Política
Navarra también tuvo su moción de censura... y un segundo intento fallido tras el 'pacto del almacén'
Pese a no tener apoyos suficientes, Bildu y Nafarroa Bai presentaron hace 10 años una moción de censura contra la presidenta Yolanda Barcina, de UPN, y un año más tarde lo propuso el Partido Socialista, pero no culminó la iniciativa porque la dirección del PSOE se lo impidió


Publicado el 20/03/2023 a las 20:00
Solo una moción de censura se ha presentado en el Parlamento de Navarra contra un presidente del Gobierno foral y fue fallida. La plantearon hace 10 años Bildu y Nafarroa Bai (NaBai) contra la presidenta del último Ejecutivo de UPN, Yolanda Barcina. Así ocurrió en una complicada legislatura en la que los socialistas volverían a intentar echar a la presidenta, pero no llegaron a plantear la moción de censura porque lo impidió la dirección del PSOE. Un segundo intento que se produjo tras un oscuro pacto, conocido como el 'pacto del almacén'.
MOCIÓN DE CENSURA SIN APOYO DESDE EL INICIO
La primera y hasta ahora única moción de censura planteada en el Parlamento navarro fue registrada el 5 de abril de 2013 por Bildu y NaBai y el candidato que propusieron para la presidencia fue Juan Carlos Longás, entonces parlamentario de Nafarroa Bai y único independiente de ese grupo.
Ese mismo día, la mayoría de los grupos descalificaba la iniciativa. Para el PSN era “oportunista”, para UPN un “plan de marketing”, para el PP un deseo de hacer “ruido mediático” y tanto Geroa Bai como I-E criticaron que se planteara sin los votos necesarios.
Y es que Bildu (con 7 parlamentarios) y NaBai (con 6) sumaban sólo 13 de los 50 escaños que tenía la Cámara legislativa navarra, que se completaba con UPN (19), PSN (9), PP (4), Izquierda-Ezkerra (3) y Geroa Bai (2).
Los proponentes afirmaron que su intención no era cambiar al Ejecutivo, sino que el nuevo presidente disolviera el Parlamento y convocara elecciones.
EL PSN ARGUMENTÓ QUE NI BARCINA NI BILDU
El 18 de abril de 2013 el pleno del Parlamento escuchó el discurso del candidato a la presidencia, Longás, y debatió y votó la moción de censura. Para ser aprobada necesitaba 26 votos, pero sólo sumó los 18 apoyos de Bildu, NaBai, I-E y Geroa Bai. El PSN se abstuvo (9) y votaron en contra UPN y PP (23).
Si los socialistas hubiesen apoyado la iniciativa, esta hubiese salido adelante. El portavoz del PSN y entonces su secretario general, Roberto Jiménez, argumentó a su abstención que la presidenta no contaba con la confianza de su partido ni la del Parlamento, pero que tampoco compartía con Bildu el modelo institucional y económico. Jiménez marcó así líneas rojas con Bildu, pero a la vez pidió a Yolanda Barcina que dimitiera y que el Parlamento eligiera a otra persona para la presidencia. Hay que indicar que los socialistas no estaban dispuestos en aquel momento a propiciar unas elecciones anticipadas.
Así lo contó Diario de Navarra

UNA LEGISLATURA CONVULSA CON UN GOBIERNO DE COALICIÓN QUE NO DURÓ NI UN AÑO
Aquella fue una legislatura muy complicada políticamente. Se inició tras las elecciones de mayo de 2011 con un gobierno de coalición entre UPN y PSN presidido por Barcina y cuyo vicepresidente y consejero de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior era el entonces líder socialista en Navarra, Roberto Jiménez. Ese gabinete no llegó a durar un año. Le quedaban 15 días para cumplirlo, cuando el 14 de junio de 2012 Barcina destituyó a Jiménez de sus cargos en el Gobierno tras meses de desavenencias en plena crisis económica y después de que el socialista cuestionara datos sobre la situación de las arcas públicas que había dado el propio Ejecutivo.
Barcina consideró que la situación con el líder socialista era insostenible, pero defendía que siguieran en su gabinete los otros dos consejeros de este partido, Elena Torres y Anai Astiz. Sin embargo, los socialistas en bloque decidieron abandonar el Ejecutivo y Barcina se quedó liderando un Gobierno de UPN en minoría, con 19 parlamentarios de 50. En los tres años restantes no consiguió aprobar ni un presupuesto para la Comunidad foral.
Los nacionalistas vivían su propia crisis con la ruptura de la coalición Nafarroa Bai en el Legislativo y en ayuntamientos. En el Parlamento, el partido mayoritario de NaBai, Aralar, expulsó en octubre de 2012 del grupo a los dos miembros de Geroa Bai, Manu Ayerdi y Patxi Leuza entre un cruce de reproches entre ambos.
Así fue la ruptura del Gobierno

Aralar se integraría posteriormente en EH Bildu y acabaría disolviéndose.
QUÉ SE ACORDÓ EN EL OSCURO PACTO DEL ALMACÉN
El Gobierno de Yolanda Barcina vivió un momento crítico cuando en febrero de 2014 la directora de Hacienda, Idoia Nieves, acusó de continuas injerencias a la consejera de Economía del Gobierno, Lourdes Goicoechea. Fue lo que necesitaba una oposición que llevaba dos años intentando la salida de UPN del Palacio de Navarra.
“O Barcina se va o la echamos”, fue la frase lapidaria del socialista Jiménez que vio en las declaraciones de Nieves una oportunidad para derrotar a la que le había echado del Ejecutivo. Los grupos de la oposición impulsaron una comisión de investigación en el Parlamento con las conclusiones prácticamente fijadas de antemano.
Todo ello se conspiró en lo que se conoció como el ‘pacto del almacén’. El 28 de febrero de 2014, cuando esa comisión de investigación iba a aprobar sus conclusiones, acordó un largo receso. Entre las 11 y las 12.30 de esa mañana, representantes del PSN, Bildu, NaBai, I-E y Geroa Bai se citaron en un lugar que consideraron oculto a todas las miradas para ‘cocinar’ las conclusiones que luego se aprobarían en la comisión. Se trataba del almacén del bar del Parlamento. No fue un lugar tan discreto, ya que al entrar se cruzaron con unos policías forales que estaban almorzando, como luego relató alguno de los asistentes.
En esa reunión, como en su día detalló este periódico, los socialistas se empeñaron en que el resto aceptara todas sus conclusiones que hablaban de “corrupción” y de ilegalidades” en las actuaciones de Barcina y de Goicoechea. Argumentaron que eso era imprescindible para que la dirección federal del PSOE accediera a que presentaran una moción de censura contra Barcina.
En el seno de Bildu las conclusiones habían generado un fuerte debate interno y Aralar no estaba de acuerdo en que fuese un caso de corrupción o que hubiese ilegalidades. Tampoco lo compartía Geroa Bai. Sin embargo, por esa causa final, la de derrocar a Barcina, acabaron por aceptar las propuestas socialista.
Los nacionalistas e I-E miraban con desconfianza a los socialistas, ya que dudaban de que el PSOE les dejara derrocar al Gobierno de Barcina con los votos de Bildu.
Bildu pidió que en el texto final de conclusiones de la comisión de investigación se especificara que todos se comprometían a plantear una iniciativa si la presidenta no disolvía el Parlamento y convocaba elecciones.
Con el acuerdo final, volvieron a la 2ª planta del Parlamento para aprobar las conclusiones de la comisión de investigación.
Estas se quedaron en nada, e incluso el caso llegó a la justicia y el Tribunal Supremo archivó la denuncia al no apreciar delito, ver sólo discrepancias entre la directora general de Hacienda y la consejera, señalando además que Goicoechea podía acceder a esa información que solicitaba.
UN AMAGO DE UNA SEGUNDA MOCIÓN DE CENSURA
En marzo de 2014, al año siguiente de la primera, fallida y única moción de censura contra un presidente de Navarra, se produjo un nuevo intento. Fue el PSN quien tomó las riendas para presentar una moción de censura contra Barcina con la intención de que se convocasen elecciones.
La ejecutiva federal del PSOE, partido que dirigía el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, no lo permitió. Lo dejó muy claro en un comunicado que hizo público el 4 de marzo de ese 2014. Entre otros argumentos, Ferraz consideraba que se había “constatado que no hay posibilidad de articular una mayoría que pudiera aprobar una moción de censura sin los votos de Bildu”. Eso sí, pedía a Barcina que convocara elecciones ese mes de mayo al no contar con mayoría y como “responsable” del “bloqueo e ingobernabilidad” que a su juicio vivía Navarra.
ASÍ SE FRENÓ LA MOCIÓN

La decisión de la dirección del PSOE provocó una convulsión en el seno del PSN.
Posteriormente, Pérez Rubalcaba reconoció que los motivos que podían sostener una moción de censura se desvanecieron después de que en la comisión de investigación del Parlamento las acusaciones contra la presidenta Barcina y la consejera Goicoechea se “desinflaron”.
Yolanda Barcina no convocó elecciones, agotó la legislatura y luego dejó la política, el mismo camino que siguió Lourdes Goicoechea.
LA OPINIÓN DE JIMÉNEZ

