Iglesia
Los 100 años del sacerdote Fermín Ixurko
Natural de Uitzi, vive en la residencia sacerdotal del Buen Pastor de Pamplona, donde le felicitaron sus compañeros, una nutrida representación de su familia, el arzobispo Florencio Roselló y los alcaldes de Pamplona y del valle de Larraun, Joseba Asiron y Mikel Huarte


Publicado el 03/01/2026 a las 05:00
Fermín Ixurko Astiz quiso estar despierto en la medianoche del 28 al 29 de diciembre, este pasado lunes. Comenzaba entonces el día de su 100 cumpleaños y tenía el deseo de ser absolutamente consciente de ese momento. Fue lo único que pidió a las personas cuidadoras en el retiro sacerdotal del Buen Pastor de Pamplona, donde vive. Después, la jornada transcurrió festiva en la casa de la plaza Santa María la Real, de las de marcar en el calendario.
Compañeros sacerdotes, una numerosa representación familiar y hasta el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, y los alcaldes de Pamplona, Joseba Asiron y de Larraun, Mikel Huarte, acompañaron y felicitaron al sacerdote centenario.
Fermín Ixurko nació en la casa Mikelenea de Uitzi, en el valle de Larraun, en una familia de nueve hermanos. Se ordenó sacerdote en Jaca y después de unos años inició su labor pastoral en Navarra. Primero ocho años en Ituren, tiempo que vivió con la familia Iñigo. Lo recordaba Andrés, también partícipe de la fiesta de cumpleaños. Sirvió después en otras localidades, también en varias del valle de Larraun.
Ixurko es una persona erudita y voraz lector. Escribió algunos libros y es académico correspondiente de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca, donde coincidió también con Andrés Iñigo. De los nueve hermanos viven tres, además de Fermín. Y pudieron asistir al cumpleaños. Una hermana de 97 años, otra de 93 y el hermano más joven, de 81. Se sumaron varios sobrinos y sobrinas y sobrinos nietos. Jaione Olazabal y sus tres hijas, vecinas de Areso, cantaron villancicos y los bertsos compuestos después del robo de la imagen de San Miguel de Aralar en 1797.
Además, Julián Ayesa, organista de la catedral de Pamplona, interpretó algunas obras en el piano que hay en la sala de visitas de la residencia del Buen Pastor.
Recibió Ixurko muchos regalos: entre ellos ramos de flores, una txapela con la cifra de los 100 años bordada y varios libros. Uno de ellos de manos del arzobispo Roselló: 'Klasiko bitxi, arront klasiko', de Joxemiel Bidador. “Odolezko herentziaren eta probidentziaren zitu eta erregaloa dira 100 urte hauek”. Explicaba así Fermín Ixurko su longevidad, sus 100 años que, considera, son “el fruto y el regalo de la herencia de sangre y de la providencia”.
Jesús Sotil, otro de los sacerdotes que le felicitó y con quien coincidió en su etapa en el valle de Larraun, apuntaba que Fermín caminaba mucho: “Le gustaba mucho andar, todos los días salía de paseo”. Mantiene una mente lúcida y ahora se desplaza en silla de ruedas debido a las consecuencias de una reciente caída.
Jesús Labiano, prior durante años de la colegiata de Roncesvalles, también presente en la fiesta, cuenta 99 años, de manera que será el próximo centenario en la casa.



