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Javieradas 2019

Recuerdo a Fernando Sebastián en la misa con 7.600 personas en Javier

El arzobispo Francisco Pérez mencionó también a Lorenzo Elustondo, policía foral recientemente fallecido

Fotos de la misa de la primera Javierada de 2019.
Fotos de la misa de la primera Javierada de 2019.
Publicado el 11/03/2019 a las 07:53
La temperatura subió rápido. Seis grados marcaba el termómetro a las nueve de la mañana, ayer en Javier. Una hora después, con las nieblas diluidas y el sol dueño de la explanada, rondaba los 16. Los 7.600 peregrinos que contabilizó la Policía foral participaron con este ambiente en la segunda misa de la primera Javierada. Regresaron a casa en 56 autobuses y 1.200 turismos registrados en los aparcamientos. Con las 9.000 personas del sábado, la primera cita de este año suma 16.600.

Cifras al margen, el vía crucis y la eucaristía, presidida por el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, cerraron la primera peregrinación, con fieles llegados de distintos puntos de Navarra y de otras comunidades y países. Así, el obispo saludó el castellano, euskera, inglés y francés. Tuvo un recuerdo al final para el cardenal Fernando Sebastián, recientemente fallecido en Málaga, quien durante años presidió la eucaristía en Javier como arzobispo de Pamplona. Y mencionó también a Lorenzo Elustondo, policía foral fallecido hace dos semanas, que también muchos años trabajó en el dispositivo de las Javieradas. De igual modo, subrayó la beatificación el sábado en Oviedo de nueve seminaristas mártires. “Llevamos a aquellos que han sabido dar la vida a tantos mártires de nuestra iglesia”, apuntó Francisco Pérez.

En su homilía, el arzobispo subrayó que en octubre de este año se recordará de manera especial a los misioneros, y “todo bautizado lo es”. “Tenemos 12.000 razones para dar gracias a Dios”, dijo de los misioneros españoles por el mundo. Centró después sus palabras en el tiempo de Cuaresma que había comenzado solo tres días antes, y en los tres modos de vivir que “debemos afrontar”, con la oración, el ayuno y la limosna. De la primera indicó que “es el primer requisito de todo camino hacia el recorrido del corazón, es donde mejor se define si estamos cercanos o alejados a Dios”. Sobre el ayuno reparó en que “libera de la avidez y hace posible que el cuerpo se aligere”. Recurrió a la comparativa con las dietas de alimentos. “Si se hacen para el cuerpo, mucho más lo hemos de hacer para el alma, que puede verse enjaulada en una parálisis existencial. El ayuno nos priva de nuestras apetencias egoístas, nos fortalece para saber sufrir por amor, nos hace mirar las realidades materiales por lo que son”. “Y la limosna no es solo una forma de solidaridad, sino la expresión de un amor que nos hace ver en el hermano la imagen nítida de Jesucristo”, expresó.

El sacerdote Óscar Azcona Muneta dirigió los cantos, al tiempo que los entonaba, en una ceremonia en que hubo formas para las personas celíacas en la comunión. Y, como en los últimos años, dos intérpretes de lenguaje de signos para personas sordas.
En cifras

1.200 turismos y 56 autobuses contabilizó ayer por la mañana la Policía foral en el entorno del castillo de Javier.

16.600 peregrinos han tomado parte en la primera Javierada de este año.
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