Obituario
Conchita Fernández Mihura, fundadora y alma mater del Hostal Aguirre
Nació en Elizondo el 27 de febrero de 1921


Actualizado el 02/02/2022 a las 07:55
A punto de cumplir 101 años y después de una vida dedicada al trabajo, familia y a la restauración, fue fundadora y alma mater del Hostal Aguirre de Oricáin, llevando en Navarra la gastronomía a sus más altas cotas.
Nacida en Elizondo el 27 de febrero de 1921, hija de Juan y de Pantxike, con cuatro años quedó huérfana de padre. De su amatxo, viuda con cinco hijos, heredó su fortaleza vital. Desde su más tierna infancia sintió esa vocación por la hostelería, y su mejor escuela estuvo cerca de casa y en la propia familia, en el prestigioso Hotel Lázaro de Elizondo regentado por su tía y madrina Concha, y sus hijas Emiliana, Paula, Nicanora y Dolores. Allí aprendió los secretos de una gastronomía selecta y la complicada gestión de un establecimiento hostelero, con el firme propósito de que un día no muy lejano fundaría el suyo propio, como así fue.
Casada con Urbano Aguirre de la casa Berekoetxea de Erratzu, fundaron una familia de cuatro hijos. Eran tiempos muy difíciles, pero Conchita tenía claro que quería ser un referente y así puso en marcha en 1964 el emblemático Hostal Aguirre de Oricáin.
Su hijo Julián, después de una sólida formación, se hizo cargo de la cocina siendo un acreditado Chef y su otro hijo Agustín con su esposa María Jesús se encargarían de la gestión y atención al público. Pero la verdadera impulsora, factótum y Alma Mater fue Conchita, que aún con 101 años no dejaba las riendas y dirigía el establecimiento controlando hasta sus más mínimos detalles y podemos llegar a decir sin temor a equivocarnos, que ella fue la que infundó al Hostal Aguirre su espíritu y le dotó de ese singular atractivo y buen hacer. En el triste panorama gastronómico de los años sesenta, pronto despuntó el Aguirre con una nueva manera de entender la cocina, basada en la meca gastronómica que era Francia, mezclada con la mejor cocina tradicional de aquí, donde destacaron sus verduras, foie, el salmón salvaje del Bidasoa o la Poularda al armagnac. Fue una innovadora, que adelantó en medio siglo lo que hoy denominamos cocina de fusión, producto de primera calidad y de cercanía (kilómetro cero), aunando el gusto de la cocina francesa con la gastronomía local, con delicatessen y exquisiteces traídos del país vecino, muchas veces de contrabando, como bien tenía a gala la propia Conchita, que para eso era baztandarra.
Era una mujer emprendedora, vitalista, innovadora, de fuerte carácter y genio vivo (con kozkor que decimos en Baztan), con mucho don de gentes y una extraordinaria anfitriona y relaciones públicas. Como fruto a la labor realizada durante toda su vida, la Academia Navarra de Gastronomía, le otorgó en 2014 el premio de Gastronomía, que ella lo recibió con tanto entusiasmo y agradecimiento en el palacio Condestable de Pamplona.
La calidad y el trato familiar, fueron los distintivos de este establecimiento al cual supieron dotar de un cálido ambiente, con una extraordinaria decoración, basada en el Art-decó y en el eclecticismo, lo que le da esa extraordinaria elegancia, que a la vez resulta acogedora, con esa chimenea que le proporciona calor de hogar, para que el cliente se sienta a gusto y como en casa; esta era la filosofía de Conchita y así llego a materializarla. Todo ello realzado con una interesante colección pictórica, dónde se suceden importantes nombres de la pintura navarra, convirtiéndolo en un pequeño museo. A partir de la década de los sesenta en adelante, se convirtió en lugar de referencia, donde al calor de San Fermín y de otros eventos, frecuentaron el Aguirre grandes nombres del toreo, política, familia real, cine (el propio Balenciaga que llegó a ser amigo de la familia, le trajo a la mismísima Audrey Hepburm)
Conchita era una mujer muy viva e inteligente, que tocaba el piano, hablaba francés, pero que no se le caían los anillos y como bien decía ella, fregaba mucho y siempre estaba preparada para cualquier menester. Era muy buena gestora y sobre todo dirigió el equipo humano del Hostal Aguirre, con temperamento y acierto, llegando a hacer de este establecimiento todo un referente. Así le recordaran todos aquellos que gozaron en las mesas de este Sancta Sanctorum de la gastronomía navarra.
Gracias tía Conchita, por mantener vivo tu espíritu y personalidad en este Hostal Aguirre, que ha sido tu gran aportación. Descanse en paz/ Goian Bego.
Pello Fernández Oyaregui es sobrino de la fallecida.