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Energía

Las comunidades de vecinos buscan contra reloj limitar la subida del gas

Ante la incertidumbre, ven necesario cerrar cuanto antes un precio fijo. Preocupan sobre todo las 36.000 viviendas con caldera comunitaria que con la normativa que está en vigor no pueden optar a la tarifa regulada

Ampliar El gas se triplica y pone en jaque a las comunidades de vecinos
El gas está poniendo en jaque a las comunidades de vecinosAlberto Erro Aguirre
Publicado el 11/09/2022 a las 06:00
Con el encendido de las calefacciones a la vuelta de la esquina - los primeros consumos empiezan a facturarse a finales de octubre-, los administradores de fincas tratan contra reloj de buscar fórmulas que permitan a sus asociados limitar la subida del gas. El tiempo juega en su contra. Preocupan especialmente los 36.000 hogares con calefacción central cuyos consumos, superiores a los 50.000 kilovatios hora ( kWh), les hacen saltar a esquemas y pagos prácticamente industriales y no les permiten acogerse a tarifas reguladas a las que sí pueden optar los hogares con caldera individual. Significa que deben dirigirse en exclusiva al mercado libre, que tras la escalada del gas en el último año en estos momentos está disparado.
Así se hace el aislamiento térmico en los hogares Descárgatelo
El problema se debatió durante la negociación de la última reforma energética pero ha sido este verano cuando ha saltado a la luz al hilo de la recogida de firmas que Cugec, la plataforma creada con el objeto de conseguir mejores precios de mercado para las comunidades de vecinos a través de la compra agrupada de energía y de la que forman parte una veintena de administradores de Navarra y Guipúzcoa, ha puesto en marcha a través de change.org para que se revisen las normas de la Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas con el objetivo de que incluya a los propietarios de calderas comunitarias que, de manera individual, tienen un gasto inferior al consumo máximo establecido por la tarifa del Ejecutivo. Lo que piden, en definitiva, es que se compute el consumo por vivienda y no el consumo global de la comunidad. El consumo de una comunidad de 150 vecinos se sitúa en torno 1,2 gigavatios hora.
El colectivo de administradores de fincas estima que los contratos de gas con un consumo superior a los 50.000 kWh representan un 99% de las comunidades de propietarios. Un consumo que les imposibilita para contratar las tarifas reguladas. Así, mientras que en la resolución del 27 de junio de 2022 las tarifas del TUR van de 5,8 a 5,2 céntimos el kilovatio hora, en el mercado libre tendrán que pagar alrededor de 28 céntimos por cada kilovatio consumido. Así, aunque admiten que se pueda penalizar el consumo elevado, recuerdan que las calderas comunitarias “no son máquinas de gran consumo por exceso o lujo, sino porque sirven a muchas familias» asegurando que fue «el propio Gobierno el que priorizó hace unos años la instalación de calefacciones centrales porque eran más eficientes que las antiguas de gasóleo». No entienden que siendo un bien de primera necesidad para las familias «no puedan acogerse a la TUR» y sean tratadas «como calderas industriales».
SISTEMAS MÁS EFICIENTES
Lo cierto es que muchas comunidades con calefacción central llevan años adaptando sus sistemas para hacerlos más eficientes e individualizar la gestión de los consumos y con ello los costes. Una adaptación que Europa obliga a hacer para antes del próximo año. El consumo se individualiza con repartidores de coste en los radiadores o con contadores de energía. Sin embargo, como esto supone una inversión importante, se estableció que la renovación no es obligada si el plazo de amortización supera los seis años.
Hasta el viernes por la tarde, más de 5.800 personas habían firmado la petición de change.org, pero desde Cugec aseguran que nadie se ha puesto en contacto con ellos
El tiempo juega en su contra y el margen de los administradores para negociar precios con las comercializadoras es cada vez más limitado. “Hay nervios y mucha incertidumbre”, admite Peio Mendia, presidente del Colegio de Administradores de Fincas. El viernes al mediodía mantuvo una reunión con otros 15 administradores y miembros de Cugec para acordar la hoja de ruta a seguir. “Estamos en manos de lo que quieran hacer las empresas”, admite. Asegura que la sociedad no es consciente del problema porque todavía no le ha llegado la factura. “Si en un mes frío un vecino podía llegar a pagar 100 euros de calefacción, este invierno a ese mismo vecino le puede llegar una factura de hasta 600 euros”, advierte Mendia asegurando que ante semejantes precios el impacto de la bajada del IVA es mínimo y en octubre y noviembre las familias se va a llevar “un susto”.
Desde Cugec, que administra un millar de comunidades que suman alrededor de 22.500 hogares con un consumo global de unos 180 gigavatios, dice que su objetivo prioritario es cerrar cuanto antes un precio fijo en el mercado libre para que los vecinos sepan de antemano cuánto van a tener que pagar. Aseguran que la confianza que durante años se han ido labrando con sus asociados les permite que puedan llegar a aceptar un precio sin necesidad de someterlo previamente a votación. “Las ofertas que salen son inmediatas y no daría tiempo a convocar una asamblea aunque sí se informará a los vecinos. Nos estamos moviendo en un escenario completamente loco y tenemos que tener capacidad de reacción. Que en febrero nos den un buen precio no nos serviría de nada porque nos habremos comido el invierno. Los meses fuertes son diciembre, enero y febrero seguro, y, marzo, puede serlo o no. Igual no sale, pero la estrategia que tenemos ahora es que si sale una oferta por debajo de lo que se está moviendo en el mercado de indexado fijo donde se han llegado a ver precios de hasta 29 céntimos el kilovatio hora la intentemos asegurar”. Un precio que en el mejor de los escenarios duplicaría el de la TUR pero que en Cugec dicen estar dispuestos a pagar para evitar subidas muy superiores que pueden llegar a quintuplicar las facturas del año pasado. “Estamos ante una inercia alcista que nadie entiende pero que puede terminar provocando que el mercado de gas se desplome”, vaticina desde Fincas Huerte Mendia, el también miembro de Cugec Unai Mendia.
En las comunidades de vecinos, las cuotas a pagar se venían acordando en asamblea y posteriormente se corregían las fluctuaciones que podía haber habido. Sin embargo, ante precios que ahora llegan a fluctuar más de un 300% esa tarea es mucho más complicada. “O haces asambleas cada dos por tres o pones fórmulas de cálculo sobre cómo se va a cobrar. Muy pocos vecinos lo podrían entender”.
EL GAS, EL PRINICPAL GASTO
El escenario es tremendamente complejo. A lo que nos enfrentamos, resume Mendia, es a que “el mayor gasto que tiene una comunidad pueda llegar a multiplicarse por siete”.
Las comunidades de calefacción central tienen unos gastos muy fuertes en invierno y en verano recuperan liquidez. Tras la sabida del gas y ante la imposibilidad de recuperar esa liquidez, lo que buscan los administraciones es que, al menos, puedan afrontar la subida. Hay que tener en cuenta que el 54% de la energía que consumen hoy los hogares navarros es gas. La apuesta que se hizo entonces por la gasificación del territorio permitió que esta energía se halle a disposición de más del 95% de la población de Navarra.
La crisis por la guerra de Rusia ha terminado provocando que la gasificación de los hogares navarros vaya a terminar saliéndole muy cara a las 152.000 casas que cuentan con suministro directo y a los 36.000 viviendas que usan este combustible para la calefacción central. Pese a que el consumo de gas doméstico ha descendido un 5,43% entre los años 2010 y 2020, la factura es otra cosa. En 2019, año anterior a la pandemia, el gas que usaron las viviendas, junto a los comercios y los edificios del sector servicios, costó unos 124 millones de euros, su techo, lejos de los 99 millones de euros que supuso en 2010.
En 2020, ya con la pandemia, la factura se redujo a los cien millones. El balance energético de 2021, año en el que los precios del gas ya empezaron a dispararse, el gasto reflejará la subida notable que ya están notando los bolsillos. Y lo mismo ocurrirá con el balance energético de 2022 .
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