Pamplona

Dos camareros, retenidos media hora en el interior de un bar

Policía Municipal y Bomberos acudieron en su ayuda al quedarse la persiana del local doblada por el brusco golpe de unos desconocidos

Numerosos jóvenes concentrados en la zona del Paseo de Sarasate, el jueves por la noche
AmpliarAmpliar
Numerosos jóvenes concentrados en la zona del Paseo de Sarasate, el jueves por la noche
Numerosos jóvenes concentrados en la zona del Paseo de Sarasate, el jueves por la noche

CerrarCerrar

Natxo Gutiérrez

Publicado el 04/09/2021 a las 08:44

Dos camareros del bar La Granja de Pamplona permanecieron más de media hora retenidos en el interior del establecimiento por la rotura de la persiana. Un brusco golpe de unos desconocidos, a eso de las dos de la madrugada cuando se encontraban limpiando, dobló la estructura metálica sin que se pudiese subir. Reaccionaron al golpe con unos primeros intentos manuales hasta que repararon en que se trataba de una maniobra imposible. Una llamada de teléfono alertó de su situación a los servicios de emergencia. Agentes de Policía Municipal y Bomberos acudieron en su ayuda para que pudieran salir.

Este viernes por la mañana, uno de ellos, debía reincorporarse a su puesto de trabajo. Sin embargo no pudo hacerlo por las tareas de reposición de la persiana que estaban llevando a cabo dos especialistas. Afuera, la propietaria, Gloria Fernández Pérez, recibía muestras de preocupación y solidaridad de clientes y conocidos que se acercaban para interesarse por lo sucedido. “Esto ha sido vandalismo”. Era su primera valoración.

Esperaba que las cámaras de seguridad ciudadana, colocadas en diferentes puntos de la vía pública, pudiesen despejar la incógnita de los autores de los hechos que ayer por la mañana le dejaron sin ingresos.

Al mismo tiempo expresaba su incomprensión por la retirada del toque de queda en el instante en el que se incorporaban los universitarios a sus clases y aprovechaban las primeras horas de su tiempo libre para encontrarse en la calle. “Luego, a los bares nos dicen que hemos de respetar el aforo; y a la gente se le permite estar bebiendo en la calle, haciendo lo que quiere”, se quejaba.

Como solución aportaba el regreso del ocio nocturno controlado. No pudo salir de su asombro cuando el jueves, de regreso a casa, contempló la Plaza del Castillo llena de gente “sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad”.

Estaba dándole vueltas a posibles salidas para que no se repitan los hechos que mantuvieron retenidos a dos de sus empleados el jueves por la noche por una acción difícil de comprender de un grupo de desconocidos.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora