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Pamplona, a pie de calle

La relojería Rex, en liquidación por jubilación

Patxi Ruiz Huici, que aprendió el oficio de su padre, se retira en enero pero otro relojero tomará el relevo

Ampliar Patxi Ruiz, en el escaparate de la relojería Rex, en la calle Paulino Caballero
Patxi Ruiz, en el escaparate de la relojería Rex, en la calle Paulino Caballeroeduardo buxens
Actualizado el 03/09/2022 a las 10:46
A Patxi Ruiz Huici se le acumulan los relojes para poner a punto en su pequeña trastienda-taller de la calle Paulino Caballero de Pamplona. Desde que puso el cartel de ‘liquidación por jubilación’ en la joyería relojería Rex, numerosas familias del Segundo Ensanche han desempolvado los viejos mecanismos. Llevados por la melancolía, quieren devolverlos a la vida. “Me llevo trabajo a casa, pero no sé si me va a dar tiempo de arreglar todos antes del 24 de enero”. Ese día Patxi Ruiz cumple 65 años y pondrá fin a cuatro décadas en el oficio que le enseñó su padre, Pedro Ruiz Aizcorbe, que falleció el año pasado con 90 años. Pero la relojería Rex no cerrará. “Un veterano relojero, hijo de relojero de Pamplona, va a continuar en el negocio. Le encanta esta tienda y yo estoy muy contento de que Rex siga unos años más”, anuncia Patxi Ruiz.
Pedro Ruiz Aizcorbe fundó la joyería Rex en 1960 después de estudiar en los Salesianos y de aprender el oficio en la relojería Onsalo de la calle Chapitela. Por aquel entonces, el Segundo Ensanche estaba en pleno crecimiento al otro lado de la avenida Baja Navarra. Enfrente estaba el cine Rex. Patxi Ruiz heredó el talento y la pasión por los mecanismos. “Aprendí a la antigua usanza. Mi padre me dio un reloj despertador de mesilla y me dijo, empieza a desmontar y te voy explicando”. 
Así inició su formación, que años después le llevó a Grenchen (Suiza), a la fábrica de Tissot, para conocer la nueva tecnología de los relojes de cuarzo. “Fue una experiencia fantástica. La industria relojera suiza es increíble. Desde el siglo XV. Pueblos enteros se dedican a la relojería y a las vacas”, comenta. Tissot siempre ha sido la marca de referencia del establecimiento, por su buena relación “calidad precio”. Por eso le hace especial ilusión cuando le llegan al taller relojes que vendió su padre y que han pasado por varias generaciones. “Al final tienes un trato muy cercano y familiar con la gente. Aquí entra la gente con una tranquilidad absoluta, te preguntan por la familia, por la vida”, comenta. Añade que es un negocio de puerta abierta. “Nunca he sufrido ningún atraco”, apunta.
Cuando él tomó las riendas del negocio hace dos décadas, dejó la joyería de oro para centrarse en la relojería. “El oro no dejaba de subir y luego los clientes se llevaban sustos”, bromea. Este relojero ha sabido adaptarse a las modas y las tecnologías, incluidas las pulseras de actividad y los GPS. “Pero mi verdadera pasión son los relojes mecánicos. Disfruto con ellos”, señala.
Cuando Patxi O’Clock Ruiz se jubile, podrá dedicar más tiempo a sus aficiones, entre ellas la música. Toca la armónica y la guitarra en De 2 en Blues Band y no le faltan los compromisos y actuaciones. También el deporte y los viajes. “Suiza y sus montañas son una de mis debilidades”, expresa.
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