Sequía
Yesa está al límite y todo el agua que queda es para el consumo humano
El embalse, en emergencia desde el 16 de septiembre, cierra el suministro para otros usos como el agrícola e industrial. Y se blinda el agua de boca para unos 23.600 navarros y para más de un millón de aragoneses de la zona de Cinco Villas y de Zaragoza capital

Publicado el 04/11/2026 a las 05:00
Yesa ha llegado al límite. Tras meses de sequía y temperaturas inusualmente altas, el embalse almacenaba poco más de 54 hectómetros cúbicos a las 15.00 horas de este martes. Suponen el 12% de su capacidad (447 hm3). Es la reserva mínima que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) considera necesaria para asegurar el abastecimiento humano. Alcanzado ese umbral, el agua queda blindada para consumo de boca y se cierra el suministro para usos agrícolas e industriales.
Así, queda garantizado el abastecimiento de agua de boca para 23.600 navarros, repartidos en una veintena de localidades de la Merindad de Sangüesa, Zona Media y Ribera. Entre ellos, Villafranca, Arguedas, Valtierra, Cadreita, Carcastillo, Cáseda y Santacara. A ellos se suman más de un millón de habitantes de Aragón (zona de Cinco Villas y Zaragoza capital) que también dependen del sistema de Bardenas para su suministro.
“Yesa solo se abre para garantizar el abastecimiento de agua de boca. Para nada más”, afirmaba al mediodía de ayer el presidente de la Comunidad General de Regantes del Canal de Bardenas, José María Vinué Lasierra. Contaba que la decisión se la habían trasladado desde la CHE y explicaba que, ante este escenario, la prioridad absoluta es el agua para el consumo humano.
Ahora, sin la red de seguridad que representa el agua de Yesa para la economía agroindustrial, los cultivos de las casi 20.000 hectáreas que el embalse riega en Navarra dependen ahora exclusivamente de la meteorología; de si llueve o no. Se trata de verduras como brócoli, puerros, habas, guisantes, lechugas y otros productos muy intensivos en inversiones y ligados a la industria alimentaria de la Ribera.
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El embalse de Yesa entró en nivel de alerta el 3 de agosto y pasó a situación crítica de emergencia el 16 de septiembre, escenario en el que continúa.
Este año pasará a la historia como uno de los más secos de Navarra. A mediados de mayo, las lluvias prácticamente desaparecieron de la geografía navarra. Han transcurrido cinco meses y medio desde entonces. Navarra vivió “la primavera más cálida”, le siguió un verano con el récord de 61 días de olas de calor y, ahora, el otoño se resiste a traer las esperadas precipitaciones que tradicionalmente recargan los embalses.
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CALIFICADA POR EL PARLAMENTO FORAL DE "DESASTRE NATURAL"
La sequía va más allá de un problema meteorológico. Tiene consecuencias económicas como está dejando claro este año en Navarra. El Gobierno de Navarra declaró el pasado 7 de octubre de 2026 la sequía como "desastre natural". El Ejecutivo determinó este estatus jurídico debido a la grave afectación de la sequía sobre el potencial productivo del sector primario. Bajo esa calificación, ya se han aprobado ayudas extraordinarias para paliar los efectos sobre las explotaciones ganaderas extensivas de la Comunidad foral (5 millones de euros para unas 1.950 granjas).
Rebeca Rodríguez (regantes de Villafranca, Cadreita, Barranco de Agua Salada y Hondo Espartosa: "El problema lo tenemos con verduras que se ponen para la industria"
“La situación está complicada. Esta zona es muy hortícola y los regantes están sufriendo porque no pueden regar. Yesa se ha quedado para consumo de boca. A partir de ahora, si no llueve lo van a tener muy complicado. Entonces, hay mucha preocupación”. Lo contaba este martes Rebeca Rodríguez Sai, secretaria de la comunidad de regantes de Villafranca, Barranco de Agua Salada, Cadreita y Hondo Espartosa (conocida como la comunidad de la balsa de Morante). Agrupa 850 hectáreas que cultivan casi un centenar de agricultores.
La campaña de riego arranca en marzo y termina en octubre. Rebeca Rodríguez explica que, a duras penas, especialmente en septiembre, se concluyó la recolección de hortalizas de verano. Ahora, la atención se centra en los regadíos donde se ha plantado en agosto y septiembre brócoli, coliflor y otras verduras. “En principio íbamos a tener agua parar del 2 al 6 de noviembre, pero nos han dicho que mañana (por hoy) nos la quitan y Yesa se queda solo para consumo de boca. Muy duro porque confiábamos en poder regar bien estos días”, añadía.
“El problema viene ahora con el brócoli, borrajas y los cultivos ya puestos ahora de cara al invierno, como habas y guisantes... Aquí se pone mucho para la industria agroalimentaria. La última vez que se regó fue a primeros de octubre y ahora pensábamos en regar cinco días y nos lo han dejado en dos... Estamos rezando para que llueva, pero esta semana no parece que haya mucha nube. Si llueve la semana que viene se podrá salvar la cosecha aunque haya alguna merma”, apuntaba.
Para Rodríguez, la sequía tiene dimensiones económicas. “Aquí hay productores que si se pierde el cultivo igual tienen que hacer un ERE porque no hay trabajo. Detrás del regadío hay una importante economía”.