Altuna 22-5 Laso

Liquidado por Altuna

El guipuzcoano barrió a Unai Laso y sumó su tercera txapela manomanista

Altuna y Laso se abrazan al finalizar el partido en el Bizkaia
AmpliarAmpliar
Altuna y Laso se abrazan al finalizar el partido en el Bizkaia
Altuna y Laso se abrazan al finalizar el partido en el Bizkaia

CerrarCerrar

Luis Guinea

Actualizado el 02/06/2024 a las 22:39

El que pintaba sobre el papel como el mejor partido de pelota del año, un mano a mano entre los dos mejores del cuadro, se quedó en nada. Un 22-5, como el que le hizo este domingo Jokin Altuna a Unai Laso en el Bizkaia, deja un poso más agrio que dulce. Porque el día más grande de la pelota se quedó huérfano de juego, emoción y pasión. No hubo final. Bordó su planteamiento Altuna -neutralizar el saque del navarro, evitar su derecha, moverle y terminar-, y naufragó el de Bizkarreta sin poder encontrar hueco ni soluciones. El 22-5 deja de un lado un poso amargo, y de otro el innegable reconocimiento a un pelotari grande que está marcando una época. 28 años, 15 finales disputadas: tres txapelas manomanistas, cuatro del Cuatro y Medio y una del Parejas.

A la velocidad a la que se juega hoy en el Manomanista, con la importancia que tienen el saque y el aire, Jokin Altuna tenía que ir a la final con un planteamiento radicalmente distinto al partido en el que Laso le ganó 22-7.

6 RESTOS DE AIRE EN LUGAR DE 15

El 22-7 de cuartos le escoció mucho a Jokin Altuna, que entró en la final con las ideas muy claras. Le correspondió el primer saque a Laso y, a diferencia del partido del 22-7, el guipuzcoano fue a restar el saque a bote. En la liguilla el amezquetarra entró 15 veces a restar de aire -cinco fueron saques, otros tantos al remate- ayer, seis. A pesar de perder el primer tanto de un derechazo que se le fue fuera, Altuna ya había levantado la primera carta, iba a intentar neutralizar por todos los medios el saque, una de las armas más letales de Laso.

Volvió a restar a bote el segundo saque, y sacó su segunda carta. Empezó a tejer la red con la que ir madurando a Laso. El amezquetarra buscaba por sistema la pared izquierda para evitar que el de Bizkarreta conectara la derecha. Así marró Unai una volea de zurda.

MADURAR Y MATAR AL ANCHO

Y a partir de ahí metió Altuna el bisturí con precisión. Le hizo tres saques seguidos al navarro. Todos a pared, todos al cinco. Laso trató de restarlos de aire sin suerte. En el último de ellos, dio un mal golpe a la pelota con la muñeca izquierda, que le afectó para lo que le restaba de final; no sentía la mano.

Jon Mariezkurrena sentó en la silla a Laso en el 5-1. El primer golpe de la final no lo había dado Unai, sino que lo había recibido. Y duro.

El parón no surtió el efecto deseado. Altuna siguió su camino. Saques milimétricos entre el cinco y el seis, buscarle por sistema la izquierda e ir madurando al navarro. Laso gozó no más de una quincena de pelotas con la derecha en toda la final, todos los golpeos recibieron cumplida respuesta por parte de la defensa del guipuzcoano.

Laso chocaba con una defensa férrea, y con un Altuna seguro, inspirado, letal y variable en ataque. Le maduraba en la pared, le remataba al ancho con el dos paredes, el gancho o la volea. Mariezkurrena intentó en el 9-1 parar la hemorragia, sentando a Laso en la silla. Trataba de insuflarle tranquilidad, mientras le masajeaba las piernas.

EL DESPLOME

Altuna asestó el golpe definitivo a la final después del primero de los descansos obligados. Una volea, un derechazo atrás y dos saques hicieron saltar la confianza de Laso por los aires.

El navarro se fue al vestuario en el 16-1, después de un dos paredes que se fue a la contracancha. Su mano izquierda no funcionaba, la contundencia, y el poso que había mostrado en los cinco partidos anteriores se habían esfumado como por arte de magia, la que sacó Altuna para minimizar su juego. Cuatro errores seguidos en ataque, tres de zurda, acabaron de sentenciarle.

La final, que estaba muerta de emoción y tensión desde hacía muchos tantos recobró un pequeñísimo pulso para evitar una paliza histórica. Sobrevolaba el 22-2 de García Ariño a Azkarate de 1963. Pero tres ganchos le salvaron de una paliza histórica que hubiese sido tan clara como cruel y humillante. El regusto del mejor partido del año fue amargo.

CLAVES

El saque. Altuna supo contrarrestar muy bien el saque de Laso. No le hizo ninguno en todo el partido

La izquierda. Altuna evitó la derecha de Laso, buscó por sistema la zurda del navarro, que terminó tocada.

Tacada de 19 tantos. Que destrozó la final y cualquier planteamiento de Unai Laso.

La final del Manomanista, en datos
AmpliarAmpliar
La final del Manomanista, en datosDN
La final del Manomanista, en datos

CerrarCerrar
Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora