Dependencia
Navarra empeora su atención a la dependencia y suspende con un 3,4 sobre 10
Es la segunda comunidad donde más ha crecido la lista de espera de personas con derecho a un servicio o a una ayuda


Publicado el 09/05/2022 a las 06:00
La atención a la dependencia empeoró en Navarra durante 2021 y, por séptimo año consecutivo, vuelve a cosechar un suspenso en el último dictamen emitido por el Observatorio Nacional de la Dependencia. Este órgano - encargado de analizar los principales indicadores de situación del Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia (SAAD) en España- otorga un 3,4 sobre 10 a la Comunidad foral en 2021, una nota 0,5 puntos por debajo de la adjudicada en 2020 (3,9). Con su puntuación, Navarra es una de las 9 comunidades que no alcanza el aprobado. No logra siquiera la nota media nacional (5,10) y se sitúa en la parte baja del ranking de comunidades, en el puesto decimotercero.
El Observatorio destaca, entre los puntos negativos, que durante 2021 se incorporaron 503 nuevos dependientes a los ya atendidos, lo que supone un aumento del 3,68% con respecto al año anterior. Según se indica, es uno de los menores incrementos nacionales, ya que el resto de comunidades autónomas incrementó la atención de nuevos dependientes en una media del 8,71%.
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Otro de los aspectos señalados en rojo se refiere a la situación de las listas de espera, de personas con derecho reconocido a una prestación o a un servicio ( (plaza en residencia, ayuda económica para el cuidado familiar, centro de día, etc) pero que todavía no lo han recibido. A 31 de diciembre, el informe señala que 15.183 personas dependientes tenían derecho a una prestación, de las que 14.164 sí que estaban siendo atendidas. En cambio, otras 1.019 personas dependientes se encontraban en lista de espera, aguardando a que Derechos Sociales les proporcionara el servicio o la ayuda a la que tenían ya el derecho reconocido tras someterse a una valoración (Plan Individualizado de Atención, PIA).


6 AÑOS PARA ATENDER A TODOS
Navarra no logró reducir el año pasado la lista de espera, sino que fue una de las siete comunidades donde aumentó. Es la segunda comunidad española donde porcentualmente (+27,7%) más creció durante 2021 la lista de espera de personas desatendidas a pesar de tener derecho reconocido, una situación conocida popularmente como ‘limbo’. Un año antes, a final de 2020, eran 801 los navarros desatendidos, de manera que la lista ‘engordó’ en 218 personas en 2021 hasta situar su tasa ‘limbo’ en el 6,71% de las personas beneficiarias de derechos. “De seguir el ritmo actual Navarra tardaría más de 6,1 años en reducir la lista de espera de las 1.019 personas dependientes que aún están a la espera de una prestación”, detalla el informe. A nivel nacional, las listas de espera se redujeron de media en un 17%.
MÁS AYUDAS QUE SERVICIOS
En el sistema de atención a la dependencia en Navarra tienen un gran peso las prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar (PECEF). Se trata de una ayuda para contribuir a los gastos que supone atender a una persona dependiente por parte de una persona cuidadora de su entorno familiar. En Navarra, a final de 2021, había 8.644 personas dependientes que recibían esta ayuda, 391 menos que las contabilizadas a final de 2020. La cuantía media de esta prestación en Navarra asciende a 178,55 euros al mes.
Según el dictamen, casi una de cada dos personas con derecho a una prestación o servicio por ser dependiente opta por este tipo de ayuda. En concreto, las PECEF suponen el 47,7% de toda la cartera de servicios y prestaciones de Navarra. El Observatorio apunta que Navarra “continúa reduciendo” su peso (-46% en 2021) pero “aumentan todas las demás prestaciones, especialmente las prestaciones vinculadas al servicio (PEVS)”. Las PEVS son, en muchos casos en Navarra, una ayuda a quienes se ven obligados a pagar una plaza en una residencia privada porque no ha sido posible acceder a una plaza pública o concertada.
"RÉCORD" EN VALORADAS
La consejera de Derechos Sociales del Gobierno navarro, Mari Carmen Maeztu, destaca que el balance del Observatorio recoge un “récord histórico” en personas valoradas y reconocidas con dependencia. Así lo indicó en una comparecencia en el Parlamento a petición de una pregunta de la parlamentaria de Navarra Suma, Marta Álvarez, que lamentó que el plazo de tramitación de un expediente esté en 254 días, por encima de los 180 días que, de máximo, marca la normativa.
La consejera optó por hacer una comparativa de algunos datos con el año 2015, un ejercicio en el que UPN salió del Gobierno en junio y en el que, además, el Observatorio de la Dependencia modificó los criterios de valoración para el citado dictamen. Maeztu, en su intervención, detalló que se han aprobado 18.803 prestaciones y servicios, de las cuales 10.086 son servicios y que ha aumentado un 6,7% el número de personas que perciben una prestación o servicio. “Las personas atendidas han aumentado en 5.557 respecto a julio de 2015, un 63% más; y, en la actualidad, son 2.153 las personas atendidas con el servicio de atención a domicilio, frente a las 576 en 2015”.
¿El dinero en el centro?
Mucho se oye en discursos grandilocuentes que los mayores, y más si son dependientes, deben tener una vida digna y que el modelo de atención asistencial debe poner a la persona en el centro, como eje sobre el que giren los servicios. Luego, sin quitar un ápice a tan loables objetivos e iniciativas, habla el dinero. Navarra abusa de conceder ayudas para que un familiar - normalmente una hija o nuera- cuide a la persona dependiente en casa. Llama la atención que esa ayuda se sitúe en una media de 178 euros al mes por persona dependiente. Barato se antoja disponer de cuidadoras 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año. Otra opción son las residencias. Por cada plaza concertada el Gobierno abona al centro, en cifras redondas, entre 1.700 y 2.400 euros al mes. Pareciera mucho pero no cubre siempre costes. Las residencias, algunas con pérdidas, reclaman más dinero y un nuevo concierto (el actual lleva caducado un año) porque esas cuantías se han quedado obsoletas. Mientras, Derechos Sociales parece no tener prisa.
M. Carmen Garde