Alimentación
Un tomate cultivado por Gorka Olague en Pamplona gana el XI Concurso de Tomate Antiguo
El certamen reunió 38 muestras en la feria Autentika y reivindicó las variedades antiguas como un patrimonio vivo de las huertas de Navarra que merece conservarse, cultivarse y compartirse. Isabel Gago obtuvo el segundo premio y el reconocimiento al mejor tomate de variedad local, mientras que Fermín Santos logró el tercer puesto


Actualizado el 08/09/2026 a las 12:52
En las semillas perviven la memoria de las huertas, el conocimiento de quienes las han cultivado y el cuidado de generaciones que las han conservado y compartido. Ese patrimonio fue este domingo el protagonista del XI Concurso de Tomate Antiguo de Pamplona, celebrado en el marco de la feria Autentika, donde un tomate de la variedad Moya Verde, cultivado en Pamplona por el agricultor Gorka Olague, obtuvo el primer premio entre las 38 muestras presentadas.
El segundo premio de la categoría absoluta fue para Isabel Gago, por un tomate de la variedad Rosa de Sumbilla cultivado en Sumbilla, que recibió también el reconocimiento al mejor tomate de variedad local. El tercer puesto correspondió a Fermín Santos, por otro ejemplar de Rosa de Sumbilla, en este caso cultivado en Bigüezal.
Más allá de distinguir a los mejores tomates, el concurso quiere poner en valor las variedades antiguas que se cultivan en Navarra: un patrimonio agrícola y gastronómico que es necesario conservar y difundir. Son tomates con arraigo, vinculados a lugares y a personas, cuyas semillas han pasado de mano en mano entre quienes comparten la afición por la horticultura. Su continuidad es fruto de esa cadena de cuidados, de la costumbre de guardar semilla de una cosecha para la siguiente y de la generosidad de compartirla para que siga creciendo en otras huertas.
El certamen busca animar a todas las personas que disfrutan cultivando, sean o no profesionales, a apostar por estas semillas. Conservadas a lo largo del tiempo y aclimatadas a las condiciones de los distintos lugares de Navarra, estas variedades forman parte de la diversidad de sus huertas y de su cultura alimentaria. Mantenerlas vivas significa seguir sembrándolas, llevar sus frutos a la mesa y transmitir el conocimiento que las acompaña.
La jornada permitió también acercarse a esa riqueza a través de dos exposiciones: una muestra de tomates del mundo, preparada por la asociación Simientes Infinitas, y otra de tomates antiguos de Navarra, preparada por José Uranga. Dos propuestas complementarias que invitaron a descubrir la diversidad del tomate y a reconocer el valor de las variedades que se conservan más cerca.
La organización del concurso corrió a cargo de Gasterea junto con Gazteluleku y contó con la colaboración de Reyno Gourmet. Todas las personas premiadas recibieron un diploma y un lote de productos Reyno Gourmet. Además, el primer premio estuvo dotado con 200 euros; el segundo, con 100 euros, y el tercero, con 50 euros. El reconocimiento al mejor tomate de variedad local contó con una dotación adicional de 100 euros.


El jurado estuvo dirigido por Karlos Larrea, de Gasterea, y formado por Aitzol Zugasti, periodista gastronómico; Silvia Ros, de Alimenta Valores; Francisco Felipe, de La Huerta Esco-lógica de El Escorial; Goiza Isiegas, de Akari Gastroteka; Santiago Palazuelos, de Simientes Infinitas de Torrelavega, y Eneko Izkue, del Basque Culinary Center. La recepción de las muestras estuvo a cargo de José Uranga, mientras que Graciela Esparza se ocupó del corte de los tomates para la cata, ambos integrantes de Gasterea.
La cita de Pamplona puso el broche final al ciclo de concursos de Tomate Antiguo de este año, tras los celebrados el 29 de agosto en Mendigorría y el 30 de agosto en Doneztebe. Tres encuentros unidos por un mismo propósito: reconocer a quienes mantienen viva esta herencia y despertar el interés de nuevas manos que quieran cultivarla.