El 'caso Cerdán' en Navarra

El Ayuntamiento de Pamplona impidió en 2018 la tala del magnolio de los jardines de la Diputación

Las obras adjudicadas a Acciona y Servinabar conllevaron el apeo de todos los árboles, excepto la secuoya, el abeto y el magnolio

El magnolio de los jardines del Palacio de Navarra, con el antiguo Archivo General al fondo
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El magnolio de los jardines del Palacio de Navarra, con el antiguo Archivo General al fondoEDUARDO BUXENS
El magnolio de los jardines del Palacio de Navarra, con el antiguo Archivo General al fondo

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Pedro Gómez

Publicado el 28/02/2026 a las 05:00

Sólo se salvaban la secuoya y el abeto que está a su lado. La reurbanización de los jardines de la Diputación (Palacio de Navarra) adjudicada a Acciona y Servinabar en 2018 contemplaba el apeo del resto de árboles, incluida un magnolio de gran porte existente a la derecha. Este ejemplar se salvó de la quema gracias al Ayuntamiento de Pamplona, que en su licencia de obras denegó su tala. El consistorio también denegó la solicitud de la UTE Acciona-Servinabar para talar dos árboles de la avenida de San Ignacio y facilitar así la entrada y camiones a las obras. Esto obligó a cubrir de grava la fuente ornamental para que los vehículos pudieran pasar por encima. 

El proceso de licitación de las obras de rehabilitación del antiguo Archivo General y los jardines de la Diputación incluyó un voto particular del interventor en el que advertía de los riesgos de adjudicar la obra sin tener todavía las licencias municipales. “En caso de frustrarse las expectativas de expedición de las licencias necesarias (bien debido su denegación o a su emisión en plazo o condiciones distintas de las previstas en el expediente de contratación) podría generarse un quebranto para la Administración en forma de indemnización a satisfacer al contratista por los perjuicios que eventualmente se le causasen en virtud de una adjudicación cuya materialización no fuera finalmente posible”, decía el interventor. 

El presidente de la mesa de contratación, José Contreras, actual secretario de la Cámara de Comptos, consideró improcedente el voto particular al defender que en caso de denegación de licencias el Gobierno de Navarra puede desistir de la adjudicación o bien el licitador retirar su oferta. 

Finalmente el ayuntamiento concedió la licencia, pero con unas condiciones que afectaron al devenir de las obras. Además de rechazar la tala de árboles, Urbanismo denegó el permiso para construir una rampa de acceso al sótano, motivo por el que había que arrancar el magnolio. Este contratiempo obligó a replantearse actuaciones, tanto en el edificio como en el jardín. 

El magnolio siguió en pie pero no así otros ocho árboles de más de 60 centímetros de diámetros y 9 más pequeños. Precisamente, un grupo de trabajadores de los edificios gubernamentales intentaron hacer un acto de protesta contra las talas, pero agentes de la Policía Foral se lo impidieron. 

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