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Braulio, un adiós abrupto y muchas tareas pendientes

Braulio Vázquez repasa sus notas antes de una conferencia de prensa
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Braulio Vázquez repasa sus notas antes de una conferencia de prensaJ.P. Urdiroz
Braulio Vázquez repasa sus notas antes de una conferencia de prensa

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Gorka Fiuza

Publicado el 14/09/2026 a las 07:27

En el verano de 2017 llegó Braulio Vázquez a Osasuna y, ayer, de forma inesperada, cerró su etapa de manera abrupta para marcharse al Valencia casi una década después. Allí conserva su casa y tiene a su familia, pero llama la atención el momento, cuando el director deportivo ya había rechazado anteriormente ofertas del Sevilla y el propio Valencia, entre otros. Después de haber renovado hasta 2029 y en pleno inicio de la temporada acepta la oferta ché, un rival directo de Osasuna. Habrá que escuchar hoy las explicaciones del gallego, que quizá vea que ha llegado una especie de fin de ciclo. Se le queda pendiente el relevo generacional que necesita esta plantilla, sobre todo lo que vendrá tras la época de Budimir, que termina contrato en junio y si no sigue el vacío será gigantesco. Vienen tiempos difíciles. Braulio, que ya veía acercarse el final de trayecto, ha preferido acudir a nuevos estímulos.

Este extraño adiós, en caliente, eclipsa el final de su exitoso paso por Osasuna, arquitecto de un proyecto que se ha consolidado en Primera, aunque lo cierto es que en los dos últimos años ha vivido cierto bloqueo. Antes, el ascenso, la final de Copa, el billete europeo, además de permanencias holgadas, han traído estabilidad. Su papel ha tenido eco a nivel nacional. En su expediente, más luces que sombras, más aciertos que errores, con fichajes que han cambiado la historia reciente de un club que era su hogar.

En pocos sitios -o ninguno- encontrará una forma de trabajar con menos interferencias y libertad de movimientos. Nada que ver con un Valencia gobernado desde Singapur. “Es imposible que esta relación con el cuerpo técnico la pueda vivir en otros clubes”, decía sobre Jagoba, con quien quedaba los viernes para tomar cervezas junto a Cata y Alkiza. Su discurso no ha dejado indiferente nadie. Vehemente y cristalino en sus declaraciones, a veces demasiado, su marcha supone otra muestra de desgaste del proyecto.

El adiós de Arrasate trajo a tres entrenadores en tres años, y a eso se añade las peripecias económicas para cuadrar las cuentas a golpe de ventas, lo que ha ido descapitalizando la plantilla. David García, Jesús Areso, Víctor Muñoz... Las limitaciones económicas, y más vale que se produjo la venta récord del extremo, también marcaron esta última ventana de fichajes. El exdirector deportivo siempre lanzaba esos mensajes de que la realidad de Osasuna, como club, era la que era. Un aviso a navegantes. El mercado realizado, en todo caso, no dejó plenamente convencido a Braulio, consciente de que la plantilla se estaba debilitando con el paso del tiempo y que además se avecinaba un momento de cambios en un año, con un grueso importante de jugadores que terminan contrato. Los deberes pasan a Cata, su mano derecha hasta ahora, una pareja inseparable que se rompe para elevarle como director deportivo. Hombre de fútbol y figura clave en la toma de decisiones vivirá su estreno como director deportivo.

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