San Fermín 2022
Antonio Ferrera despedirá la feria del toro de San Fermín con la lidia de seis ‘miuras’
El diestro balear, afincado en Extremadura, donará los honorarios a la Casa de Misericordia de una corrida con el mismo hierro con el que debutó en 1999


Actualizado el 22/04/2022 a las 11:30
El diestro Antonio Ferrera (Buñola, Baleares, 19 de febrero de 1978) llevará a la práctica lo que en el argot taurino se conoce como encerrona con un desafío en solitario con seis miuras. Por la categoría y la leyenda que acompaña a un hierro que -según un comunicado del propio torero afincado en Extremadura- es “inconfundiblemente pasional y apasionante”, el reto supera el calificativo de atractivo. Dar muerte a seis ejemplares de más de 600 kilos es más que un “aliciente” para quien tomó la iniciativa y se ofreció a la Casa de Misericordia para protagonizar una corrida exclusiva de alto poder cautivador para la afición taurina.
Existe un segundo motivo que aporta “una carga irresistible y sumamente grata” al evento, como es la donación de sus honorarios por su parte a favor de la Misericordia después de dos años sin feria por el mal de la pandemia. El programa taurino es una fuente de ingresos en el equilibrio de las finanzas para la entidad pamplonesa. Más allá del carácter épico de torear seis ejemplares de planta y bravura, el gesto del torero contiene un mensaje solidario digno de aprobación. Con ajuste a la tradición de los últimos años que concede a Miura el privilegio de cerrar el cartel de la feria, el matador criado en Villafranco del Guadiana (Badajoz) vestirá de luces en la despedida de los Sanfermines. El conjunto dota a la ocasión al que será único espada de un significado “emocional, sentimental, pasional y profesional”.
Su debú con Padilla
Hay otro factor que adorna su encuentro en solitario con seis miuras como es el año del centenario de la Monumental, “pieza básica y ensencial de los Sanfermines y una de las plazas más importantes del mundo”.
En la explicación ofrecida en un comunicado divulgado con su firma, justo cuando viajaba a México para su compromiso de mañana en la localidad de Texcoco, aporta “múltiples razones” de su ofrecimiento realizado a la Casa de Misericordia: “La plaza de Pamplona es el recuerdo vivo de las ambiciones, de mejora, del gran maestro José Gómez Ortega Gallito, que es un referente en todos los sentidos”.
Sus evocaciones se remontan al 14 de julio de 2006 cuando después de sufrir tres cornadas en dos cogidas acabó exhibiendo un rabo de un Victorino. Es el último torero en lograr un trofeo de estas características de la propia ganadería de postín.
Hay otra fecha que le anuda su vínculo sentimental con Pamplona. El 10 de julio de 1999 debutó en su plaza junto a Juan José Padilla, que acabó escribiendo la primera escena de idilio con su afición tras una meritoria faena. Ese día quedó en segundo plano Ferrera, quien, de manera callada, fue forjándose el respeto y la admiración de los entendidos por el cúmulo de tardes brillantes en la arena pamplonesa. Tuvo ese día, como Padilla, el privilegio de apadrinar la despedida del cirbonero Sergio Sánchez en una corrida con el mismo hierro con el que el 14 de julio dará rienda suelta a sus cualidades.
El cúmulo de coincidencias dotan a este 2022 un tono especial en su trayectoria de figura del toreo. Justo se cumplen 25 años de su alternativa, motivo que aprovecha para dedicar “en esta etapa, de suma importancia” la encerrona con los seis miuras a la Casa de Misericordia y “a su proyecto e iniciativa humanísticas y altruistas”.
La singularidad acompaña al balear de nacimiento y extremeño de adopción, representado por la apoderada Cristina Sánchez, quien fuera comentarista taurina y recordada como maestra de la lidia. El anuncio de este jueves, por iniciativa del propio torero, despeja una incógnita del cartel de la feria de este año. Sin confirmar, en determinados círculos se dio por hecho la posible coincidencia de Morante de la Puebla, Julián López el Juli y Andrés Roca Rey, y al rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza en la corrida del 7 de julio. Por ser una fecha rotulada en rojo, la opción de un cartel de lujo fue difundida como rumor, cuya confirmación o desmentido se despejará cuando se presente la feria.
La última vez que se entregó en Pamplona un rabo de trofeo
La última vez que un torero cortó un rabo a un Victorino fue también la última ocasión en que se concedió en Pamplona. Su destinatario el 14 de julio de 2006 fue el mismo diestro que 16 años después librará un desafío particular con seis toros de Miura.
La fecha coincidirá con aquella tarde recordada en su trayectoria particular y en la mente de quienes testimoniaron desde el graderío su valor tras sufrir tres cornadas en dos cogidas.
Por las crónicas de ese día, se sabe de su doble fortuna del diestro ante el sexto toro de la tarde, de nombre Hebijón. Por lo escrito entonces en Diario de Navarra, su voluntad varió “entre lo épico y lo suicida, entre el hambre de triunfo y lo descabellado, lo irracional. Con una cornada en su cuerpo, salió a por todas, sufrió otra y hasta el ambiente pudo adquirir matices trágicos, casi funestos”.
Vestido con unos vaqueros, “que dieron al ruedo aspecto de capea”, después del primer percance completó una faena que, a juzgar del presidente, fue meritoria de los trofeos recibidos.