Ahorro

El litro de diésel en Navarra es 45 céntimos más barato que en Francia

Los conductores galos y lusos que llenan al otro lado de la frontera un depósito de 50 litros se ahorran entre 10 y 20 euros de media a nivel nacional

Varios coches franceses repostan en Dantxarinea
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Varios coches franceses repostan en DantxarineaJ. C. Cordovilla / Archivo
Varios coches franceses repostan en Dantxarinea

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Agencia Colpisa

Publicado el 14/09/2026 a las 07:16

En los últimos días, en algunas gasolineras del norte de España se escuchaba más francés de lo habitual. En el oeste del país ocurría algo parecido, aunque allí el acento que se repetía era otro. Repostar en España se ha convertido en un reclamo inesperado para los vecinos de ambos lados de la frontera desde que el precio de los combustibles se ha disparado por la guerra en Irán, las tensiones con el transporte en el estrecho de Ormuz y los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

La imagen se repite en todos los corredores fronterizos. El goteo de vehículos con matrícula portuguesa que cruzan hacia España es constante. En el norte ocurre lo mismo. El trasiego tiene una explicación simple: el coste de los carburantes es inferior en España. La diferencia es especialmente visible en el diésel, con 41 céntimos menos por litro que en Francia y 26 menos que en Portugal. En la gasolina de 95 octanos, la brecha con Francia es de 30 céntimos por litro, frente a los 21 céntimos con Portugal.

Traducido a un depósito medio de 50 litros, llenar un coche diésel en España puede suponer un ahorro de 20,50 euros respecto a Francia y de 13 euros frente a Portugal. En un vehículo de gasolina 95, la diferencia ronda los 15 euros y los 10,50 euros, respectivamente. Son cantidades suficientes para que, sobre todo en las zonas próximas a la frontera, cruzar al país vecino para repostar vuelva a tener sentido. No existen datos oficiales actualizados sobre el número de portugueses que cruzan exclusivamente para llenar el depósito, pero estaciones españolas de distintos pasos fronterizos vienen señalando desde hace meses un incremento visible de clientes del país vecino.

La diferencia de precios llega, además, en un momento especialmente delicado para el mercado europeo de combustibles. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió a finales de la semana pasada de un fuerte estrechamiento de la oferta de destilados medios. Las exportaciones mundiales de gasóleo y diésel han caído, mientras dos de los grandes proveedores del mercado internacional, Rusia y los países del Golfo, tienen más dificultades para colocar producto en el mercado. En el primer caso, los ataques ucranianos contra refinerías han reducido capacidad de producción; en Oriente Medio, las restricciones al tráfico por el estrecho de Ormuz aún limitan los envíos.

Europa es particularmente sensible a este problema. Desde que redujo drásticamente sus compras de productos rusos tras la invasión de Ucrania, necesita atraer más combustible desde Estados Unidos y Asia. En la práctica, eso significa competir con otros mercados por cada cargamento disponible y pagar más para conseguir que el producto llegue a los puertos europeos.

El diésel es, además, un combustible más difícil de sustituir. Buena parte de su consumo está ligado al transporte de mercancías, la agricultura, la industria y la maquinaria pesada, actividades que no pueden reducir su utilización con la misma rapidez con la que un particular puede decidir utilizar menos el coche.

Ventaja fiscal

La fiscalidad es uno de los factores que ayuda a explicar la diferencia entre ambos mercados. Portugal aplica un IVA del 23% a los carburantes, frente al 21% español. A esa mayor carga fiscal se ha sumado ahora una de las mayores subidas del año, con un encarecimiento próximo a 12 céntimos por litro en el gasóleo y de nueve céntimos en la gasolina, pese a la ampliación de la rebaja fiscal aprobada por el Gobierno portugués. Con los precios actuales, el diésel se sitúa de media en Portugal en torno a 2,11 euros por litro y la gasolina de 95 octanos, en 2,10 euros. En España, las referencias usadas para esta comparación dejan el gasóleo en 1,85 euros y la gasolina 95 en 1,89 euros. La diferencia entre territorios ibéricos alcanza los 26 céntimos por litro en el primer caso y los 21 céntimos en el segundo.

El fenómeno se reproduce con aún más intensidad en algunos puntos de la frontera con Francia. El gasóleo cuesta de media 2,26 euros por litro en el mercado francés, frente a los 1,85 euros de España. En Navarra ronda los 1,81 euros, lo que eleva la diferencia con Francia hasta unos 45 céntimos por litro. Un depósito de 50 litros puede salir, por tanto, unos 23 euros más ‘barato’ para un francés.

Pero esa ventaja puede tener fecha de caducidad. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEES) trasladó ayer al Ministerio de Economía su preocupación por la escalada de las cotizaciones internacionales de los productos refinados, especialmente del diésel, y advirtió de que los costes de aprovisionamiento están aumentando. El sector pone el foco en el 1 de octubre, cuando decaen las medidas fiscales aprobadas para amortiguar el impacto de la crisis. Si no se prorrogan, la patronal calcula que la gasolina podría encarecerse en torno a 6 céntimos por litro y el diésel, en más de 24 céntimos, al desaparecer las rebajas vigentes de 5 y 20 céntimos, respectivamente, más el efecto del IVA. La CEES reclamó, por ello, que se recuperen anteriores medidas de alivio impositivo, entre ellas una reducción temporal del IVA de los carburantes y del Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos.

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