Lorena Zoco (Salsereta): "La vida te enseña que hay que celebrar el día a día"

Esta emprendedora gestiona desde hace una década la sala de eventos Salsereta en Ezcaba mientras hace frente a la enfermedad

Lorena Zoco Casado, dueña de la sala Salsereta en la calle Donantes de Sangre
AmpliarAmpliar
Lorena Zoco Casado, dueña de la sala Salsereta en la calle Donantes de Sangre
Lorena Zoco Casado, dueña de la sala Salsereta en la calle Donantes de Sangre

CerrarCerrar

Pedro Gómez

Actualizado el 12/11/2024 a las 08:11

Lorena Zoco Casado, de 42 años, tiene claro que la vida es para aprovecharla, hay que “celebrar el día a día” y dedicar tiempo a estar con familiares y amigos. Lo dice una persona que cuando estaba en la universidad se vio golpeada por la enfermedad, motivo por el que tuvo que dejar sus estudios, y que ha superado ya un cáncer. 

Hace 10 años se animó a montar su propio negocio, la sala de eventos Salsereta, en el paseo Donantes de Sangre número 1 en el barrio pamplonés de la Txantrea. En esta década el local ha acogido cientos de cumpleaños, bautizos, comuniones, aniversarios, reuniones de empresa, despedidas o simplemente cuadrillas que buscan un lugar donde estar tranquilos mientras sus hijos juegan en el parque de bolas.

Esta autónoma ha sido premiada por el Gobierno de Navarra como mejor experiencia empresarial de persona con discapacidad. “Adriana Eransus, gerente de Labajera, me animó a presentarme. Este reconocimiento llega en un época complicada y supone mucho para mí”, expresa.

Lorena Zoco está casada con el arquitecto Carlos Bea y tiene tres hijos. La idea de montar Salsereta surgió de su propia experiencia. “Todos en nuestro círculo de amigos teníamos niños pequeños y cuando quedábamos en cualquier sitio nos juntábamos un montón de silletas”, recuerda. “Siempre tuve la inquietud de emprender, así que con la ayuda de mi marido estuvimos mirando locales. Este se ajustaba a nuestras necesidades al ser diáfano y estar en una zona peatonal, con un parque infantil cerca y a pocos metros de un supermercado y una farmacia, que nunca vienen mal. Pero también tuvimos que batallar con la burocracia por el tema de la licencia. Al final tenemos licencia de bar aunque no sea de hostelería”, relata.

La pandemia fue el momento más complicado en estos diez años. “Estábamos cerrados pero había que pagar hasta la tasa de basuras”. Costó volver a la normalidad y que la gente retomara las celebraciones. “Además de gestionar las reservas, hay que revisar que todo esté en orden. Y una vez al año hacer mantenimiento al parque de bolas porque se desgasta mucho. Siempre intentamos hacer mejoras”, señala. 

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora