La final, desde Bizkarreta: "¿Te imaginas que remonte?"
Una decena de personas de Bizkarreta-Gerendiain vivieron la final desde la sociedad de la localidad. Vibraron con el primer tanto azul, pero se lamentaron ante la superioridad de Altuna. El resto de vecinos, el 60%, se desplazaron al frontón Bizkaia


Publicado el 03/06/2024 a las 05:00
Como en toda historia, lo primero que hay que hacer es presentar a sus protagonistas. En esta son diez: Helene Argain, Amaia Hualde, Ana Rodríguez, Ángel Argain, Carlos Zalba, Patxi Zalba, Belatz Zalba, Oihan Zalba, Niko Irastorza y Katixa Agorreta. Ellos son vecinos de Bizkarreta-Gerendiain y, algunos, familiares de Unai Laso. Por diferentes motivos no pudieron estar en el frontón Bizkaia para animar a su vecino y amigo, pero se dejaron ver en la sociedad Gure txoko maitea. El 10% del pueblo estaba ahí y casi el 60% en tierras vizcaínas. Se fletó un autobús de 55 personas para acompañar a Laso en el escenario de la final.
El partido por la txapela de campeón no pudo comenzar mejor. La primera alegría, de las cinco que hubo, llegó pronto. El primer tanto fue azul. Gritos en la sala y silencio en la calle, donde solo se escuchaban los cencerros del ganado. Altuna volteó pronto el marcador. 5-1, 6-1. Los asistentes comenzaron a dar indicaciones: “Tiene que levantar más la pelota”. Llegó el 7-1. “Ha hecho siete tantos de una tacada”. El 8-1 cayó cruz tras un peloteo largo. Sorbo de cerveza y un puñado de frutos secos en la larga mesa de sidrería.
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El 9-1 colorado subió al marcador. “Los del pueblo estarán mirando al frente ”. Se acordó una vecina vislumbrando el guion final. 10-1. 11-1. “Esta broma no tiene gracia”. 12-1. “Como alguien haya apostado...”. Cada uno miraba por sus intereses y trataba de bromear con una situación crítica que se daba a casi 200 kilómetros de Biskarreta. 13-1. La pesadilla se alargaba. “A ver si Olaizola le lee ahora la cartilla”. 14-1- “La verdad es que Altuna está perfecto. No le está dejando hacer nada”. 15-1. “Es que es un tanto”. 16-1. “La amatxo está a punto de cambiar la herencia”. No quedaba otra que tomarse con filosofía lo que estaba ocurriendo en el Bizkaia.
"¿TE IMAGINAS QUE REMONTE? DEJO DE ESTUDIAR"
La derrota comenzaba a asumirse en el pequeño concejo navarro de apenas 93 habitantes, según el censo oficial del Instituto de Estadística de Navarra (NASTAT). “Hay que ser realistas”. Elegantes, no como ciertas celebraciones de Jokin Altuna que no gustaron a los asistentes. 17-1. “Le está fallando el día y la cabeza”. 18-1. “Menos mal que decían que Laso era el favorito. Estás en el frontón con este resultado, ¿Y qué haces?”. La juventud presente soñaba en alto. “¿Te imaginas la remontada? Sería histórico”. “Yo me voy a celebrarlo y dejo de estudiar para la EBAU”.
El 19-1 era demasiado cruel. “Tiene cara de triste”. “Soy él y no aparezco en el pueblo”. “Al menos maquillar un poco el resultado y lograr siete tantos...”. Su vecino pareció escuchar. ¡19-2! Se celebró en pie. “Venga que solo quedan 17 saques para empatar”. “La verdad es que ha sido un buen gancho”. La decena de asistentes se sintió orgullosa al escuchar por la televisión el cántico de Unai Laso ale. “Parece que van 21-21”. Y llegó el 19-3. Aplausos para seguir con el “ahora solo quedan 16 saques”. Sin embargo la lógica se impuso en el siguiente punto: 20-3. “Bueno, yo me voy a estudiar”. 21-3. “Igual estamos viendo el calentamiento y ahora empieza el partido”. No quedaba otra que echarle un poco de humor. 21-4 y 21-5. La puntilla no se hizo esperar: 22-5. “Es que ha ido casi todo el pueblo. Qué caras tendrán, pobres”.
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La decena no se movió para ver la entrega de premios en el Bizkaia. “Mira quién da la txapela”. Era el Txopo Iribar. La tristeza invadió la sociedad, aunque sus vecinos recordaron el buen temple que suele tener Unai Laso en estas situaciones. “Se le pasará rápido. Él es así”.
A escasos metros del frontón de la localidad se puede ver la casa familiar del pelotari navarro. “Sus padres han ido a Bilbao, pero estará la abuela viéndolo con una hija”, apuntó el alcalde Ángel Argain que era el primer sorprendido por lo visto. “Durante la semana estaba tranquilo. No sé qué le habrá pasado. Es que no ha entrado en el partido en ningún momento. Altuna ha hecho lo que tenía que hacer”.
Argain siguió con su reflexión: “Después del año que se ha pegado y con la lesión que tuvo es un mérito llegar a la final. Firmábamos esto antes... Pero es una final y que salga un partido así da rabia. Da pena también por el espectador neutral que haya ido al frontón. Pagas, al menos, para ver un partido más disputado y peloteado”.
Y de esta forma, el pueblo del finalista volverá a la normalidad. La misma naturalidad que caracteriza a Unai Laso tanto en las victorias como en las derrotas. Este domingo tocó vivir la cruz.