Política
Esparza incluye a Geroa Bai en los posibles pactos futuros de UPN para poder gobernar
El inicio del curso político en Cadreita escenifica el delicado momento que atraviesan los regionalistas y su “fundamental congreso” del próximo abril


Actualizado el 02/09/2023 a las 06:00
Si el cielo amenaza tormenta, como el viernes en Cadreita, pues a cubierto. Con esa mentalidad, literalmente, comenzó el curso político de UPN, un acto cargado de simbolismo tras el cruce de declaraciones de los dirigentes del partido de los últimos días. Trasladar el discurso de Javier Esparza del exterior al interior, evitar la lluvia, fue una metáfora de lo que se le viene por delante estos meses al partido regionalista. ¿Y qué se hace cuando llueve y empieza el frío? Pues apretarse, estar muy juntos. “Sólo pido unidad para que hagamos una transición eficaz. Y unidad no es pensar lo mismo. Unión es lealtad, discrepar donde se debe y dejar los egos y personalismos al salir de casa”. Con esta prioridad Esparza emplazó este viernes a los cargos de UPN a cerrar filas en el partido y alejar las guerras internas de los focos mediáticos.
La unidad fue la primera idea fuerza del acto de los regionalistas en la localidad ribera. Pero hubo otra. Una igual de importante para las aspiraciones de volver al Gobierno de UPN: abrir para ello la puerta a futuros pactos con todas las formaciones menos Bildu. Es decir, incluyó a Geroa en los posibles pactos para tratar de regresar al Ejecutivo. “Hay que saber leer la sociedad navarra actual. Hay que abrir espacios de encuentro con otras formaciones. Espacios de debate con diferentes, desde el respeto a nuestros principios y desde el respeto a todas las maneras de sentirse navarro, a todas las sensibilidades. Sólo hay una línea roja: Bildu”, apuntó el presidente de UPN, para insistir: “Sin complejos, sabiendo quiénes somos, pero también reconociendo las diferentes maneras de entender Navarra que hay en nuestra tierra para darles su legitimidad”.
Esparza, por lo tanto, abogó por que UPN deje de mirar exclusivamente a los socialistas de cara a acuerdos de gobierno. “Contábamos con la complicidad del PSN, pero eso se ha roto”. Así lo reconoció. “No todo el mundo piensa como nosotros. Somos el partido más votado, pero también debemos ser conscientes de que hay un número importante de navarros que piensan diferente”, indicó.


Por lo demás, y salvo la amenaza de tormenta, este viernes no fue una tarde de sorpresas en Cadreita, donde más de 300 cargos y simpatizantes del partido se dieron cita en una cena en el restaurante Marisol. Con las declaraciones bomba aún coleando de Miguel Sanz en Diario de Navarra hablando de malestar interno en UPN por los resultados electorales, la ausencia anunciada del que fuera presidente del Gobierno foral proporcionó una velada plácida a Esparza.
Además, si hay un sector crítico con el liderazgo del de Aoiz o con su estrategia al frente de UPN, ayer se cuidó mucho de mostrarse en público. “Las críticas hay que hacerlas lejos de los focos. No vale sólo con decir que hay que hacer una reflexión”, dijo en clara referencia a Sanz. Por ello, “unidad” en la boca de todos los presentes. Parlamentarios, diputados, alcaldes (con Pamplona y Tudela en discreta posición), y ediles declinaron hacer declaraciones. “No toca”.
"LIDERARÉ LA OPOSICIÓN"
Tampoco hubo anuncio sorpresa relacionado con el congreso de UPN del próximo abril ni con el papel que ejercerá hasta entonces Esparza. Él mismo confirmó las intenciones declaradas hace unos días en este periódico de seguir al frente del partido y de la oposición en el Parlamento pero sin ser el candidato. “Esta legislatura lideraré la oposición en el Parlamento porque no voy a dar la espantada a los 92.392 navarros que votaron a UPN. Con humildad digo que atesoro un conocimiento y una experiencia que quiero seguir poniendo al servicio de mi partido y de la persona que me suceda en la candidatura al Parlamento de Navarra en 2027, a quien prestaré todo mi apoyo. Pero para eso queda todavía mucho tiempo”, aseveró.
Concretamente, y si nada cambia, los siete meses que quedan por delante hasta el congreso de los regionalistas en abril. Y no será uno cualquiera: “Haremos un congreso para definir el modelo de partido en este momento de cambio y de cambios en el tablero político. Por eso no es un congreso cualquiera, es un congreso fundamental. Os emplazo a un debate interno que sea valiente, constructivo, sosegado y sincero. Vamos a decidir qué queremos ser y cómo tiene que ser nuestra relación con el resto de formaciones políticas”.
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