Crisis demográfica
Cuatro municipios de Sangüesa y uno de Tierra Estella han perdido más del 40% de sus habitantes en 10 años
La población de Zuñiga se ha reducido a la mitad en sólo dos lustros y Olaibar, en la merindad de Pamplona, ha sumado 129 vecinos desde 2013


Publicado el 29/03/2024 a las 05:00
La población navarra ha aumentado en los últimos diez años un 4% pasando de los 644.479 habitantes con los que contaba en el año 2013 a los 671.746 de 2023 aunque el grueso del crecimiento se concentró en el primer lustro llegando a 2018 con 647.554 habitantes. Pero ese crecimiento enmascara una dispar evolución demográfica a nivel municipal con el 62% de los municipios perdiendo población y el 38% restante ganando habitantes. Artazu en la merindad de Estella, es el único municipio que ha mantenido sin cambios su población.
Entre los municipios que han perdido población hay cinco que destacan. Cuatro están en Sangüesa y uno en Tierra Estella. Se trata de Zúñiga que es, precisamente, el que porcentualmente más población ha perdido con un descenso del 48% que ha supuesto una pérdida de 43 habitantes. A Zúñiga le siguen en el ranking los cuatro municipios de Sangüesa: Lerga, con un caída de población cercana al 47%; Leache (43,24%); Orbara (41,38%) y Navascués (40,5%), el único de los cuatro que suma más de 100 habitantes. Entre los cinco han perdido 143 habitantes.
El problema demográfico lo ilustra la pirámide de población navarra, de tipo regresivo y propia de los países desarrollados. Tras la pérdida de población en las edades más tempranas, mientras que en las edades más avanzadas se ha ganado peso, la pirámide es cada vez es menos pirámide. De hecho, los mayores de 65 años ya superan el 20% mientras que la población de entre 0 y 14 años no llega al 14% del total.
El descenso de la natalidad y el alto porcentaje de personas mayores hacen que la pirámide tenga la parte inferior más estrecha que la zona central y las zonas superiores. La franja de edad con mayor número de personas es hoy la de 45-49 años.
El descenso de población que han venido sufriendo todos estos municipios tiene relación directa con esos dos problemas. La natalidad ha caído un 30% en la última década, tres puntos más que en el conjunto nacional. En 2023 los nacimientos se redujeron en Navarra un 5,4%, con un total de 4.519, lo que supone 240 nacidos menos que en 2022. Hay que recordar que en 2010 nacían hasta 6.778 niños. Son 2.200 más que ahora, lo que indica la rapidez y la profundidad con la que el fenómeno del hundimiento de la natalidad está afectándonos como vienen repitiendo los expertos, que hablan del “invierno demográfico”. Teniendo en cuenta que ese año fallecieron en la comunidad 5.853 personas se registró un crecimiento vegetativo negativo de 1.334 personas aunque la población navarra ha seguido creciendo por efecto de la llegada de inmigrantes. El elevado envejecimiento también se observa en el índice de recambio generacional (proporción de personas de 15-19 años de edad que entrarían al mercado laboral respecto a las que se jubilarían) que cae de forma notable.
La tendencia cambia en el grupo de municipios que han logrado revertir esa pérdida poblacional y han ganado habitantes. En términos porcentuales, destacan cuatro, todos con crecimientos por encima del 20%. En primera posición se sitúa Olaibar en la merindad de Pamplona, que ha sumado desde 2013 129 habitantes, un 31.54%. Le sigue Aranguren que alcanzó en 2023 una población de 12.517 habitantes, casi 4.000 más (3.938) que en 2013 lo que arroja un incremento porcentual del 31,46%. Cierran la lista Barillas, en la merindad de Tudela con una población que ha crecido en estos dos lustros un 22% y Ciriza, en la merindad de Pamplona, que ha ganado 34 habitantes, un 22%.