25 años del asesinato de José Javier Múgica

Reyes Zubeldia: "Necesito ver a los que mataron a mi marido y que me pidan perdón"

ETA asesinó el 14 de julio de 2001, hace 25 años, al concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica. En esta entrevista, Zubeldia y su hija Raquel recuerdan ese día y los que vinieron después de que los terroristas les arrebataran a un marido y padre que “siempre quiso hacer el bien”, destacan

Reyes Zubeldia Arin, viuda de José Javier Múgica, durante la entrevista
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Reyes Zubeldia Arin, viuda de José Javier Múgica, durante la entrevistaJesús Garzaron
Reyes Zubeldia Arin, viuda de José Javier Múgica, durante la entrevista

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Beatriz Arnedo

Publicado el 12/07/2026 a las 05:00

“El último canto de mi marido fue a la Virgen de la Soledad, en Fitero. Al día siguiente pasó lo que pasó (el atentado que acabó con su vida). Él cantaba y yo cogía flores y se las ponía a la Virgen. Es el recuerdo que tengo yo”. Es uno de los momentos de la entrevista en los que se ilumina con una sonrisa la cara de Reyes Zubeldia Arin (Amezketa, Gipuzkoa, 5 de enero de 1948). 

El 14 de julio de 2001, los terroristas de ETA asesinaron a su marido, concejal de UPN en Leitza, José Javier Múgica Astibia. Tenía 59 años. Padre de tres hijos, Francisco, Daniel y Raquel, no pudo conocer a sus cinco nietos, que tienen entre 8 y 20 años.

Zubeldia y su hija Raquel (Leitza, 17 de julio de 1980), recuerdan en esta entrevista cómo vivieron ese día y los que vinieron después, y quién era ese compañero de vida y padre que siempre buscaba “hacer el bien”, destacan. Quieren que no se olvide lo ocurrido y que nunca se repita lo que ellos y tantos otros sufrieron. 

Reyes Zubeldia, de profundas convicciones religiosas, espera que los que le arrebataron la vida a su marido le pidan perdón. Ella lo necesita y, además, está convencida de que ellos también.

Múgica se ganaba la vida como conductor de autobús y tenía un comercio de fotografía en Leitza. Desde 1999 era además concejal de UPN. Sufrió el acoso de los violentos, con pintadas en su negocio y la quema de su furgoneta de trabajo en agosto de 2000, durante las fiestas de su localidad. El 14 de julio de 2001, sábado, se había citado con una pareja para hacer el reportaje fotográfico de su boda. Minutos antes de las 10 de la mañana, Múgica subió a su furgoneta, aparcada junto al portal de su casa. La víspera, él y su mujer habían vuelto en ella tras pasar tres días en el balneario de Fitero. Los terroristas habían colocado en los bajos del vehículo una bomba lapa que acabó con su vida.

En 2011, la Audiencia Nacional condenó a Francisco Javier García Gaztelu (alias Txapote), Juan Carlos Besance Zugasti, Andoni Otegi Eraso y Óscar Celarain Ortiz a penas de entre 50 y 60 años de prisión. Un desliz de la jueza durante el testimonio de la viuda, obligó a repetir el juicio, ya que se le oyó decir “Pobre mujer, ¡encima se ríen los cabrones!”, en alusión a los terroristas. Fue un mazazo para Zubeldia tener que volver a declarar, pero lo aprovechó para pedir algo que llevaba esperando desde aquel 14 de julio.

Un año después del atentado, contó en una entrevista en Diario de Navarra que quería mirar cara a cara a los asesinos de su marido. Pudo hacerlo en 2011, en el juicio. ¿Cómo fue ese momento?

Ellos estaban tras un biombo y no les podíamos ver ni ellos a nosotros. Yo ya había declarado, pero me dijeron que tenía que volver (al repetirse la vista por lo ocurrido con la jueza). Yo les dije, con una condición, si no, no voy: que yo esté delante de ellos, que ellos me vean a mí. Al principio me dijeron que no, pero luego lo solucionaron. Yo tenía a los jueces en frente y, atrás, a ellos. Al terminar, pregunté si les podía mirar. “Usted verá”, me contestaron. “Si me dejan, sí”. Me volví y les miré. Y los tres estaban riéndose. Me di la media vuelta y salí. Así pasó.

¿Ellos nunca han intentado ponerse en contacto con usted?

No. Yo he intentado muchas veces saber por dónde estaban, porque sabía que estaban encarcelados.

Raquel. Mi madre quería ir a la cárcel a verles.

Reyes. Sí, yo quería ir como fuera. Joaquín, un sacerdote de Sarriguren, me dijo que iba a conseguir saber dónde estaba cada uno y así fue. Luego me hizo un papel para presentar en cada cárcel para saber si ellos querían estar conmigo. Y en ese tiempo se murió Joaquín. Hace dos años me contaron que a uno de ellos le daban permiso para salir de día. Yo pensé que eso no podía ser. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Matan a mi marido y al padre de mis hijos, ellos a la calle y yo aquí? Yo me pregunto dónde está la justicia. Ellos no pueden salir, yo puedo salir, pero mi marido ¿dónde puede salir?

Raquel. Lo que nos indigna es que puedan salir a la calle sin ningún tipo de arrepentimiento.

Reyes. Cuando llegó el nuevo obispo (Florencio Roselló), que había estado con los presos, fui a hablar con él. Me dijo que no sabía si iba a ser posible, porque ellos tenían que querer.

¿Usted desistió de esa idea?

Raquel. De momento, sí, pero tiene ese run run todavía.

¿Qué quiere decirles?

Yo qué sé qué les diría. Por lo menos, verles, mirarles, como hice en el juicio, y si a ellos les sale algo, les daría la contestación.

¿Espera de ellos otra reacción que la que tuvieron en el juicio? Reírse, después de que usted contara lo que vivió aquel día...

Yo quiero simplemente verles. Le dije al obispo que, ahora que salen de la cárcel, si yo no puedo ir allá, ellos tendrán que venir a pedirme perdón, ¿no? Él me contestó que algunos sí lo hacen. Y estoy esperando a eso. Si ellos salen a la calle, que vengan y me pidan perdón por lo que hicieron. Yo con eso ya soy feliz, pero hasta ese momento, no puedo... (Reyes Zubeldía se emociona).

Usted lo necesita.

Eso mismo, necesito que me pidan perdón. Cuando tú haces mal a alguien, ¿qué haces? Pides perdón. Ellos otro tanto tienen que hacer. Y si no hacen eso, ¿a dónde van a ir? ¿Qué va a pasar con esa gente? Eso es lo que me preocupa a mí, qué va a ser de esos chicos.

La banda terrorista asesinó el 14 de julio de 2001, hace 25 años, al concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica

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La banda terrorista asesinó el 14 de julio de 2001, hace 25 años, al concejal de UPN en Leitza José Javier MúgicaDIARIO DE NAVARRA

Usted siempre ha dicho que rezaba por ellos.

Sí.

Raquel. El día que Ainhoa Mujika reconoció que ordenó el asesinato (confesión que la exjefa de ETA hizo el pasado noviembre) yo estuve rezando por ella. Tienen que cambiar el corazón, hay un montón de delitos sin resolver. Tenéis que pensar en hacer el bien ahora. Ese día dije, venga, Señor, que den ese paso. Sé que es un paso muy difícil. A nosotros nos cuesta pedir perdón en cualquier acto del día a día, así que una cosa de ese calibre... Pero, si realmente esto se ha acabado, tendrían que colaborar con la justicia, pedir perdón, que se abra ese corazón y den la vuelta.

Reyes. ¿Dónde van a ir si no piden perdón?

Raquel. Donde Dios quiera van a ir amá.

Reyes. ¿Pero a dónde? No les llevará donde él, porque si les lleva donde él, para qué estoy haciendo esto. Si alguno de ellos quiere venir a verme, yo, encantada lo recibo. Otro igual diría, "hala, que les den". Yo no. Si vinieran, yo les daría un abrazo y les diría “yo te perdono”. Así, si yo le perdono, yo sé a dónde van a ir: al lado de mi marido. ¿Y si no, a dónde?

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