para mí este es un buen bar y una segunda casa. Eso me emocionó porque la gente que estaba lejos de su casa. Me regalaron un letrero que ponía ‘Un buen bar para todos y una segunda casa para muchos’. Lo guardo con mucho cariño”, expresa.
Este hostelero explica que el Baztan y el Whiskey in the Jar son como hermanos. "Se parecen pero tienen sus diferencias. Al tener una buena cocina, tiene más posibilidades. Vamos a tener un menú muy básico, pero especial: fabada y pollo al ajillo. Tengo contactos en Asturias que me van a suministrar todos los ingredientes”, señala este hostelero. Y el postre, quizás el arroz con leche. Lo que tienen en común los dos pubs son los nueve grifos de cerveza, entre los que destaca la Guinness.
Participantes del campeaonato de Trivial, en el comedor del Whiskey in the Jar
Participantes del campeaonato de Trivial, en el comedor del Whiskey in the JarDN
Por supuesto, Whiskey in the Jar también ha empezado a organizar campeonatos de Trivial, todos los martes. “Es un juego muy común en el mundo sajón. Habitualmente hay que pagar por jugar y tiene premios en metálico. Pero a mí no me gusta lo del dinero. Sólo quiero que la gente se divierta. Así lo hice en Oviedo durante 12 años y se petaba. Y en el Baztan también. Y yo disfruto detrás de la barra”, explica.
Patxi Sáez también ha sido un gran promotor de la música folk. Empezó en Oviedo en los años ochenta. “En 1986 conocí a un grupo de música folk que prácticamente convirtió mi bar en su sede. Y impulsamos una gran labor de recuperación de la música tradicional, de gaiteros y de estudios etnográficos. Este grupo me regaló un catálogo escocés de elepés. Teníamos que pedir sin conocer. Te guiabas por la carátula. Escribías una carta y al mes te llegaban por correo los discos. Y a doblón”, recuerda. 
La afición por la música celta les impulsó a ir en varias ocasiones al festival de música de Lorient. “Conocimos a The Chieftains y otros grandes grupos”, cita. Después llegó su etapa de ocho años en Irlanda, en Donegal, muy cerca del Ulster, del 2003 al 2011. “Empecé de fregaplatos y aprendí muchísimo de cocina y de la vida”, concluye.
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