Loquillo: “Se equivoca quien cree que basta con talento: esto es resistencia, disciplina”
El cantante barcelonés regresa al Navarra Arena para interpretar un concierto de grandes éxitos y que, según dice, aporta sobre todo “actitud”. “Esto sigue siendo rock and roll y esto no se negocia”


Publicado el 08/05/2026 a las 05:00
Jose María Sanz Beltrán (Barcelona, 1960), a quien todo el mundo como conoce como Loquillo, regresa a Pamplona, una ciudad que conoce bien: ha tocado en el Anaitasuna, en la Ciudadela, en San Fermín, en la desaparecida Artsaia, en la carpa de la UPNA... Este viernes (20.30 h, desde 49,50 euros) al Navarra Arena, donde ya actuó hace cinco años. Esta vez tiene como telonero a un grupo navarro, Ciclonautas, y defiende su último disco, Corazones legendarios, una colección de algunos de sus mejores temas interpretados con artistas que van desde Miguel Ríos, Bunbury o Ramoncín hasta Miguel Poveda o Manolo García. Loquillo responde a la entrevista por correo electrónico.
En ‘Corazones legendarios’, interpreta sus canciones con intérpretes que van desde Raphael hasta el Kutxi Romero. Un ejemplo de que la música está por encima de los géneros?
Absolutamente. Yo siempre he defendido que las canciones no tienen dueño, tienen vida. Y cuando una canción es buena, funciona igual con Raphael que con Kutxi Romero. Los géneros son etiquetas que sirven para vender discos o colocar productos, pero la emoción no entiende de eso. La música popular, la de verdad, está por encima de cualquier frontera estética.
¿Qué es lo más difícil de esas interpretaciones, con artistas tan diferentes?
Se trata de respetar la personalidad de cada uno sin traicionar la canción. No quiero que vengan a cantar “como Loquillo”, sino de que la canción pase por su filtro. Y ahí hay un equilibrio: mantener la esencia y, al mismo tiempo, dejar que el invitado la haga suya.
Lleva cerca de medio siglo de trayectoria. ¿Qué es necesario? ¿Talento? ¿Suerte? ¿Ayuda? ¿Una mezcla de todo?
Si alguien cree que esto va solo de talento, está equivocado. Esto es resistencia. Es disciplina. Es tener claro quién eres cuando todo cambia alrededor. Claro que hace falta talento. Y la suerte existe. Pero sin una ética de trabajo y sin un equipo sólido, no llegas a ningún sitio. Es una carrera de fondo.
¿Hay alguna razón que le llevarÍa a jubilarse? ¿Se lo ha planteado alguna vez?
Yo no creo en la jubilación en el arte. Mientras tenga algo que decir y pueda subirme a un escenario con dignidad, seguiré.
¿Qué ha cambiado en el mundo de la música en este tiempo? ¿Y qué sigue igual después de estos años?
Han cambiado muchas cosas: la manera de consumir música, la velocidad, la exposición… Pero al fin y al cabo, el público sigue buscando emoción y verdad. Y eso no lo sustituye ninguna plataforma.
¿Hay algún objetivo de los que se ha ido planteando en su carrera que no ha podido completar?
Yo no soy de mirar atrás con frustración. He hecho lo que he querido hacer, cuando he querido hacerlo. Y eso ya es un privilegio enorme. Más que objetivos, me interesan los retos. Y esos nunca se acaban.
Introdujo la poesía de grandes nombres en dos de sus discos. ¿Poesía y música se necesitan para sobrevivir hoy?
Se necesitan más que nunca. En un mundo donde todo es inmediato y superficial, la poesía aporta profundidad. Y la música le da un vehículo para llegar a más gente. Yo siempre he defendido que la cultura popular también puede ser exigente.
Ha actuado un buen número de veces en Pamplona. ¿Qué recuerdos tiene?
Pamplona es una plaza muy especial. Tiene un público muy fiel, muy exigente también, pero que cuando conecta contigo, es de los más entregados que hay. Tengo grandes amigos como Alen Ayerdi, Kutxi Romero e incluso una canción mía, Besos robados, da nombre a un bar conocido de la ciudad.
¿Qué concierto puede esperar el público del Navarra Arena?
En el Navarra Arena van a ver un concierto sin concesiones. Una banda en estado de gracia, un repertorio que mezcla clásicos, y sobre todo, actitud. Porque al final, esto sigue siendo rock and roll. Y eso no se negocia.