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El precio del gas

¿Puede un vecino renunciar a la calefacción central?

La renuncia a ese servicio requeriría unanimidad y no le exime de los gastos fijos. Por otra parte, la nueva tarifa regulada obliga a las comunidades a hacer números. Se juegan el ahorro (o la pérdida) de miles de euros

Ampliar Gas Navarra promueve la transformación de las salas de calderas a gas natural
Sala de calderas de una comunidad de vecinosCedida
Publicado el 15/10/2022 a las 06:00
Aunque el anuncio de la nueva tarifa regulada de gas ha llegado antes del encendido de la calefacción, son numerosas las comunidades que ante la incertidumbre optaron por acogerse a tarifas del mercado libre. También han empezado a plantearse en algunas juntas la renuncia a los sistemas de calefacción central. Para unos y otros hay alternativas.

Tarifas de gas: ¿Cuántas opciones existen?

Hay dos opciones, el mercado libre y el regulado. Este último es lo que se conoce como TUR, una tarifa que fija el Gobierno central, y que se puede contratar con cuatro comercializadores de gas de último recurso: Baser Comercializadora de Referencia (EDP), Comercializadora Regulada Gas & Power (Naturgy), Curenergía Comercialización de Último Recurso (Iberdrola) y Energía XXI Comercializadora de Referencia (Endesa). La diferencia es que, en contraposición a la libre, la tarifa regulada tiene fijados unos límites de subida (un 15% cada tres meses). En teoría todos los consumidores con un consumo inferior a los 50.000 kWh pueden contratar la TUR. Sin embargo, a las comunidades de vecinos con calefacción de gas centralizada se les considera grandes consumidores y no podían por ley acceder a esta tarifa refugio, aún disponiendo de sistemas de reparto del consumo.

Ahorro: Puede llegar al 50% con la TUR

El Gobierno aseguró el jueves que con la nueva TUR las facturas podrán reducirse hasta un 50%, pero la realidad es que el precio de esa nueva tarifa todavía no se conoce aunque se espera que se sitúe ligeramente por encima de los seis céntimos que pagan los vecinos con calderas individuales.

Contratos firmados: ¿Se puede dar marcha atrás?

Las comunidades de vecinos que ante la incertidumbre optaron por contratar tarifas en el mercado libre tendrán que analizar ahora las cláusulas de los contratos para ver si pueden rescindirlo en el supuesto de que la tarifa regulada resulte más atractiva. Las cláusulas son de varios tipos. Desde las que te obligan a pagar el 20% del gas que no se vaya a consumir, hasta las que te piden hacer frente al “perjuicio que tenga la casa” que habría que tipificar. Algunas comunidades firmaron semanas atrás ofertas de unos 9 céntimos €/kWh que aunque positivas con respecto a los precios del mercado libre (que llegaron a rozar los 30 céntimos y han bajado al entorno de los 19) podrían quedarse ahora en desventaja. Según las fuentes consultadas, pagar 3,5 céntimos más por el gas en una comunidad de 150 vecinos puede llegar a engordar la factura anual en 70.000 euros. El poder de decisión de las tarifas es de las comunidades, aunque muchas lo han delegado en el administrador que hasta puede disponer de un protocolo determinado por la propia comunidad para agilizar la toma de decisiones. 

¿Se puede renunciar a la calefacción central?

Algunos vecinos ya lo han planteado y otros están pensando hacerlo, por ejemplo, para instalar una caldera de pellets. Deben saber que aunque son libres para plantear esa renuncia, la comunidad no tiene obligación de aceptarla y que de hacerlo no le saldrá barato. La renuncia a ese servicio requeriría unanimidad al no tratarse de quitar un servicio para toda la comunidad sino de que uno o varios vecinos cambien su forma de pago determinado en los estatutos. La comunidad podría permitir a ese vecino o vecinos poner otras fuentes de calor, pero aunque ya no pagarían por los consumos deberían tener que seguir haciendo frente a los gastos fijos del agua caliente y la calefacción. En el primero, el término fijo puede suponer un 60%, y, en el la calefacción, entre un 25 y un 40% y entre los dos puede rondar, en función de las comunidades y los precios, entre 40 y 50 euros al mes. Otro problema adicional en el caso de las calderas de pellets es que obligan a sacar los humos a cubierta y no siempre se puede y, también, a buscar una solución para el agua caliente por ejemplo, con un termoléctrico o con gas. Pero la comunidad también podría no aceptar la renuncia de ese vecino a la calefacción central. En última instancia, el vecino en cuestión ya conocía cuál era el sistema en ese inmueble cuando entró a la vivienda.
Por otro lado, si es toda la comunidad la que quiere renunciar a la calefacción central, se requerirá una mayoría de 3/5 con voto presunto del ausente. ¿Cómo se gestiona eso? Cuando se vota si se quita la calefacción, si salen más votos favorables, esa votación quedaría ‘latente’ durante un mes y las personas que no han acudido a la asamblea tendrían opción de comunicar su voto en el plazo de un mes. De no hacerlo, pasarían a sumarse a la mayoría. Pasado ese mes, si se ha llegado a 3/5 partes de la asamblea,  se quitaría el servicio de calefacción para todos los vecinos.
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