Paseo y pincho

La 'pinsería' Rizvantella toma el relevo de La Tablita en Iturrama

Susana Uniachenco y Fran Davoudi reforman el local y ofrecen pizzas napolitanas y 'pinsas' romanas

Susana y Fran, junto a la barra y el horno del Rizvantella Pizza y Pinsa, en Fuente del Hierro
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Susana y Fran, junto a la barra y el horno del Rizvantella Pizza y Pinsa, en Fuente del Hierro
Susana y Fran, junto a la barra y el horno del Rizvantella Pizza y Pinsa, en Fuente del Hierro

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Pedro Gómez

Actualizado el 10/05/2022 a las 08:28

Dos meses ha permanecido cerrado el local del número 21 de la calle Fuente del Hierro del barrio de Iturrama. A finales de febrero cerró La Tablita por jubilación pero una nueva pizzería-pinsería ha tomado el relevo. Se llama Rizvantella y sus dueños son Susana Uniachenco y Fran Davoudi, matrimonio “apasionado por la cocina italiana”.

Susana Uniachenco tiene 56 años y es de Argentina. “Somos una familia con inquietudes gastronómicas. Mis primos tienen una pizzería en Mendoza ”, señala. Fran, aunque nació en Irán hace 62 años, lleva desde los 15 en España. Es la primera vez que se lanzan a montar un restaurante. “Nunca es tarde para emprender”, explican. Y recuerdan que los dueños de La Tablita, Raúl e Irina, también montaron su restaurante a una edad en la que el resto de los mortales piensa en la jubilación. Al final, Raúl Aristizábal se ha jubilado a los 75 años después de hornear miles de pizzas durante 18 años.

“Conocemos a Raúl e Irina porque tenemos amistades en común”, señala Susana, que aclara que La Tablita y Rizvantella son dos proyectos distintos. La Tablita se hizo famosa por sus pizzas rectangulares. “Nosotros hacemos pizzas napolitanas, redondas con bordes alveolados, y pinsas romanas, que son ovaladas. La pinsa es la pizza de los antiguos romanos y tiene tres tipos de harina, trigo, soja y arroz. Es una masa de alta hidratación. El 80% es agua. Se fermenta durante 72 horas. Por eso es una masa muy digestiva. El borde se queda crujiente y el interior suave”, explica.

Susana y Fran han ido empapándose de la cultura culinaria italiana haciendo turismo. “Nos encanta viajar a Roma, Florencia, Nápoles, la Toscana. Y nos quedábamos embelesados con sus restaurantes y sus platos”, expresan. Hace 4 años, Susana hizo un curso de pasta en Génova. “Cuando estemos más asentados nos gustaría introducir platos de pasta fresca”, comenta.

Fran también pasó una temporada larga en Bilbao con unos cocineros italianos que le enseñaron los secretos de la masa. “Al ser una masa muy hidratada es más difícil de manejar”, comenta. La carta tiene más de una veintena de variedades, con embutidos y quesos traídos de distintas partes de Italia. “Las verduras sí que son de Navarra”, apuntan. De postres, han empezado con el tiramisú y la tarta de queso con stracciatella. Estos hosteleros le han dado una decoración más italiana a la antigua Tablita. Han cambiado el horno “porque la pizza napolitana se hace a 400 grados en 90 segundos” y la amasadora, de doble velocidad.

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