Asesinatos en Navarra

Dos testigos, un machete y una foto aceleraron la detención del autor de tres crímenes en campos de Tudela, Ribaforada y Lleida

Allal el Mourabit, de 54 años, fue localizado tras 14 meses de investigación

Los investigadores salen de la vivienda donde fue arrestado Allal el Mourabit, en un suburbio de Beziers (Francia)
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Los investigadores salen de la vivienda donde fue arrestado Allal el Mourabit, en un suburbio de Beziers (Francia)
Los investigadores salen de la vivienda donde fue arrestado Allal el Mourabit, en un suburbio de Beziers (Francia)

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Carmen RemírezGabriel González

Actualizado el 27/03/2025 a las 10:31

Uno de los sucesos más graves y con más incógnitas de los últimos tiempos, las muertes violentas de tres hombres en campos agrícolas de Navarra y Lleida entre noviembre de 2023 y enero de 2024, se resolvió este martes en Beziers (Francia), a unos 70 kilómetros al sur de Montpellier. Allí era detenido Allal el Mourabit, un peligroso exconvicto de 54 años que vivió entre Pamplona y Vitoria y que en 2018 fue condenado por adoctrinamiento yihadista. Era la culminación de la Operación Olivar, bautizada así en referencia a su primer crimen, cometido en un olivar de Tudela, donde mató a Pedro Oyón, de 68 años. La segunda víctima fue José Luis Aguado, de 80, en Ribaforada. El tercero, en Vilanova de la Barca, Ramón Rosell, de 84.

Los agentes tenían su itinerario y su perfil genético y hasta varios retratos robot, pero faltaba su escondite. Durante 14 meses, la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra se han mantenido alerta para localizar a Allal el Mourabit en una investigación que se unió tras relacionar las tres muertes, en las que coincidía el mismo ADN. Los indicios apuntan a que el arrestado fue matando a sus víctimas en una huida desesperada a Francia tras haber cometido el primer crimen. Finalmente, el trabajo dio sus frutos, acelerado por un aviso ciudadano que se revisó con buen criterio. Fue el testimonio de una mujer el que llevó a los agentes a la obtención de una imagen nítida que permitió identificar a la persona que aparecía en ella como el sospechoso. Ya con el nombre, y viendo sus antecedentes, el cerco se fue estrechando, lo que llevó hace unos días a responsables de la unidad orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Navarra, junto a miembros de la UCO y agentes de la policía francesa, hasta un suburbio de Beziers, una localidad de 72.000 habitantes.

El arresto se produjo el martes. El detenido sabía que había sido descubierto, se resistió e hirió a dos agentes. Uno de ellos llegó a utilizar la pistola eléctrica-táser para reducirlo. Lo lograron. El ‘asesino de agricultores’, como se le bautizó en su momento por el perfil recurrente de sus víctimas, hombres mayores a los que abordada en sus fincas y mataba con gran violencia, responderá al fin ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Tudela, que fue el que dictó el viernes su orden de detención. El caso se encuentra bajo secreto de sumario.

CONECTAR LAS TRES MUERTES

El primer crimen que se le imputa lo cometió el 23 de noviembre de 2023. El celador jubilado Pedro Oyón Villahermosa, de 68 años, salió a pasear por las inmediaciones de Tudela pero no regresó a comer, lo que extrañó mucho en su casa. Fue encontrado muerto con numerosas cuchilladas en un olivar del paraje de Gardachales. La Policía Nacional se hizo cargo del caso. En un principio se consideraba un hecho “aislado y aleatorio”. Se descartaba la hipótesis del robo, pues no llevaba nada de valor y el asesino ni siquiera se llevó su móvil. No había testigos ni cámaras en la zona.

Un mes después y a poco más de 17 kilómetros, el 21 de diciembre y en término de Ribaforada, el vecino José Luis Aguado Martínez, de 80 años, fue encontrado en su huerta con heridas importantes en la cabeza. En apariencia, casi todo apuntaba a un accidente con la motoazada que manejaba en ese momento. Pero había un detalle que desde el inicio no encajaba: su Opel Astra de color rojo y matrícula NA-7965, con el que había ido a la huerta para llevar la motoazada en un pequeño remolque, no estaba. La autopsia también situó a los investigadores, en este caso la Guardia Civil, sobre la hipótesis de un homicidio. Las características de la herida indicaban que el hombre había recibido los golpes de pie, lo que no encajaba con una caída sobre la motoazada.

El coche apareció antes de que acabara el año. El 31 de diciembre, la Guardia Urbana de Lleida lo localizó en una zona de la frutales próxima al casco urbano de la ciudad. Al introducir sus datos en la base policial, vieron que se buscaba desde Navarra. La Guardia Civil lo reclamó y se lo llevó el mismo día 1. A los pocos días, concretamente el 5 de enero, se produjo el tercer crimen. Ramón Rosell, un vecino de 84 años, residente en la localidad de Vilanova de la Barca, a 15 km de Lleida, era asesinado esa mañana con unas tijeras cuando podaba árboles frutales. El autor había escapado con su coche. Precisamente, otro Opel Astra, esta vez gris. Los Mossos d’ Esquadra reconstruyeron su huida: se saltó un control policial en la C-14 en Ponts, cruzó el Principado de Andorra en 56 minutos, a las 12.59 horas fue captado en la frontera de la aduana de La Farga de Moles y sobre las 13.55 horas en la frontera de Pas de la Casa, cuando todavía no se había descubierto la agresión.

El modus operandi llevó a los investigadores a relacionar las tres muertes en un equipo conjunto que ha contado además con la intervención de la UCO, la unidad especializada de la Guardia Civil para la resolución de los casos más complejos. Tras sucesivos viajes a Francia, ahondar en el perfil genético hallado en los tres lugares y revisar las imágenes del sospechoso, el aviso de una ciudadana dirigió el foco a unas imágenes cuyo análisis permitió al fin poner nombre al sospechoso. Era Allal el Mourabit, un viejo conocido al que le quedaban pocas horas en libertad. Catorce meses después, el presunto autor de las muertes caía en un suburbio de Beziers.

Vídeo del momento de la detención del peligroso yihadista que asesinó a dos agricultores en Navarra

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Vídeo de la detención del asesino que mató a dos agricultores en España, dos de ellos en NavarraDN Contenidos

Dos testigos, un machete y una imagen, claves para su identificación

A lo largo de todo este tiempo han sido muchas preguntas en caminos, fincas o huertas de la Ribera navarra y pesquisas que han ido desde las antenas de telefonía móvil a decenas de vecinos, consistorios, albergues, hospitales, centros de salud, centros psiquiátricos, albergues de temporeros… Desde un inicio la coincidencia de ADN en los tres casos revelaba que el autor era el mismo, aunque desconocido. En ninguno de los tres crímenes había testigos, lo que ha llevado a que una clave para poner rostro a ese sospechoso estuviera en el rastreo de dos hechos violentos ocurridos poco antes del primero de los homicidios. Agentes de la Guardia Civil lograron localizar al primer testigo que lo vio con un machete, lo que permitió ubicar el lugar donde había estado durmiendo, con el consiguiente análisis del sitio. Además, obtuvieron también una imagen de un segundo incidente en el que estuvo involucrado ocurrido en otra localidad ribera, en el que la declaración de una testigo condujo hasta una imagen que lleva a la identidad del arrestado. Una vez confirmada la vinculación de ese hombre con los crímenes, la detención se encarrila definitivamente y de la mano del juzgado se emite la orden europea de detención que lleva hasta Beziers. Por el camino queda el trabajo de hormiguita de escrutar cientos de listados, miles de horas de grabaciones de cámaras de seguridad, buscar el arma en arroyos y pozas, así como la movilización de especialistas de la Guardia Civil de las áreas de biología, identificación, trazas, química o grafística.

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