El Forofillo
Vergüencita de la buena
En el día marcado por la deleznable rajada del tito Floren Osasuna se complica la vida ante un Atlético relajadísimo


Actualizado el 13/05/2026 a las 00:00
Mucha vergüenza es lo que sentimos ahora mismo los que amamos a Osasuna. Por todo, por la derrota, por la falta de puntería, por la defensa sin laterales, por el penalti regalado por Galán a sus excompañeros, por el horroroso encuentro de un Budimir que llega al final sin punto de mira y que, si sumamos todo esto, nos deja al borde de chafar una temporada que va camino de complicar la permanencia. Ni con 42 puntos podemos estar tranquilos...
Ya les vale a estos jugadores que salen al campo como que la cosa no va con ellos, que la tensión ni la conocen, y la vergüenza menos, como el Musso este que no tiene los arrestos de decir que perdemos tiempo, reclamamos todo, nos quejamos... Cuando sus compañeros han perdido todo el tiempo que han podido y más. ¡Que te entrena Cholo, salao, revisa tu vista!
El día se medio torció cuando el tito Floren compareció ante los medios, alimentando las hipótesis. Pasó de tener cáncer a querer echar al cono, o a cargarse a Mbappé, también a renunciar y hasta a presentarse por el Partido Republicano a las elecciones de EE UU. De todo lo anterior sólo tuvo parecido con lo último, ya que se marcó un Trump en toda regla. "Aquí estoy yo y los demás no sabéis nada". Ataque a la prensa crítica con él y con el madridismo (yo, ahí, me siento identificado ya que los grandes han robado toda la vida y bien lo sabemos los equipos pequeños). Se queja el amo en vez de quejarse el burro...
El caso es que tras su comparecencia, que salva al ABC ya que el número de suscriciones al medio monárquico van a subir como la espuma, sobre todo en Barcelona, llegaba el choque de El Sadar en el que el Cholo salía con un equipo condicionado por las bajas y con un Osasuna rabioso por querer desquitarse de la lamentable imagen del Ciutat de Valencia contra un Levante, dicho sea de paso, que está ya a tres puntos de los rojos.
Ni tensión, ni orden, ni propósito de enmienda, ni ganas, ni arrestos, ni testosterona ni nada parecido para hacerse valedores de la victoria. Ojo, ya no hablamos de Europa, que sigue estando en Ibiza para los jugadores de Lisci. Hablamos de la permanencia. Hablamos de ganar el choque, hacer 45 puntos y que descansen los que quieran y se desfoguen los menos habituales. Mucha palabrería en la previa, mucho "que sí, que sí", mucho que hay que darlo todo para esto...
Lamentable partido de los de rojo. No se salva más que Aitor, que encima evitó un par de goles más. Galán cometiendo su tercer penalti del año, otra vez sacando las manos en el área. ¿Alguien le ha dicho al mocete este que la mano para orinar? De pequeños nos lo decían los entrenadores y algo de caso hacíamos. Pero es que desde el lateral hasta el delantero, todo horror. Horror las bandas, incapaces de llevar centros buenos y con un Moro que pone la guinda con su lesión. El desorden en el ataque hacía que llegaran melones al área. Y cuando eran fáciles...
Ahí estaba Budimir para tirar todo lo que no hay que tirar. Que sí, que el tercer máximo goleador, que un killer, que números de historia... Pero como en el amor, quiéreme menos y quiéreme mejor. Regalo muchos goles por uno solo este partido, esos son los que cuentan. El croata se fue a la ducha tras más de 100 minutos de absoluta nada. Clamorosa fue la que falló ante Musso tras un regaliz de Koke. Aunque tuvo tres más que envió al limbo.
Osasuna se enrocó en la nada absoluta, regalando un partido que debería haber sido para cerrar el año, contra un Atlético sin motivación alguna que en la primera parte te supera sin disparar una vez a portería, gracias al regalo de Galán. Y que en la segunda se beneficia, como siempre lo hace y eso hay que tenerlo estudiado, de la necesidad del rival para matarte a la contra. Con uno menos al final. Sin Giuliano, sin Julián, sin Baena, sin Nahuel... Sin ganas.
Así nos quedamos en la grada. Al final somos Osasuna, sabemos que nuestro sino es sufrir. Y lo vamos a hacer este año. Hay una cosa bien clara y es que Lisci, ese que tanto gusta a mi hermana, ya no alcanza los puntos que sacó en su primer (y único año) Vicente Moreno, ese que tanto gusta a mi madre. Y es que madre sabe más. Pero eso es para que los de la Famiglia se lo hagan mirar, para que se tenga en cuenta lo de unos y lo de otros, para que se haga propósito de enmienda, se entone el mea culpa, se gane al Espanyol y se despida la temporada sin más ínfulas, ni de Europa ni de Ibiza. Y eso lo saben los cronistas del Marca, del Expansión, del Diario Médico y hasta del ABC. Rabie el tito Floren lo que quiera rabiar, dudo que me ponga una cruz...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!