25 años del adiós del pelotari más grande (I)

Julián Retegui: "Tuve un don especial para jugar a pelota y supe aprovecharlo. Fui muy feliz"

El domingo 20 de septiembre de hace 25 años, el mejor manista de todos los tiempos colgaba el gerriko en el frontón Adarraga. Julián Retegui ponía la rúbrica a una trayectoria única. Nació entonces el mito. Retegui II repasa este cuarto de siglo

Julián Retegui dejó la pelota hace 25 años.
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Julián Retegui dejó la pelota hace 25 años.J.P. Urdiroz
Julián Retegui dejó la pelota hace 25 años.

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Luis Guinea

Publicado el 21/09/2026 a las 05:00

Aunque hayan pasado 25 años, Julián Retegui sigue siendo Julián Retegui (Eratsun, 1954). Ha cambiado lo accidental. Ya no juega a pelota, va poco al frontón, sufre los achaques propios de quien ha gastado su vida en las canchas. Pero permanece lo sustancial. El carácter, la raza y el espíritu del indomable; la mente rápida y letal que le permitió ser el mejor pelotari de todos los tiempos. 

El domingo 20 de septiembre se cumplieron 25 años de su retirada, ¿qué recuerdo tiene de aquel día?

Me acuerdo de la pregunta que me hizo el periodista del Diario, Javier Hernández. “Julián, ¿no te emocionas?, ¿no te da pena?”. Yo a los 35 años ya estaba preparado y mentalizado para retirarme, y viví más de 10 años de regalo hasta retirarme a los 47. Lo dejé feliz, porque no podía hacer más, no podía jugar porque mis rodillas estaban cascadas. No soy más fuerte que nadie, pero me acostumbré a jugar con dolor. Me acuerdo que antes de uno de los cinco últimos partidos me sacaron medio litro de líquido de una rodilla.

Mira atrás 25 años y ¿qué ve? 

Que parece que no han pasado 25 años, se me ha pasado la vida rapidísimo. Hablando con los amigos es como si hubiera estado jugando hasta ayer, casi.

¿Se le ha pasado rápido la vida?

Sí, es que no me creo que hayan pasado 25 años desde que me retiré; la vida ha pasado volando.

 ¿Cómo es la vida después del profesionalismo? 

Después de retirarme seguí unos años vinculado a la pelota, pero desde que dejas de competir es otra vida, es una vida mucho más lenta.

¿Por qué? 

Un deportista está habituado a competir, y los resultados los ve en el día, en el momento. Ganas o pierdes. Tu vida gira alrededor de objetivos que se van sucediendo. Compites, y las cosas se solucionan rápido para bien o para mal. Pero cuando sales a la vida real, por ejemplo para solucionar un papeleo, ves que las cosas son más lentas, que llevan otro ritmo, y te preguntas: ¿pero esto qué es? 

¿Se le hace duro? 

No es que la vida sea dura. Pero quienes estamos acostumbrados a competir en el deporte profesional nos sentimos muy raros en un primer momento, porque ves que la vida va otra velocidad. Y si en tu cabeza todavía vives con la mentalidad de alguien acostumbrado a competir, se te hace duro. Un deportista tiene una gran capacidad para resolver ya, y se acostumbra a eso. Tienes que saber adaptarte al nuevo ritmo que te marca la vida. Si no haces nada, mal. Si haces mucho, mal también. Es difícil.

 Hay que aprender a vivir de nuevo.

Totalmente. Aunque al final te acabas viviendo en tu ambiente, en tu mundo, pero echas en falta tu profesión. Yo empecé a jugar a pelota cuando era un niño en Eratsun, y lo dejé a los 47 años... es toda una vida. 

Pero usted ha seguido jugando a pelota después.

En el pueblo sí, hasta los 54 o 55. Y jugando bien. Pero lo tuve que dejar también. Recuerdo que un día le dije a mi mujer: ya no estoy preparado para jugar. Una cosa es jugar a pelota y otra ser pelotari. Yo sabía jugar a pelota desde pequeño, pero recuerdo que un día de verano en Eratsun vi que jugando contra los del pueblo en la plaza ya no podía, que no mejoraba, que iba a peor, que no movía la pelota, no reventaba. Quería y no podía. No he jugado nunca más desde los 55 o 60. 

Julián Retegui saluda a los aficionados desde el centro de la cancha del Adarraga brazos extendidos y mirada baja. Nadie sabe la intensidad con la que vivió su último partido como profesional.
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Julián Retegui saluda a los aficionados desde el centro de la cancha del Adarraga brazos extendidos y mirada baja. Nadie sabe la intensidad con la que vivió su último partido como profesional.Diario de Navarra
Julián Retegui saluda a los aficionados desde el centro de la cancha del Adarraga brazos extendidos y mirada baja. Nadie sabe la intensidad con la que vivió su último partido como profesional.

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¿Lo echa de menos? 

Pues mira, me venían a la cabeza los toreros cuando volvían a torear cuando ya se habían cortado la coleta. Y no me extrañaba. Es que estás allí, te ves un poco bien físicamente, y pruebas. Luego, claro, te llega el golpe. Los toreros, con tripa y todo, salían y resolvían, porque es arte. La pelota también creo que tiene mucho de arte... Que no me vengan con cuentos, somos menos deportistas y más pelotaris. Yo no era deportista, era pelotari. 

¿Pero ni siquiera ha peloteado un poquito?

 Miento, este verano he peloteado con un chaval de 13 o 14 años, Macías. Y algún pelotazo bueno ya he dado, pero sentía los hombros raros. Pero intuía bien la pelota. Y con gente mayor, ya he hecho buenos saques. Al final suele pasar que los que no han hecho deporte juegan más que los que hemos sido deportistas, y eso... 

¿Qué cree que ha sido usted para la gente?

Yo que sé lo que he sido...

Hombre, los títulos y los hechos dicen que usted es el pelotari más grande de todos los tiempos. 25 años después, ¿cómo ve eso?

El palmarés, lo que has ganado, no dejan de ser números. Es algo que ya ha pasado y que me da igual. De verdad. Me dio igual entonces, me da igual ahora y me ha dado igual siempre. 

¿Por qué nunca ha hecho aprecio de los números, las estadísticas, los premios, los homenajes? 

Los títulos están ahí, eso sí yo no quería dejarle ganar a nadie. Creo que he tenido un don especial para jugar a pelota y he sabido aprovecharlo de maravilla. Creo que fui muy honrado conmigo mismo cuando fui pelotari.

¿En qué sentido?

 Muchas veces se habla del deporte y del deportista con la palabra sufrimiento. ¿Sufrimiento? Yo sufrí mucho más cuando antes de ser pelotari tuvo que trabajar años en los Alpes. Uno sufre porque mentalmente no quiere hacer lo que hace. Una cosa es que sea un trabajo, y otra cosa es que se sufra. Si algo es duro y se está sufriendo, lo mejor es dejarlo. Para mí ser pelotari no se me hizo duro, ni mucho menos. Para mí jugar a pelota siempre ha sido una diversión. 

¿Ha sido feliz en la pelota? 

En la pelota he sido totalmente feliz. Jugando yo me desahogaba, en el frontón reventaba todas las penas que pudiera tener. ¿Por qué una persona pone un saco al que pegarle? Para desahogarse. Yo tenía en la pelota mi saco. 

¿Para ser ganador uno tiene que tener un carácter un poco asesino?

Para ganar hay que querer ganar, pero sabiendo que los demás también querían ganar. La diferencia es que los demás querían ganar pensando que aquello era duro, yo quería ganar porque pensaba que aquello era lo cojonudo, era un disfrute.

Pero hay que tener ese carácter especial.

Sí, pero eso va en cada uno. Para mí ganar era disfrutar y si perdía, no me ponía tonto. Bueno, en la cancha sí. Pero en cuanto salía del frontón, ya se pasaba todo. Solo pensaba: esto que me ha pasado, alguno lo pagará en el próximo partido. 

¿Qué tiene la competición? 

Competir es lo mejor que le puede pasar a una persona. Mi cuerpo, mi sangre, mis músculos estaban para competir. Y compitiendo he vivido muy bien, he disfrutado, he sido muy feliz. Competir era dejar fluir. ¿Táctica? El contrario es el que te hace plantear la táctica, porque nadie juega ningún partido igual. Ni yo tampoco.

Usted dejaba fluir, pero tenía un carácter en la cancha, que cuidado. 

Yo era un quemado, y si competía así era porque era un quemado. Si no lo eres, no sacas lo que tienes dentro. Lo juro.

Julián Retegui cree que la pelota ha cambiado sustancialmente en estos años.
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Julián Retegui cree que la pelota ha cambiado sustancialmente en estos años.Diario de Navarra
Julián Retegui cree que la pelota ha cambiado sustancialmente en estos años.

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¿Cómo se alimenta ese hambre permanente por competir en cualquier deporte?

Muy fácil. Es una pregunta que me la han hecho muchas veces. Cuando llegas al deporte quieres ser profesional. Y cuando eres profesional, quieres ser campeón, y cuando ya lo eres quieres seguir ahí arriba. Yo no he jugado por conseguir títulos, sino que he jugado para que el contrario no salga campeón. Y al final lo que termina pasando es que todos están en tu contra, porque desean que pierdas. Y eso es un motor.

Era usted contra el mundo. 

Al final siempre había alguien que te tocaba los cojones, ahí ya había una raíz para competir, para salir e intentar ganar. Lo estoy exagerando, pero al final yo acababa jugando contra los botilleros. Siempre he respetado a todos los pelotaris. 

Pero esta mentalidad no la puede aplicar para la vida corriente.

No, es imposible. En la vida normal no puedes funcionar así, porque puedes hacer nada por fastidiar a nadie. En la vida se funciona con otros códigos y por eso al principio se me hizo duro. Una cosa es competir, otra cosa es vivir. Pero sé amoldarme, y no tengo dificultad para tener amistades ni antes, ni durante ni después. Aunque siempre se me ha puesto la fama de que si soy así o así, soy una persona con la que es fácil hablar. Lo hago cómodo. Aunque mucha gente se acerca a ti como el Retegui pelotari, no es Retegi persona. Yo siempre pongo las cosas fáciles.

En el deporte profesional siempre aparecen muchos supuestos amigos. ¿Cuántos de esos quedan cuando se apagan los focos y se vuelve a la vida normal?

En el deporte nunca pensé que tenía amigos. Eso está dentro de uno mismo. Creo que en la vida amigos, amigos de verdad, no tienes más de media docena, que generalmente son los amigos que has hecho desde niño. Y unos pocos que entran en tu vida y en los que acabas confiando casi más que en tus propios amigos de siempre. Te dejo la cartera, pero a quien se la dejo no la considero mi amiga, sino alguien en quien confías. Matrimonio... 

Amigos... 

Los amigos-amigos son otra cosa, es algo con un grado de intimidad. Tienes amistades, pero hablamos de otra cosas. 

Suele decirse que los grandes deportistas, las grandes figuras, con el tiempo suelen terminar muy solas. 

Depende de los casos. Es lo que hablábamos antes. Por ejemplo, la gente se acercará a Miguel Induráin como Miguel Induráin ciclista, como el deportista. Lo mismo que se me pueden acercar como Retegui pelotari. Yo trato de ser cercano en el tú a tú, lo pongo fácil con humor y con tonterías, que la gente esté cómoda. 

¿Le suele dar pereza habla de pelota? 

No, para nada. 

¿Cuánto ha cambiado la pelota en 25 años?

Yo reconozco a este deporte porque veía venir lo que ha pasado hace tiempo. Cuando yo jugaba, lo hacía con empresarios de pelota de verdad. Los empresarios de ahora, no son empresarios de pelota. Es un producto en el que se juega a pelota, hay ambiente y afición pero no tiene nada que ver con las empresas y pelotaris de hace unos años.

¿En qué sentido? 

Hace unos años el pelotari era Dios, para las empresas los pelotaris eran como sus hijos. A alguno lo podían querer un poco más a o tros menos, pero les querían a todos. Ahora los pelotaris están muy perdidos.

¿Por? 

Porque no tienen el calor de la empresa. Las empresas, cuando son particulares, exigen, echan broncas, te castigan si no haces las cosas bien... y se podía hablar con ellas tranquilamente. Cuando una empresa se deja en manos de una multinacional, de un gerente, ya no es lo mismo que una empresa privada. 

¿Quién manda en la pelota? 

¿Quién lo sabe? ¿En qué manos está esto? Tengo la impresión que quienes mandan hacen las cosas muy bien para lo que quieren ellos, pero si vamos a hablar de pelota, no. 

¿La mano profesional es un espectáculo?

Es lo que nos venden que es. Para mí la pelota mano hoy día es un programa de televisión, y está demostrado. Cuando quieren, cortan. Es un evento. 

¿Le gusta? 

Es una pelota totalmente distinta a la que se jugaba hace unos años. De entrada porque está fallando el material. Antes se homogeneizaban las pelotas, para eso estaban los intendentes. Esto y esto, fuera. En un deporte las distancias se marcan con los mismos vehículos. Es como si en el ciclismo de carretera se quitasen las bicis y todo el mundo corriera con mountain bike, ya está. Yo creo que tiene que haber, tres o cuatro tipos de pelotas. Y con esas marca la diferencia el que es bueno. 

¿Física y técnicamente? 

Ahora se está jugando con una pelota de frontenis, es una pelota con la que juegan todos. Y no es una cuestión de físico. Con la pelota antigua había que tener mucha cintura, porque había que trabajar mucho, había que pelotear de continuo para sacar al contrario del sitio. Ojo, yo no estoy hablando en contra de los pelotaris. El que es pelotari de verdad jugaría con las pelotas de hoy y con las de ayer. La cuestión es que es muy difícil marcar diferencias. Zabaleta, por ejemplo, siendo un muy buen zaguero se dice que marca las diferencias. Vale, pero es que el resto con ese material le sujetan y le ensucian.

¿Le gusta tanto juego de aire? 

Jugar de aire es lo más fácil del mundo. Jugar de aire bien es otra cosa. Correr mucho en la cancha es lo más difícil del mundo, hay que saber correrla. ¿Cuántos metros hay del cinco al ocho? Tú pegas del seis y te van al cuatro al aire. Y se dice que está presionando el que entra de aire, cuando antes era al revés. Si eres pegador y empiezas a pegar al seis, ¿cuánto te va a durar hasta el tanto 22 un contrario que está jugando al aire? El problema es que todos los pelotaris son iguales, y esto no lo puedes hablar en cualquier sitio. Con este material tan vivo, sin potencia pongo la pelota en el seis. Y se juega a medio gas. Si pegas duro uno y otra vez...

 ¿Pero le gusta lo que ve? 

No, porque todos juegan igual. Dime un delantero distinto. 

¿Altuna, Laso? 

Sí. O Joseba Ezkurdia, que tiene un mérito terrible. Pero al final todos hacen las mismas jugadas, el mismo estilo. No hay más que una jugada, el gancho. 

Pues que se imaginen cosas diferentes.

Sí, pero no han aprendido. Son de escuela, no son constructores, no imaginan, no crean. Se juega sota, caballo y rey. No se estudia el tanto.

Las manos de Julián Retegui al poco de retirarse.
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Las manos de Julián Retegui al poco de retirarseDiario de Navarra
Las manos de Julián Retegui al poco de retirarse.

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