Caso Cerdán
El director de obra de Belate no descarta más sobrecostes además de los 8,5 millones ya previstos
Benjamín Lasheras han negado "rotundamente" que el modificado del proyecto tenga partidas ficticias o infladas


Publicado el 19/11/2025 a las 11:27
El director de obra del túnel de Belate, Benjamin Lasheras, ve probable que haya más sobrecostes además de los 8,5 millones de euros que se están tramitando. El motivo, ha explicado en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra, es que se están utilizando sostenimientos más pesados porque los terrenos encontrados no se corresponden con lo previsto en el proyecto. Además, ha señalado que una vez que termine la excavación del túnel queda toda la parte de instalaciones, “que todavía no se han tocado”, como son las luminarias, sistemas de extracción, de seguridad o de señalización.
El parlamentario de UPN Juan Luis Sánchez de Muniáin ha expresado su sorpresa ante el riesgo de que se llegue a un 20% de sobrecostes, que es el porcentaje de rebaja que ofertó la adjudicataria, la UTE Acciona, Osés y Servinabar. Ha recordado que Acciona y Servinabar figuran en los informes de la UCO sobre el presunto cobro de mordidas en obras públicas.
Benjamín Lasheras ha relatado cómo se gestó el modificado del proyecto, con un sobrecoste de 8,5 millones, que actualmente está tramitando el Gobierno de Navarra y que todavía no ha recibido su aprobación definitiva, motivo por el que la adjudicataria lleva desde mayor sin cobrar certificaciones. Ha explicado que Acciona, Osés y Servinabar enviaron a la sección de Minas del Gobierno de Navarra su proyecto de voladuras. “Minas respondió con una serie de requerimientos que esencialmente tenían cosas que no le gustaban o que pedían que justificasen más”. La contratista encargó a una empresa de ingeniería un informe de excavación, sostenimiento y revestimiento. Se presentó eso como alternativa al proyecto de minas. “Hubo que corregir algunas cosas. Ese es el que resultó autorizado por Minas y que pidió que se convirtiese en proyecto oficial”, ha detallado. Este nuevo sistema de sostenimiento va a suponer un sobrecoste de 3,8 millones.
Otro de los sobrecostes (1,17 millones) fueron los polvorines. Lasheras ha señalado que en la boca norte, la contratista se encontró con dificultades para construir el polvorín previsto debido a la presencia de una línea de alta tensión, viviendas cercanas y la carretera. Por este motivo hubo que construir un polvorín semienterrado, mucho más costoso. “Esto puede considerarse un imprevisto”, ha señalado. El pasado martes, los autores del proyecto explicaron que los costes previstos para voladuras y polvorines estaban incluidos en el capítulo de excavaciones y que es la contratista la que debe definir los polvorines que necesita según el tipo de explosivo y las cantidades.
En su oferta técnica, Acciona-Servinabar-Osés propuso el uso de un explosivo tipo gel que se fabrica in situ y que únicamente requiere de dos polvorines móviles. Sin embargo, no está utilizando el tipo gel sino explosivo tradicional, dinamita.
Benjamín Lasheras ha negado “rotundamente” que entre los 8,5 millones de sobrecostes haya partidas ficticias o infladas. “Todo corresponde a cosas reales que se están haciendo, con los precios de mercado”, ha dicho este ingeniero de Caminos. Ha insistido en que su misión es “defender los intereses del Gobierno de Navarra”. Lasheras pertenece a la plantilla de la firma de ingeniería TPF, que fue en UTE con otra ingeniería, Alauda, ambas adjudicatarias del contrato de dirección de obra de Belate por 2,6 millones (IVA incluido).
Lasheras ha contado que está a pie de obra unos dos o tres días por semana y con frecuencia visita el departamento de Cohesión Territorial, donde suele tratar con el director del servicio de Nuevas Infraestructuras. Hasta enero de este año su interlocutor era Jesús Polo, el presidente de la mesa de contratación de las obras de Belate. Ha detallado que Polo visitaba las obras de Belate una vez al mes. También ha contado que en la obra había dos trabajadores de Servinabar, empresa de Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán. Uno se dedicaba a la prevención de riesgos laborales y el otro a calidad.