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POLÍTICA NAVARRA

La fiscalía mantiene la petición de cárcel contra Alfonso Etxeberria

Las acusaciones se suman en el juicio, visto para sentencia, por revelación de secretos

Los dos acusados en un momento de la primera sesión de la vista. Etxeberria en segundo término
Los dos acusados en un momento de la primera sesión de la vista. Etxeberria en segundo términoJ.A. GOÑI
  • C.A.M.
Actualizado el 02/07/2021 a las 22:45
El juicio por los delitos de descubrimiento o revelación de secretos por funcionario público y descubrimiento de secretos contra b, actual portavoz de Geroa Bai en el Ayuntamiento del Valle de Egüés y anterior alcalde, y contra un vecino de Badostáin quedó ayer visto para sentencia. Tras una tercera sesión que aglutinó una declaración, pruebas periciales y conclusiones finales, el ministerio público mantuvo su petición de pena (4,3 años de prisión y 8 de inhabilitación) ante lo que consideró probado como un delito contra la intimidad de la ex edil de UPN Carolina Potau al difundirse fotos personales que había borrado de un ordenador que utilizo cuando era responsable de la contabilidad de la sociedad municipal. Y de 2,6 contra el acusado de recuperar la documentación. Las acusaciones, ejercidas por Potau y quienes fueran sus compañeros en el gobierno municipal, José A. Andía y Estefanía Clavero, se sumaron a estas peticiones y mantuvieron las indemnizaciones reclamadas. 
En su turno de última palabra, Alfonso Etxeberria reiteró disculpas “si alguien se había sentido dañado”. Terminó diciendo que iban contra él y se habían querido “cargar al mensajero” y que él, operario a tres turnos en TRW, “no sabía de informática ni de legalidades” y quiso “proteger la intimidad”. El vecino de Badostáin pidió por su parte que el tribunal, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, tomase “buenas decisiones” y criticó que si se consideraban fotos privadas las que recuperó del ordenador “se diesen los contratos a amigos”, en referencia a la presencia de miembros de empresas adjudicatarias del Ayuntamiento en fiestas con los ex ediles. Sus abogadas defensoras insistieron en que no se había acreditado la culpabilidad y pidieron la libre absolución y, en caso de condena, las atenuantes de dilación indebida y reparación del daño.
El juicio, cuya apertura se decretó en septiembre de 2019 y que abordó unos hechos de 2013, concluyó en una tercera jornada que se prolongó durante casi cinco horas y medida. La representante del ministerio fiscal concluyó tras la vista con lo que había visto ya tras la instrucción. Que los hechos juzgados constituían un delito de descubrimiento y revelación de secretos cometido por funcionario . Y un delito de descubrimiento de secretos. Resaltó el cambio en las versiones que había dado Alfonso Etxeberria, hasta cuatro diferentes contó con la dada en el juicio y apuntó que en el ordenador se encontraba la documentación y que los testigos habían apuntado que era posible encontrar la referida a Andacelay que Etxeberria dijo buscar en el ordenador. 
También que el acceso a la información había sido “ilegítimo” y que actuando como funcionario público había abusado de su posición y había dado acceso a terceros a información reservada y privada de carácter sensible. Sobre el modo de recuperación dijo que había sido “indiscriminado y masivo”. Citó imágenes de Carolina Potau con el pecho descubierto y en bikini y el perjuicio personal que ocasionó la rueda de prensa.
Los abogados de la acusación, por un lado Potau y Clavero y por otro Andía, corroboraron las conclusiones de la fiscal. Y en el primer caso pidieron el decomiso y destrucción de los discos duros con el contenido del ordenador y de las copias que se hubieran podido realizar. También apuntó al hecho de que se había difundido a consejeros y a medios de comunicación y a la sociedad el contenido. No aceptó el a atenuante de reparación del daño y aunque reconoció la “alta pena solicitada”, dijo que obedecía a la alta repercusión de la rueda de prensa. “Etxeberria apostó todo a ser alcalde y el precio que tendrá que pagar será alto”, concluyó. El abogado de Andía remarcó que se habían dado todos los supuestos que recoge el Código Penal. “Acceso, apoderamiento, utilización y divulgación de información”. Y también recordó que no respetó los datos personales y lo enmarcó en su objetivo político de acceder a la alcaldía. Apuntó a los perjuicios que había provocado en su cliente, que dimitió poco después de que se dieran a conocer los datos del ordenador y se remitieran al juzgado. Años después se archivaron.
Por las defensas apuntaron la “clarísima falta de dolo” o intencionalidad en Etxeberria, del que dijeron que buscaba documentación de la sociedad y se encontró con fotos personales y de relaciones con proveedores. Y la condición de ciudadano del otro acusado. Contradijeron a la fiscalía al señalar que no había información sobre contabilidad en el ordenador.
CHIVITE RECONOCE "LA PRESIÓN POLÍTICA Y MEDIÁTICA"
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, concejal en el Ayuntamiento del Valle de Egüés entre 2011 y 2013, cerró el turno de los testigos. La llamó la defensa del vecino de Badostáin, el informático al que Etxeberria pidió recuperar la información (sin avisarle de que no era un acuerdo del consejo, según la letrada). Pero también se sumó la defensa de Etxeberria. En su declaración Chivite, que sucedió a Potau como secretaria de Andacelay y ocupó el cargo “unos seis meses”, recordó que había peticiones “reiteradas” de documentación pero que estaba disponible en una sala de comisiones. 
También se refirió al hecho de que los consejeros de Andacelay (ella ya no era) firmaron un acuerdo de confidencialidad para no difundir las fotos encontradas y que su compañero Mikel Bezunartea lo cumplió. Habló de la “presión política y mediática” que rodeaba al Consistorio en esos años y de que ante las sospechas de irregularidades lo remitieron a la Cámara de Comptos y al juzgado pero que finalmente no se apreció delito.
No sin problemas y varios intentos, declararon por videoconferencia los peritos de Guardia Civil que analizaron la documentación recuperada. Apuntaron que los archivos se podían haber previsualizado sin recuperar.
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