Iglesia

Andrés Muerza, de un prestigioso despacho de abogados al seminario

Pamplonés de 29 años, graduado en Derecho y ADE, la suya ha sido la única incorporación en el seminario diocesano este curso. Dejó Madrid y regresó a su ciudad para responder a su vocación

Andrés Muerza Ferrer, en un momento de la entrevista, en una sala del seminario de Pamplona.
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Andrés Muerza Ferrer, en un momento de la entrevista, en una sala del seminario de Pamplona.
Andrés Muerza Ferrer, en un momento de la entrevista, en una sala del seminario de Pamplona.

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 18/03/2024 a las 15:01

Andrés Muerza Ferrer, pamplonés de 29 años, graduado en Derecho y ADE y con un master para el acceso a la Abogacía. Estrenó andadura profesional en un prestigioso despacho en Madrid y a los tres años, “con un buen sueldo”, lo dejó y entró al seminario. Es el único alumno de primer curso. “Siendo feliz, que lo era, me faltaba algo”.

¿Cómo llegó al seminario?

Hice el master en el 18-19 y empecé a trabajar en un despacho de abogados, en Cuatrecasas, en Madrid, estuve desde 2020 hasta agosto del 23 que vine al seminario. En mi familia siempre se ha vivido la fe con naturalidad, y me he sentido bastante cercano a Dios. Tenía ahí una especie de inquietud, pero como lejana, escondida y en momentos puntuales florecía, por ejemplo la JMJ de Madrid, volví con el corazón como que me ardía, pero pensaba que era por ese encuentro con el Papa; también en viajes a Roma, cuando recé en la tumba de Juan Pablo II. Seguí con mi vida, tuve una novia, terminamos, fui a Madrid, tenía mi vida, salía con mis amigos, acudía a misa entre semana lo que podía, un buen trabajo, un buen sueldo. Pero, siendo feliz, que siempre lo he sido, notaba que algo faltaba y pensaba: cuando me eche una novia, que sea la mujer de mi vida, ya se colmará todo. Y cuando se empezaron a casar mis hermanos y mis amigos, iba a las bodas y me veía más en el lado del sacerdote que en el de los novios. Un día durante el covid mi hermana me dijo que el párroco de Ermitagaña, Jesús Echeverz, necesitaba ayuda. Al acabar me quedé con él, me confesé y me dijo, oye, ¿tú nunca te has planteado el sacerdocio? Empezamos a hablar, me animó, le dije que acababa de empezar en un despacho de abogados, que me daba miedo el paso, que no lo tenía claro, como que no quería darme cuenta, me daba mucho respeto. Pasará, pensé. Seguí hablando con él, con mucha calma siempre y en 2022, en una boda en Málaga, conocí al sacerdote jesuita que celebró la boda, un cura joven, tomamos algo y me planteó lo mismo, me descolocó. Le hablé de mis miedos y me dijo que en el seminario de Madrid hay un grupo de discernimiento para gente que se lo está planteado, es todo el curso y puedes seguir con tu vida. Empecé en septiembre del 22 con intención de ir, tomármelo en serio y confirmar, por fin, que no tenía vocación de sacerdote.Y así ya salía de dudas y seguía con mi vida. El primer día pasé por la puerta y me fui, cuando iba al metro di la vuelta, entré y salí con el corazón ardiendo. Ya lo fui viendo. Y aquí estamos.

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El seminarista de 29 años Andrés Muerza cuenta qué le dijeron en casa cuando contó que entraba en el seminarioJesús Caso

Y vino a Pamplona

Dudé si quedarme en Madrid, pero le debo mucho a esta diócesis, es la mía, mi familia está aquí.

¿Qué le dijeron en casa?

A mi madre, sin sorprenderle, le asustó. Me veía en Madrid, en un buen trabajo, que me había costado mucho esfuerzo, había sido una carrera dura, un máster duro y la primera reacción..., pero el apoyo lo he tenido siempre, un apoyo asustado. Mi hermano y mi hermana, él cuatro años mayor y ella cinco menor que yo, se lo esperaban más que mi madre. En general a nadie ha sorprendido, aunque al principio sea guau. En el trabajo también sentí apoyo para cualquier cosa que necesitara y si veía en el futuro que esto no era lo mío. Y ha sido así tanto con gente católica, como atea, como agnóstica. A mí me daba miedo cómo iba a reaccionar la gente, vivir algún momento incómodo pero, al contrario, y eso te reconforta.

¿Y qué tal le va?

Bien, me llegan a decir y no hubiera tenido tanto miedo. Tenemos muy buen ambiente, estamos ocupados. Me daba un poco miedo tener mucho tiempo libre, venir del ajetreo de Madrid. No, no, al revés, no paramos.

¿Se quedará?

Sí, te incardinas aquí.

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